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¿Por qué el analista de datos es uno de los perfiles más buscados (y mejor pagados)?

El salario de un analista de datos varía en España entre los 40.000 y los 75.000 euros al año, y ahora mismo faltan profesionales cualificados para el puesto

Al día de hoy, las empresas se han dado cuenta de que buena parte de su futuro depende de los datos que atesoran, de cómo los gestionan y de su capacidad para leerlos y conocer las tendencias que se están produciendo en el mercado y los cambios de hábito de sus clientes. Sin embargo, para llevar a cabo esta revolución del dato las compañías necesitarán perfiles profesionales que hasta hace poco ni siquiera existían y que ahora, y con cierta urgencia, tanto las universidades como las propias compañías se afanan en propiciar. El más buscado es el del data scientist, o analista de datos. De hecho, The New York Times ha calificado esta profesión como “la más sexy del siglo XXI”.

McKinsey ha dicho que sólo en Estados Unidos habrá casi 200.000 vacantes que quedarán sin cubrirse durante 2018. Dar con las personas adecuadas es clave en estos momentos, pues las compañías hoy pueden acceder, en algunos casos por poco dinero, a muchas tecnologías para analizar lo que está pasando, pero muchas veces carecen de los profesionales que interpreten esa avalancha de información. Según el MIT, menos del 0,5% de todos los datos que se generan en las compañías son analizados al día de hoy.

Además, se sabe que hasta un 80% de la información corporativa es desestructurada, es decir, que no reside en las bases de datos habituales. Emilio Soria, director académico de MBIT School, proclama que el perfil del analista de datos va a estar implicado en todos los cambios sociales, económicos e incluso políticos que se van a producir en los próximos años.

¿Qué se requiere para ser un data scientist?

Un buen analista de datos en teoría debe compendiar conocimientos de matemáticas, estadística y programación, y conocer también muy al detalle el sector de actividad de la compañía para la que trabaja, además de ser buen comunicador para convencer al cuadro directivo del valor de sus pesquisas. Y para qué servirá todo eso. Pues para encontrar patrones que se pasan desapercibidos y pueden ayudar a mejorar las ventas o cambiar para bien los procesos de negocio.

Diego Rojo, profesor del postgrado de data science en el centro universitario U-tad, dice que un científico de datos tiene como misión “generar valor a partir de grandes volúmenes de datos”, y para ello debe saber “extraer, entender, limpiar y aplicar técnicas analíticas y de machine learning” con el fin de poder apoyar la toma de decisiones en su organización. Emilio Soria, de MBIT School, sugiere que el analista deberá dar respuestas a través del análisis de la información, pero también “generar nuevas preguntas”, y dice que será clave a la hora de definir el plan de negocio y estimar la demanda de los productos y servicios.

En un banco, por ejemplo, un analista de datos podría identificar a futuros clientes morosos analizando muchas variables, o localizar a otros que podrían, por su historial, contratar un fondo de pensiones. En el sector público, por poner otro ejemplo, un buen analista de datos podría decirnos, después de analizar una buena cantidad de variables, qué estudiantes están más en riesgo de abandonar sus estudios y tomar medidas preventivas. De esta manera se podría suavizar el problema del fracaso escolar, un tema peliagudo en España.

Un analista de película

En la películaThe big short(La gran apuesta se tituló en español), que analizaba los orígenes de la crisis hipotecaria en Estados Unidos, uno de los personajes era un peculiar analista de datos interpretado por Christian Bale que mucho tiempo antes de que el sistema colapsara se dio cuenta de que el desastre estaba por llegar. Y lo hizo analizando largas listas de datos sobre hipotecas en las fases previas a la crisis. Y, por supuesto, se hizo multimillonario con su apuesta por la caída del mercado del ladrillo cuando nadie, ni el más pesimista, cuestionaba sus fundamentos.

Según el experto Felipe Ortega, de la Universidad Rey Juan Carlos, el científico de datos deberá ser una persona “curiosa, creativa, innovadora, incluso desafiante, capaz de enfrentarse al statu quo imperante”. En la línea del personaje encarnado por Christian Bale, que obligó a su firma de inversión a apostar contra el negocio hipotecario cuando más réditos ofrecía y tuvo que aguantar por ello muchas presiones y un clima hostil.  

El actor Christian Bale encarna a un analista de datos en la película ´La gran apuesta´.
El actor Christian Bale encarna a un analista de datos en la película ´La gran apuesta´.

Un estudio de la consultora Good Rebels también incide en la idea de que la del analista de datos será una de las profesiones más prometedoras de la próxima década. Todos los participantes en el estudio, entre ellos expertos de Google, BBVA o Telefónica, aseguran que la demanda de estos profesionales será “exponencial”. Las empresas que no saquen partido a sus datos, el petróleo del siglo XXI, corren el riesgo de perder posiciones o incluso desaparecer.

El informe de Good Rebels dice que para una empresa media del Fortune 1000, donde está el primer millar de empresas estadounidenses por volumen de ingresos, una mejora del 10% en la accesibilidad a los datos resultará en unas ventas adicionales de 60 millones de dólares al año. Por su parte, Emilio Soria, del MBIT School, asegura que los retornos de la inversión son inferiores a un año en los proyectos en los que se implica a analistas de datos.

Los sectores más necesitados

Los sectores que, en principio, más van a aprovecharse de los analistas de datos son los que atienden a millones de clientes y están muy cerca de ellos. Estamos hablando de operadoras de telecomunicaciones, empresas de energía, bancos, aseguradoras, grandes cadenas de retail o firmas turísticas. El estudio de Good Rebels asegura que grandes compañías como Santander, BBVA, Telefónica, Bankinter, Sabadell, el buscador de viajes Kayak o Amadeus ya están invirtiendo en estos perfiles y construyendo servicios para vender a terceros.

“Son las áreas comerciales, de marketing y las que están en contacto con el cliente las que más están empujando para la contratación de data scientists en las empresas”, explica Emilio Soria. En BBVA, por ejemplo, han desarrollado la herramienta Commerce360, que extrae datos agregados y anónimos de pagos con tarjetas del banco y los pone al servicio de cualquier negocio. Por su parte, Telefónica ha desarrollado SmartSteps, un programa de geomarketing que usa datos procedentes de su red de telefonía móvil y permite sacar tendencias y patrones de comportamiento en un área determinada. SmartSteps puede interesar a firmas de viajes, turismo, transporte o publicidad exterior. También puede servir a las administraciones públicas a la hora de gestionar el tráfico o encargar la construcción de una infraestructura de transporte.

Margen de retribución variable

La escasez de ciertos perfiles tecnológicos está teniendo un efecto inflacionario en los salarios. Está pasando en el mundo de la ciberseguridad o en el de SAP, pero también en el ámbito del big data, el business intelligence y el análisis de datos. Diego Rojo, de U-tad, confirma que la demanda de analistas de datos es superior a la oferta en España, y eso es en parte así porque este perfil debe aunar conocimientos matemáticos, informáticos y de negocio, lo que no es tarea sencilla.

Para cubrir este hueco, U-tad lleva ya algunos años formando a estos profesionales con grados y postgrados específicos. En concreto, esta universidad ofrece un grado oficial de ingeniería de datos (4 años), un doble grado de ingeniería del software y matemáticas (5 años) y dos postgrados: un master en big data y analytics (600 horas) y un curso de experto en data science (300 horas). También desde hace un par de años, universidades como las de Valencia o Salamanca cuenta con másters específicos, y este año y el que viene se sumarán otras.

Según Next Best Target, una firma de consultoría que ayuda a las empresas a interpretar su información, el salario de un analista de datos varía en España entre los 40.000 y los 75.000 euros al año. Emilio Soria, de MBIT School, dice que un junior empieza cobrando 30.000 euros, pero los seniors pueden llegar a los 80.000. Además, este puesto cada vez tiene un margen más alto de retribución variable asociado a resultados. Diego Rojo, de U-tad, no da cifras concretas, pero sí dice que se trata de uno de los perfiles “más cotizados”.  

Las habilidades del científico de datos

-Estadística y matemáticas. Debe ser capaz de analizar bases de datos, construir modelos, hacer previsiones estadísticas y distinguir lo representativo de lo que no es. 

-Tecnología. Debe ser capaz de diseñar algoritmos y manejar múltiples lenguajes informáticos y bases de datos.

-Analítica de negocio. Deberá conocer bien el sector y la actividad de la empresa para la que trabaja. Sólo así será capaz de saber qué problemas son factibles de ser resueltos mediante el tratamiento de datos.

-Comunicación. Transmitir el resultado de su trabajo a los directivos de la compañía le exigirá convicción. Además, tendrá que tener capacidad para divulgar sus resultados a mandos sin formación técnica.

-Otras capacidades. Se le suponen también cualidades como: creatividad, intuición, flexibilidad, curiosidad, empatía y pragmatismo.

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