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Los monopolios se instalan en la nube

Estamos en el reinado GAFA, un término inventado por los lobbies americanos para establecer las líneas de ataque de la tecnología estadounidense.

Para la gente de hoy día, hablar de monopolio suena a pasado, a época de proteccionismo económico y a industria pesada. Las grandes operadoras dejaron teóricamente de ser las incumbentes, cuando se liberalizaron las telecomunicaciones. Telefónica ya no es aquella de las ‘matildes’, acaba de crear una división de empresas para centrar su negocio de servicios digitales.

En Tecnologías de la Información ha habido periodos de predominios abultados como el reinado de IBM (que duró varios años con las dinastías de Thomas Watson padre e hijo, que por entonces motejaban de gigante azul; luego vino su reconversión a las baby blues con Louis Gerstner, un advenedizo del sector tabacalero que llegó a finales de los 80 a quitarle hierro a la maquinaria y a reconvertirla a una empresa de servicios con mayor futuro).

Microsoft empezaba la carrera para ser su sucesor teórico, pero fue Hewlett Packard la que más cuerpo tomó hasta que fue seccionada en dos divisiones, también en busca de la supervivencia. Ahora es la nube el terreno donde se dirimen los grandes poderes. Amazon Web Services, Google y Microsoft son la santa trinidad de la cloud pública, que amenaza con copar la tarta occidental, secundada por Facebook y Apple, como las reinas de las redes sociales y del smartphone, respectivamente.

Europa parece mantenerse al margen de esta guerra, ignorando que ella se va a ver arrastrada por el resultado de la misma

Estamos en el reinado GAFA, un término inventado por los lobbies americanos para establecer las líneas de ataque de la tecnología estadounidense. Pero sucede que hay empresas chinas con un poder equiparable, pongamos Alibaba o Huawei, que son grandes potenciales en el comercio electrónico y en toda la infraestructura de red 5G, respectivamente. Tal vez por esa razón, la guerra arancelaria con China y las acusaciones de espionaje y de romper el embargo a Irán, a Huawei, no sean sino cortinas de humo para ocultar que su intención es hacer que sus empresas tecnológicas sean cada vez más poderosas en el tablero mundial. Europa parece mantenerse al margen de esta guerra, (perdidos nuestros soldados como Nokia o Alcatel; y si acaso ahora tenemos a OVH) ignorando que ella se va a ver arrastrada por el resultado de la misma.

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