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La automatización inteligente está revolucionando los sectores de energía y utilities

Según un informe de Capgemini, las compañías de energía y utilities deben centrarse en acometer proyectos de resultado rápido (quick-wins) en áreas funcionales clave como la realización de proyecciones, la optimización de rendimientos y la gestión de reclamaciones.

El sector de energía y utilities a nivel mundial hace un uso cada vez mayor de la automatización inteligente, incluyendo aquí un uso más significativo de la inteligencia artificial (IA) desde 2017. Sin embargo, los directivos no están valorando lo suficiente todo el potencial de la automatización inteligente pues todavía relegan a un segundo plano los grandes proyectos de implementación a nivel de escala en toda la organización, según los resultados de una nueva investigación del Instituto de Investigación de Capgemini.

El estudio, bajo el título ‘Intelligent Automation in Energy and Utilities: The next digital wave’, ha sido conducido a través de una encuesta a cerca de 530 directivos del sector en siete países, cuyos datos fueron también comparados con otra investigación reciente sobre automatización para el conjunto de sectores. Cerca de la mitad de los directivos consultados reconoce, con base en los resultados que han obtenido en sus organizaciones, haber infravalorado el potencial de las iniciativas de automatización inteligente. Por otra parte, solo un 18% de las empresas está acometiendo proyectos de resultado rápido (quick-wins) con automatización inteligente y únicamente un 15% está implementando proyectos con esta tecnología a escala en la organización.

Además, el estudio refleja importantes diferencias por países y subsectores en lo que respecta a la implementación de estos proyectos de automatización inteligente a escala:

  • Estados Unidos es el país más adelantado, donde un 23% de las empresas de energía y utilities han puesto en marcha iniciativas de esta naturaleza. Le siguen Francia e India (ambas con un 16%), por delante de Alemania (13%) y Reino Unido (8%).
  • Respecto a subsectores, el petrolífero y gasista lidera la clasificación: un 20% de las empresas lleva casos de uso a escala, mientras que las vinculadas al suministro de agua se sitúan a la cola, con solo un 6%.

La automatización inteligente de procesos está generando importantes beneficios al sector de energía y utilities. Por otra parte, la proporción de directivos del sector que considera que ha conseguido beneficios gracias a sus iniciativas de automatización inteligente es mayor que en otros sectores. Estas son algunas de áreas beneficiadas:

  • El 40% afirma haber incrementado la calidad de las operaciones (el 30% para el conjunto de sectores).
  • Un 45% afirma haber incrementado los clientes potenciales (leads) (el 27% para el conjunto de sectores).
  • El 81% afirma que ha mejorado la experiencia del cliente gracias a mayor agilidad de respuesta (el 60% para el conjunto de sectores).
  • El 78% afirma haber reducido del número de procesos relacionados con peticiones de información y compras (el 61% para el conjunto de sectores).
  • Un 32% afirma haber incrementado de la productividad del personal (el 26% para el conjunto de sectores).

También desde la perspectiva de resultados, el 47% de los directivos de empresas de energía y utilities señala que el ahorro de costes conseguido con la automatización inteligente está por encima de lo que esperaba. Lo mismo ocurre con la contribución a la generación de ingresos incrementales (top-line growth), que ha superado las expectativas del 45% de los directivos, y con el efecto en la satisfacción del cliente, cuyo desempeño estuvo por encima de lo previsto por un 48%.

Más conclusiones

El 80% de las empresas del sector de energía y utilities no acomete proyectos quick-wins para funciones críticas. En funciones que son clave para la operativa, solo el 18% está implantando los llamados quick-wins, es decir, proyectos de menor complejidad en su ejecución y mayores resultados, como los que se aplican a realización de proyecciones, trading de energía, optimización de rentabilidad, interfaces de comportamiento con la red y gestión de reclamaciones. Sin embargo, algo más de un tercio de las organizaciones (38%) está centrando sus esfuerzos en proyectos de implantación más sencilla, pero con menos potencial de beneficios.

Los desafíos empresariales y la falta de competencias frenan el despliegue de proyectos a escala. Si bien la adopción general de la inteligencia artificial ha avanzado en el sector —el 52% afirma haber implantado proyectos a escala, frente al 28% de hace dos años—, solo una minoría (15%) afirma haber puesto en marcha iniciativas de automatización inteligente a escala.

El estudio también aborda cuáles son las barreras que las empresas tendrán que sortear para lograr la implantación generalizada de la automatización inteligente. Aquí, los directivos destacan la falta de coordinación entre las diferentes unidades de negocio (37%), la ausencia de determinación o compromiso desde la dirección (35%) y la reticencia en sí a experimentar con tecnología que pueda sustituir a trabajadores humanos (34%).

Muchos directivos también apuntan que la carencia de competencias es otro de los problemas. La mayoría (55%) señala la falta de personal especializado en tecnologías de automatización. En esta línea, un 47% identifica como limitación los escasos esfuerzos dedicados a dotar a los empleados de las competencias necesarias (reskilling); un 42%, la dificultad de retener a los trabajadores con los conocimientos necesarios; y un 41%, la resistencia de los empleados a adquirir nuevas competencias.

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