OpiniónMercado TI

El autismo encuentra en la tecnología una gran aliada

Personas con TEA leve son muy aptas para trabajar con software de testing. Por FRANCESC SISTACH.

Francesc Sistach
Francesc Sistach

Por Francesc Sistach

¿En qué se diferencian y parecen el software de testing,  el proceso masivo de datos o documentos, y  hasta el desarrollo del módulo de informes de una  gran aplicación empresarial? Se diferencian en los  conocimientos informáticos precisos para realizarlos,  pero se asemejan mucho en que son tareas bastante repetitivas,  visuales y que, sobre todo, exigen mucha atención  a los detalles. Curiosamente, justo lo que quieren hacer  las personas con un Trastorno del Espectro del Autismo  (TEA) de carácter leve.  Para muchas personas ‘neurotípicas’ estas tareas acaban  resultando muy pesadas, lo que conlleva un rendimiento y  calidad decrecientes, y una alta rotación o, al menos, una  continua demanda de cambio de rol.  Con un sector informático que ya está en claro crecimiento,  tenemos ahora una nueva preocupación: ¿cómo  atraemos y fidelizamos al talento necesario para estas tareas?  Dentro de un movimiento creciente de gestión del  talento y, sobre todo, de gestión de la diversidad, cada vez  son más las empresas que abrazan la idea de atraer perfiles  ‘aparentemente’ fuera de lo normal pero que pueden desarrollar  un gran trabajo.  Y, como paradigma de este cambio, tenemos a las personas  con un TEA leve. De forma resumida, estas personas  tienen unas capacidades cognitivas normales o incluso en  un porcentaje significativo claramente por encima de lo  normal, pero a la vez tienen dificultades serias en la interacción  social e incluso en la comunicación oral. Pueden  enfrentarse a problemas muy complejos técnicamente y  realizarlos con una gran precisión y rapidez, aportando un  gran valor en un proyecto. Pero, a la vez, les cuesta participar  en una reunión tipo debate, comprender unas especificaciones  ambiguas o, simplemente, entender un chiste con  doble sentido que se cuenta al final de la reunión.

A estas alturas, el lector estará pensando: “en mi empresa,  de estos tenemos muchos”. Cierto, en el sector informático  abunda este perfil, y muchas veces es referenciado  como ‘friki’. Pero, para muchas personas con un TEA leve,  las puertas de las empresas no se les han llegado a abrir. Sus  dificultades sociales son un poco más notorias, y han acabado  por abandonar los estudios o simplemente por no encajar en  el mundo laboral.  Estas personas con TEA suelen tener una gran capacidad de  concentración, una encomiable tenacidad para realizar tareas  repetitivas, mucha capacidad visual, muy buenas aptitudes lógicas  y matemáticas y, en suma, lo que muchos definen como  una “pasión por los detalles”. Esto les hace muy válidos para  procesos de BPO, de ejecución y automatización de pruebas  de software, de análisis de datos de big data o de monitorización  de sistemas y redes, por poner algunos ejemplos.  La experiencia en diversos países de empresas dedicadas a  proporcionar formación específica, apoyo tipo ‘coaching’ de  la mano de psicólogos especializados en TEA, y un puesto  de trabajo en el sector informático a estas personas está  siendo todo un éxito. Rendimientos por encima de la media  y siempre crecientes, una cierta ‘intolerancia’ a los errores,  una rotación mínima y una mejora continua a nivel técnico  muestran que una gestión adecuada de la diversidad y una  apuesta por la inclusión laboral de las personas con TEA,  más allá de su valor social, pueden ser muy rentables en  términos económicos.   

Computing 757