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Red Hat retoca su sombrero

Por Tim Yeaton, Vicepresidente Ejecutivo y Director de Marketing de Red Hat.

La verdad es que no podía creerme lo que estaba escuchando.

A principios de 2017, cuando acababa de ocupar el puesto de Director de Marketing en Red Hat y estaba revisando algunos datos obtenidos de estudios sobre nuestra marca -más concretamente sobre nuestro logo- me encontré con un problema aparentemente simple. El logo de Red Hat destacaba poco en formatos digitales, sobre todo formatos pequeños tales como smartphones, y necesitaba una renovación. Y fue de esta manera como comenzamos a entrevistar a empleados, clientes actuales y potenciales, y también empresas que no hubieran escuchado hablar sobre Red Hat, para conocer sus sentimientos, pensamientos o impresiones sobre nuestro logo.

Y algunas de las respuestas fueron, como poco, alarmantes.

Siniestro. Reservado. Perverso. Furtivo. Aunque muchos encuestados quizá no conocían Red Hat, desde luego pensaban que nuestro logo con un hombre que parecía acechar en la sombra no era algo que inspiraba demasiada confianza. Y sus respuestas apuntaban no entender bien de quién podía ser esa imagen o por qué se encontraba en el logo.

El equipo de marca y yo nos quedamos realmente desconcertados porque estas descripciones no podían estar más lejos de mi propia impresión sobre Red Hat, de lo que yo mismo pensaba sobre la compañía, mucho antes de unirme a ella. De hecho, he trabajado en código abierto cerca de 40 años y desde los años 90 Red Hat ya era para mí una total fuente de inspiración

De hecho, durante décadas, Red Hat ha sido el abanderado del movimiento del código abierto empresarial y muchas startups de código abierto siempre han mirado hacia Red Hat como el mejor ejemplo y referente para desarrollar software empresarial. Red Hat ha supuesto el icono por excelencia del “estilo de código abierto”: una comunidad abierta innovadora, colaborativa e inclusiva. Sin embargo, nuestro logo, con esa sombra velada del hombre con el fedora (el Shadowman, como le llamamos cariñosamente en la comunidad de Red Hat) era algo que no se ajustaba a la representación de aquellos valores en los que creemos firmemente.

Miles de clientes, empresas colaboradoras y comunidades del código abierto reconocían sin duda lo que Red Hat representa como empresa, pero los datos eran claros. La percepción por parte de aquellos que no lo conocían tan bien, no respondía a la realidad de nuestra marca. De hecho, percibían algo totalmente opuesto a lo que debía evocarles.

Abordar un cambio de marca como éste, no se encontraba, por tanto, entre mis prioridades sobre todo cuando pensaba que estábamos ante una cuestión que tenía especialmente que ver con una mejora del logo para pantallas pequeñas. Pero claramente tenía un calado más amplio que había que afrontar, especialmente teniendo en cuenta nuestra posición creciente para liderar la nube híbrida abierta y nuestro objetivo como compañía de poder llegar a nuevos públicos, partners y desarrolladores.

¿Cómo podíamos entonces evolucionarlo de forma que pudiéramos a la vez preservar nuestra historia y, al mismo tiempo, transmitir mejor nuestros valores a aquellos que todavía no nos conocen?

Conseguimos afrontar este reto de una manera extraordinaria y la historia de cómo lo hicimos sólo hace que me reafirmarme en mi idea del poder del código abierto.

Construyendo nuestra marca

Por primera vez en 20 años decidimos cambiar el logo de Red Hat y establecimos dos principios a seguir. En primer lugar, ser fieles al estilo Red Hat, es decir realizar el proceso de forma abierta. En segundo lugar, aprovechar esta oportunidad no solo para mejorar el logo, sino para hacer una firme declaración de intenciones sobre cómo ha evolucionado Red Hat en sus 26 años de historia.

Y como haría cualquier apasionado de las marcas, creamos nuestro propio proyecto y le dimos un nombre: al que llamamos Open Brand Project.

En diciembre de 2017, anuncié los planes con una invitación global a la colaboración. Y desde entonces, la marca Red Hat ha estado recibiendo feedback de clientes y partners, en coordinación con la consultoría Pentagram, que ha sido la encargada de estudiar minuciosamente todos los datos del informe y repetir, una y otra vez, el diseño, que ahora estamos preparados para poder desvelar.

Como cualquier otro proyecto abierto, el Open Brand Project no ha sido sencillo, pero si ha sido inmensamente ilustrativo. Me ha puesto en contacto con mucha gente que comparte mi entusiasmo por Red Hat. Un logo icónico como el nuestro ocupa un lugar especial en nuestros corazones, por lo que os podéis imaginar la cantidad de debates apasionados que he provocado durante el año pasado. Los miembros de las comunidades de código abierto, los clientes actuales de Red Hat, partners y colaboradores (incluso los Red Hatters que llevan el logo del “Shadowman” tatuado en su cuerpo) nos han trasladado también sus opiniones.

Y cada uno de ellos me ha ayudado a conocer un poco más cómo percibe el mundo a Red Hat y, por tanto, lo que Red Hat debe seguir representando a medida que continúe creciendo.

Salir de las sombras

Por supuesto, mejorar nuestro logo, y toda la arquitectura de marca que lo respalda, también conlleva importantes beneficios a nivel técnico -la nueva marca aparece más clara en las pantallas pequeñas, que no eran tan comunes cuando diseñamos nuestro anterior logo en el año 2000- pero lo más importante es que tengo la sensación de que el nuevo logo provoca verdadero interés en aquellos que lo ven

Refleja la evolución de Red Hat, desde aquel “forastero” que se “colaba furtivamente” en los centros de datos en las cajas que contenían el sistema operativo basado en Linux, al actual proveedor líder mundial en soluciones de código abierto empresarial para entornos de nube híbrida. Una compañía que trabaja a diario con las empresas y organizaciones más grandes del mundo para desarrollar y llevar a cabo soluciones de misión crítica para sus negocios. Realmente hemos dado un paso saliendo de las sombras.

Cuando aquellos que no conocen Red Hat vean nuestro nuevo logo, me gustaría que lo asocien a una compañía innovadora en la nube híbrida y basada en el poder y la confianza que otorga Linux. Una empresa capaz de trabajar mano a mano para afrontar los mayores retos que plantea la tecnología gracias a un amplio portfolio de soluciones, y por ser un colaborador valioso y de total confianza.

Esto es lo que el fedora rojo representará siempre; hoy, mañana y cuando Red Hat entre en el siguiente cuarto de siglo de su revolucionaria historia

Pero, cuando desvelemos nuestro nuevo logo en el Red Hat Summit 2019, también me gustaría que los clientes, partners y comunidades de código abierto que lo conocen, sigan sintiendo una acogedora familiaridad. Quiero que sonrían y digan, esto “respira” Red Hat.  Que en nuestro nuevo logo, más moderno y llamativo, puedan reconocer de inmediato todo lo que esperan de nosotros. El reflejo de una cultura abierta, un espíritu de creación colaborativa, la voluntad de compartir conocimiento, una total dedicación para poder habilitar al otro (no solo de vender) y un total compromiso con ser un catalizador de las comunidades que son capaces de resolver los mayores retos tecnológicos del mundo.

Esto es lo que el fedora rojo representará siempre; hoy, mañana y cuando Red Hat entre en el siguiente cuarto de siglo de su revolucionaria historia.

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