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Cómo prever lo imprevisible en 2017

Por Oriol Farré, director de preventa de aplicaciones Financieras de Oracle Ibérica.

Oriol Farre, Oracle
Oriol Farre, Oracle

Si 2016 ha servido de algo, es para saber que la elaboración de previsiones es una ciencia poco exacta. Se han producido muchos acontecimientos a lo largo de los últimos 12 meses que nos hubiera sido complicado prever a estas alturas del año pasado. No obstante, debemos planificar las posibles situaciones de 2017, y lo primero que podemos prever es la imprevisibilidad.

La transformación digital va a seguir desarrollándose a un ritmo imparable y no es fácil predecir la medida en la que los sectores tradicionales van a experimentar cambios en ese periodo. Igualmente, la incertidumbre que rodea a la economía mundial va a tardar en desaparecer, mientras seguimos a la espera de conocer cuál va a ser el impacto de la elección del nuevo presidente de EEUU y del Brexit en la UE.

Por tanto, es necesario que las empresas establezcan planificaciones para distintas situaciones a lo largo de 2017. Deben planificar extremos de fluctuación de divisas, subidas y caídas de los precios de productos básicos, así como las repercusiones de factores variables que integran la cadena de suministros. No se trata de un error de planificación admitir que no siempre sabemos qué prever. Es fundamental comprender numerosos factores que quedan fuera de nuestro control, por lo que cualquier planificación que saque el máximo partido posible a una situación será una buena opción.

Seguimos a la espera de conocer cuál va a ser el impacto de la elección del nuevo presidente de EEUU y del Brexit en la UE

También existe cierta incertidumbre sobre la medida en que la tecnología va a dar forma a las empresas. Nos encontramos en la antesala de tecnologías con un alto potencial disruptivo, como por ejemplo la inteligencia artificial y la robótica, las cuales son cada vez más populares y exigen a las empresas unos costes de inversión que, no obstante, suponen una reducción de los costes operativos por la mayor automatización. Las empresas deben establecer un equilibrio entre dichas magnitudes a lo largo de 2017.

Existen numerosas situaciones que las empresas pueden planificar con garantías. La planificación de las empresas con respecto a nuevos reglamentos como la IFRS 15, que entrará en vigor en 2018, así como el mayor control de los trámites fiscales, contabilidad y transparencia de las multinacionales van a experimentar una subida en este año. Es necesario que los departamentos financieros sepan cómo les afectan estos reglamentos nuevos, más estrictos, por lo que deben establecer sus planificaciones sobre cómo influirán con bastante anticipación.

Para todos los retos que se plantean, resulta también fundamental que las organizaciones centren sus objetivos en el crecimiento. Los consejeros delegados y las distintas líneas de negocio cada vez confían más en las ideas, instrucciones y confianza que ofrecen los directores financieros. Por tanto, los directores financieros se concentran menos en la generación de informes para ocuparse más de establecer planificaciones de cara al futuro, elaborar análisis de riesgos y tomar decisiones de inversión. Esta tendencia se va a consolidar más en 2017, siendo este el año en que los directores financieros pasen a ser el elemento central de las decisiones que dan forma a las empresas.

Para favorecer estas decisiones, los directores financieros tendrán que asumir una perspectiva aún más nítida de toda la empresa, lo que se traduce en garantizar la transparencia en todas las líneas de negocio y sistemas empleados. Este debe ser uno de sus objetivos principales a llevar a cabo a lo largo de este año.

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