Los CIO como artífices de la innovación
Por primera vez en su historia, Computing ha querido reunir en un almuerzo a distintos representantes de los Sistemas de Información de algunas compañías para entender de primera mano cómo está cambiando su rol y su protagonismo en el comité de dirección.
A pesar de la multitud de opiniones, ha quedado claro que la innovación debe ser una constante de cualquier Chief Information Officer, junto con la necesidad de que se implique aún más en el comité de dirección para ser arte y parte de las decisiones corporativas. Y es que, tal y como comenta Federico Flórez, director general de Sistemas de Información de Ferrovial,“ahora se potencia muchísimo la innovación en las compañías. Muchas veces se identifica al CIO como el que facilita ese proceso de innovación, y es un aspecto que se está impulsando cada vez más”.   Por supuesto sigue habiendo mucha presión con la reducción de costes y la eficiencia operativa, y en ese contexto, “asumimos cada vez más el papel de director de orquesta. Nuestro valor añadido no consiste en saber tocar todos los instrumentos, sino en buscar una armonía común para el beneficio del negocio”, opina por su parte José María Tavera, director corporativo de Sistemas de Acciona. Mientras tanto, para Carlos Arozamena, director corporativo de Sistemas de Información de Grupo Antolín, “nuestro papel es sobre todo facilitador, puesto que las tecnologías tienen que facilitar procesos para que sean óptimos. Dentro de nuestro rol, añadiría que somos los vigías, porque debemos estudiar y analizar a fondo las tecnologías que nos ofrece el mercado, para establecer una valoración sobre cómo aportan valor al negocio y aplicarlo adecuadamente”.    La implicación con el comité de dirección es un aspecto que ya no suele discutirse en las grandes empresas, que cada vez comprenden más el valor de la tecnología. “Cada vez estamos más cerca de la dirección. En un banco se tiende hacia el offshore tecnológico, y el CIO debe ocupar un papel de cercanía al negocio, innovación y comprensión de la demanda”, afirma Ignacio Cea, CIO de Barklays Bank, quien destaca que en una entidad bancaria como la suya, la tecnología es tan importante que abarca casi el 30% del presupuesto total de la entidad. Pero para otros, como José Manuel Inchausti, director general de Tecnologías y Procesos de Mapfre, el debate ya no se centra tanto en discutir sobre el estatus del CIO dentro de la organización, sino cuál es el estatus que ocupa la tecnología dentro de la compañía, “es decir, tener en cuenta hasta qué punto se valora, porque ese aspecto es fundamental: entender el verdadero impacto de la tecnología”.    Igualmente, las nuevas tecnologías también están impulsando un cambio en el rol del CIO, hasta tal punto que “si en los próximos dos o tres años, el Chief Information Officer no responde a las transformaciones asociadas al cloud computing, redes sociales y multi canalidad, movilidad o la explosión de la información, no tendrá ningún futuro”, sentencia Joaquín Reyes, director de Sistemas de Información de Cepsa. Mientras tanto, para una compañía de la talla de El Corte Inglés, “tenemos la responsabilidad de reconocer que los sistemas de información tienen un papel distinto al que tenían; puesto que la tecnología no es una herramienta, ni algo necesario, sino el negocio en sí mismo, y eso ha venido a transformar increíblemente el papel del CIO dentro de su empresa”, asegura Jesús Pérez Iridoy, director de Sistemas de Información de la firma. Por su parte, para Francisco Souto, senior VP de Information Technology de NH Hoteles, el papel del CIO varía mucho dependiendo del sector y del grado de madurez de la compañía, por lo que es muy difícil establecer un perfil común. Lo que sí queda claro es que “cada vez participamos más allá de nuestra organización, porque nuestros sistemas van mucho más allá, por lo que el CIO debe ser desencadenador por un lado, e integrador por otro”.   Sin embargo, en el caso de la Administración Pública, ha quedado patente que el papel que juega el CIO cambia radicalmente. Así lo hizo constar Francisco Javier Antón, subdirector general TIC del Ministerio de Educación, señalando que “la Administración Pública funciona de manera bien distinta porque la proximidad al consejo de administración es bastante limitada. Se suele relegar a la tecnología como una mera herramienta y no como un fin en sí mismo, y el CIO tiene todavía escaso poder de decisión. Además, los presupuestos están muy limitados, lo que nos lleva a reordenar y cambiar el enfoque continuamente para poder ajustarnos. Hay que rascarse mucho el bolsillo”, reconoce. De forma parecida piensa Jesús Torres, director de Tecnología, Sistemas e Innovación de Correos, quien en su trayectoria profesional ha podido estar en los dos lados, y reconoce que se funciona de manera distinta, tanto en objetivos como en la forma de operar. “El CIO está representado en la mayor parte de las empresas, y en el sector público hay una enorme carencia en ese sentido. Estamos muy lejos todavía de las iniciativas extranjeras, como el Gobierno de Barak Obama, que reconoce la importancia de la tecnología”. Igualmente, Torres considera que “a veces da la impresión de que en ocasiones se espera que el CIO se comporte como un CTO pero también como CFO; es decir, que tenga en cuenta a la tecnología pero sin olvidar el aspecto económico, un factor que no tiene nada que ver con su gestión y que complica las cosas”.       ¿Dónde y en qué invertimos? Los presupuestos para el año que viene también centraron buena parte del almuerzo, ya que permiten seguir innovando e invirtiendo en nuevas iniciativas. La conclusión general es que las partidas destinadas a las TIC no variarán sustancialmente con respecto al año pasado, pero sí cambiará la manera de efectuar el gasto. Lógicamente, se seguirá exigiendo una reducción del gasto en la medida de lo posible, aunque Francisco Souto, de NH Hoteles, advierte que “los ahorros tienen que ser una suma de eficiencias y ahorros de todos los actores que participan. Todos sufrimos presión sobre los gastos, pero eso es algo que viene dado desde siempre, no es nada nuevo, por lo que tiene que continuar la innovación y de la industrialización”.   Así, en el caso de Barklays, “la tendencia es empezar a darle un mayor peso al negocio, en detrimento de la inversión que hasta ahora había sido prioritaria en áreas que empujan más el control, como riesgos o compliance”, asegura Ignacio Cea. En ese sentido, en el banco se doblarán los esfuerzos en invertir en áreas como “la consolidación de nuevos canales y redes alternativas de comunicación con los clientes”. Mientras tanto, para Joaquín Reyes de Cepsa, en su organización se está viviendo una situación de dualidad, puesto que “hay voluntad de invertir y crecer en nuevos mercados emergentes, pero también hay una exigencia de eficiencia de mantener los mercados maduros, y de ahorrar aquí para invertir en nuevos mercados en desarrollo, por lo que hay que equilibrar los presupuestos”. Para Federico Flórez de Ferrovial, “los ratios del sector señalan que más o menos todo se mantendrá plano, tanto los presupuestos como la capacidad de inversión. También es verdad que los costes operativos están descendiendo a favor de algunas tecnologías emergentes como la movilidad, la colaboración o la gestión del dato, aspectos en los que sí se está invirtiendo. En definitiva, los presupuestos no decrecen, pero sí cambian las partidas a las que se destina, porque se invierte de forma distinta”.  José Manuel Inchausti de Mapfre añade que “el problema de los presupuestos es que no siempre sabemos explicarlos o justificarlos; hablamos de lo que cuestan las cosas, pero deberíamos tener en cuenta lo que valen. Si transmites el coste de las TIC en base a conceptos técnicos, nadie podrá entenderlo, pero si facturas por servicios y retornos concretos, ya es otra cosa”, opina.   El cloud computing, en líneas generales, interesa, pero no es aún prioritario. De mayor calado son los proyectos relacionados con movilidad o colaboración, tal y como reconoce José María Tavera de Acciona. “Nos estamos esforzando también en comunicaciones unificadas, que nos faciliten integrar voz, vídeo y datos, y también en menor medida, en redes sociales”. En El Corte Inglés están valorando ese salto a la nube, aunque no hay nada definido. “Hay oferta cloud, y llegará un momento en el que resulte imposible renunciar a la nube, pero tendremos que evaluarlo, porque todavía quedan flecos por perfilar, como la seguridad, un aspecto que quedará completamente resuelto”, afirma Jesús Pérez, añadiendo que de momento la prioridad se centra en “la cadena de suministro, así como la multi canalidad y el análisis de los datos”.   En la Administración Pública sí se está apreciando una reducción de la partida presupuestaria. Así lo hizo constar Francisco Javier Antón, denunciando que “los presupuestos están muy limitados, lo que nos lleva a reordenar y cambiar el enfoque continuamente para poder ajustarnos. Hay que rascarse mucho el bolsillo”. Las prioridades del Ministerio de Educación no serán otras que “atender mejor al ciudadano a través de nuevas vías de comunicación, donde las redes sociales serán muy importantes, con el objetivo de detectar el sentimiento del ciudadano”. Algo parecido sucede con Correos, que “funciona de forma similar; hay una serie de criterios políticos de austeridad que se van a mantener en 2012, y que inevitablemente van a influir en la capacidad de llevar a cabo proyectos tecnológicos”, reconoce Jesús Torres.        





