Si por algo se caracteriza la nueva generación de procesadores de
Intel que, hasta ahora, eran conocidos con el nombre en código de
Westmere es por, además de que suponen un salto tecnológico ya que han seguido un proceso de fabricación de
32 nm, los
tres pilares sobre los que se eleva;
mayor rendimiento,
menor consumo energético, y más seguridad y eficiencia en entornos virtualizados.
El hecho de haber cambiado en esta nueva generación de una tecnología de fabricación de 45 nm (que poseían los chips Nehalem, es decir, los Xeon 5500) a una de 32 nm ha permitido a la compañía
aumentar el rendimiento en un 60 por ciento, comparados con la serie 5500.
Ese salto en el proceso de fabricación ha permitido a Intel, asimismo, fabricar sus nuevos procesadores con
seis núcleos (aunque algunos modelos ofrecen la posibilidad de elegirlos con cuatro ‘cores’), y con un
consumo energético de 60 vatios (w). Una característica que hace que la gama Xeon 5600 consuma, con las mismas prestaciones, un
30 por ciento menos que sus predecesores. Incluso, "hemos lanzado unos sistemas especiales de 40 w para entornos de alta densidad”, concretaba
Jorge Lang, director de Alianzas Estratégicas de Intel Iberia.
Estos nuevos chips incorporan, además, la ya conocida tecnología
Intel Turbo Boost, que permite gestionar la frecuencia de cada uno de los núcleos de forma independiente; algo que también redunda en un menor consumo energético. Y junto a ella, la tecnología
Hyper-Threading e
Intel Virtualization Technology, capaces de ajustarse a las necesidades de rendimiento de los usuarios.
Lang destacaba, también, la capacidad de estos nuevos procesadores para aportar
mayor eficiencia a los centros de datos virtualizados y bajo el modelo de cloud computing pero, por encima de eso, elevó sus nuevas prestaciones para ofrecer una
mejor protección en dichos entornos. Y es que, la gama Xeon 5600 incluye dos tecnologías para una virtualización más segura:
Intel AES - NI (Advanced Encryption Standard - New Instructions), e
Intel TXT (Trusted Execution). Con la primera, la firma introduce siete instrucciones de dicho estándar, lo que permite
acelerar el proceso de cifrado y descifrado de las transacciones desde la propia CPU, cubriendo una amplia gama de aplicaciones, como las prestaciones de cifrado de bases de datos, el cifrado de discos completos y las transacciones a través de Internet. Y, la segunda, especialmente dentro de un entorno de cloud computing,
protege las aplicaciones que pasan de un servidor virtualizado a otro.
En general, un procesador
Xeon Serie 5600 de seis núcleos alcanza 3,33 GHz con un TDP de 130 w, y uno de cuatro núcleos ofrece un máximo de 3,46 GHz con un TDP también de 130 w.
Finalmente, para ejemplificar las capacidades de los Xeon 5600, Lang afirmó que con los nuevos procesadores se puede conseguir
ratios de consolidación de
15 racks de servidores Xeon de un núcleo (un parque que aún tienen el 38 por ciento de las empresas, de acuerdo con el directivo)
a uno (es decir, 15:1), "obteniendo un retorno de la inversión en cinco meses y un 95 por ciento menos de costes energéticos". O, un ratio de cinco
racks de servidores con procesadores Xeon ‘dual core’ (que todavía poseen el 42 por ciento de las compañías)
a un rack, con un ROI en 15 meses.