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España, ante una oportunidad única

Tras años de penurias hay recursos económicos, ayudas comunitarias y retos tecnológicos trascendentes que hay que fijar.

España tendrá acceso a 140.000 millones de euros durante 6 años procedentes de Europa para acelerar reformas estructurales pendientes, lo que supone más del 11% del PIB de nuestro país. Es una buena noticia que busca contrarrestar el impacto económico causado por la covid. Sin embargo, el fondo de recuperación europeo ha servido además como hervidero del clima político del país, no precisamente muy templado en los últimos meses instigado por unos representantes que han demostrado estar muy lejos de buscar el interés común y social. Y hete aquí que nos encontramos con unos presupuestos que hay que equilibrar y destinar a, entre otras partidas, la transición digital.

Esto podrá realizarse tras más de una década resignados a soportar una carencia evidente de recursos. Pedro Sánchez ha asegurado que el éxito en la gestión de los fondos pasa por la colaboración público-privada, un discurso tan indiscutible como obvio que debe ponerse sí o sí en la práctica. Al mismo tiempo, salían a la luz los planes para digitalizar la Administración y la pyme: “La recuperación y la transformación social, económica y administrativa será forzosamente digital”, ha remarcado el presidente del Gobierno.

La incertidumbre viene cuando no hay consenso político que marque una línea de actuación única

Al menos, en estos momentos, se vislumbra una autopista de varios carriles en los que es factible acelerar las competencias digitales, sobre todo si contamos además con un motor de 11.000 millones de euros. Tras años de penurias hay recursos económicos, ayudas comunitarias y retos tecnológicos trascendentes que hay que fijar. Sin duda, es una gran oportunidad. La incertidumbre viene cuando no hay consenso político que marque una línea de actuación única, dejando en un lado oscuro la gestión que se hará durante estos próximos años por cualquiera de los líderes políticos de turno que nos toque sufrir. La economía, la industria y el empleo están expectantes. La transformación digital también, al igual que cualquiera de nosotros. Confiemos en que por una vez haya coherencia y un entendimiento que aseguren una gestión y transformación digital deseables.

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