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“La nube pública nos aporta una infraestructura elástica”

Marco Merino no es un CIO al uso; ese gestor al que todo el mundo está acostumbrado. Su función se basa en montar servicios, mantenerlos y exportarlos a otros países. Tampoco su empresa es muy corriente, es la continuación del proyecto Genoma Personal que impulsó George Church, de la Medical Harvard School, que persigue democratizar el acceso a la información genómica.

Veritas Intercontinental (no confundir con el proveedor de almacenamiento) es una compañía estadounidense dedicada a la lectura del genoma que decidió hace un par de años internacionalizarse y estableció una subsidiaria en Madrid como cabeza de puente con Europa, Oriente Medio y Latinoamérica. Se contó con un equipo con grandes conocimientos en biotecnología y de mercados colaterales como farmacia, para establecer desde cero la estrategia internacional.  Esta estrategia es debida a que no se puede exportar el modelo americano al resto del mundo debido a restricciones médicas, legislativas y de protección del dato. 

“En EEUU es bastante sencillo conocer el nombre de tus pacientes y acceder a información de ellos, mientras que en Europa está prohibido por ley”, explica Marco Merino, CIO de Veritas Intercontinental.  El equipo actual se ha dirigido a salvar estas limitaciones.  “Nuestra intención es crecer al menos al mismo nivel que nuestra sede central, cubriendo prácticamente el mundo en cuatro años”, explica. Ahora ya están ubicados en seis países.  Su mensaje es meridiano: “Queremos que todo el mundo sea capaz de conocer su genoma y para ello ponemos a disposición distintos productos”. 

Veritas es una empresa, por tanto, del siglo XXI que ha nacido con la tecnología, y la tecnología forma pare de su core: simplemente secuenciar un genoma de forma manual llevaría años. “Gracias a nuestros sistemas de computación distribuida y el software de desarrollo propio Arvados podemos manejar todos esos datos. Nos ayudamos de la inteligencia artificial para poder hacer la mayor parte del trabajo y que nuestra gente interna lea el resumen y pueda elaborar el reporte, sin necesidad de pasar muchísimo tiempo en cosas que se pueden automatizar”, describe Merino. 

En EEUU es bastante sencillo conocer el nombre de tus pacientes y acceder a información de ellos, mientras que en Europa esta práctica está prohibida por ley 

Sus clientes no son ciudadanos particulares, aunque podrían serlo, sino instituciones médicas o estados preocupados por el bienestar de sus ciudadanos. Por ejemplo, en Gran Bretaña, el Gobierno ha aprobado un proyecto para la secuenciación del genoma de su población con pruebas médicas anónimas para estudiar las características de las enfermedades por áreas geográficas. Son estudios que luego se aplican a la medicina preventiva, “nuestro objetivo es ofrecer información para contribuir a la salud de las personas”. Con gesto seguro, el CIO de Veritas afirma que “sabemos de las personas más que ellas mismas y podemos ayudar a prevenir enfermedades, y detectar cómo se han producido. Descubrimos si una miopía no es hereditaria y ha sido contraída por malos hábitos”. 

Acceda al contenido completo en el número 783 de Computing.

Computing 783