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El Big Data también es para pymes

Sacarle partido al dato para mejorar la operativa y conocer en profundidad a nuestros clientes es lo que nos ofrece la analítica empresarial a todos los niveles. Por ello, los pequeños negocios pueden encontrar en esta tendencia un gran aliado en su día a día.

El mundo del Business Intelligence (BI) y Analytics está cobrando cada vez más importancia en las empresas. No en vano, el dato es el aspecto más crítico en cualquier organización, sea del tamaño que sea. Sin embargo, en nuestro país solo las grandes compañías se han puesto manos a la obra y se han dado cuenta del valor de esta tecnología para conocer en profundidad a sus clientes y guiar el curso de su negocio. Esta percepción no se da, por el contrario, en la pyme, que desconoce los beneficios que puede aportar a su gestión. Y es que realmente no sabe qué es eso de la analítica y cómo puede aprovecharla.

El volumen de datos que se genera en la actualidad es bestial. Cada minuto se producen más de cuatro millones de búsquedas en Google, tres millones de actualizaciones de Facebook y 204 millones de emails

Podría decirse que actualmente resulta complicado que el empresario español utilice este instrumento para la toma de decisiones porque muchos ni siquiera son conscientes de que tienen esta herramienta a su alcance en su propio ERP. Este panorama puede cambiar en cuanto la pyme se convenza de que el Big Data puede ser un gran aliado en su día a día. Así las cosas, la pregunta sería, ¿en qué sentido lo es? O mejor dicho, ¿cómo puede sacar partido una empresa pequeña al tratamiento de los datos, tanto estructurados como desestructurados, que le ofrece este concepto tan en boga?

Lo primero que ha de tener en cuenta es que esta tecnología le permite obtener patrones de comportamiento de sus clientes, una información muy útil que la ayudará a fijar sus estrategias a corto o medio plazo, entendiendo mejor las necesidades de sus compradores. Aunque es el área de marketing (ventas) la que, a primera vista, resulta más beneficiada por la inversión en estos datos -en la visualización de los mismos-, también producción puede agenciarse información muy valiosa para optimizar sus procesos de fabricación. Dicho de otra manera, la analítica ayuda a mejorar la calidad del producto y el servicio al cliente. Hasta aquí todo claro.

El BI profundiza en los hábitos y gustos del consumidor del producto o servicio que comercializo. ¿Y de ello qué ganamos? Pues conseguimos fidelizarlo y, además, la oportunidad de que ese usuario compre más cosas proponiéndole ventas cruzadas, anticipándose a su demanda y brindando soluciones ajustadas a él en tiempo real. Para conseguir este objetivo, han proliferado en el mercado herramientas de analítica predictiva asequibles que se materializan, por ejemplo, en mostradores y escaparates inteligentes que exhiben productos de acuerdo a los requerimientos del cliente y en función de su estado de ánimo, procedencia, gustos, aficiones o su actividad. Junto a ellos también se están comercializando dispositivos de reconocimiento facial, de voz, de huella digital que gracias a la red Wi- Fi pueden identificar la edad, el sexo o los intereses por determinados artículos manifestados por el público. Igualmente, ha empezado a hablarse de Small Data como un proceso de análisis de datos que se extraen principalmente de las redes sociales, los post, las opiniones vertidas… y que los usuarios comparten. Algunos expertos han llegado a opinar que será el CRM de la empresa en un futuro no muy lejano.

El reino de la hoja de Excel

No obstante, aunque todas estas iniciativas puedan tener un gran atractivo para el sector minorista, lo cierto es que actualmente en el reino de la analítica, Excel sigue siendo el rey. La archiconocida hoja de cálculo de Microsoft suele ser la opción más empleada por las pymes para administrar y sacar rendimiento a sus datos. Sobre todo para la contabilidad y la gestión de nóminas, pues muchas compañías confían en este software para la administración de su negocio.

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