EntrevistasCloud Computing

“El cloud no es un CPD de otro, es un modelo operativo”

Ignacio Arrieta, Director de Ingeniería de Sistemas de Dell Technologies.

Ignacio Arrieta, Director de Ingeniería de Sistemas de Dell Technologies.
Ignacio Arrieta, Director de Ingeniería de Sistemas de Dell Technologies.

El crecimiento de datos corporativos es de tales dimensiones que ya estamos en la era del zettabyte; un fenómeno que acarrea varios retos relacionados con el volumen, la naturaleza diferente de los datos y el compliance, que afecta a los nuevos derechos digitales. En estos aspectos y otros relacionados con el almacenamiento y el cloud profundiza Ignacio Arrieta, experto en Sistemas de Dell Technologies.

¿Cuáles son los retos actuales para la gestión de datos?

I. A.: Estamos entrando en la era del zettabyte, ya que el universo digital está en una franca expansión. Esto se debe a que la computación es ubicua y somos capaces de medir más cosas. El coste de medir cosas tiende a cero y la digitalización de las compañías hace que se empiecen a tomar muchos datos que antes no se podían hacer o que su coste era prohibitivo. De ahí que se genere una explosión exponencial de los datos. A nivel de gestión, esto conlleva una serie de problemas. El primero es el volumen, mientras las plantillas de TI no crecen y el administrador tiene que ser capaz de gestionar muchos más terabytes, llegando a petabytes. La diferencia entre los tipos de datos es otro aspecto. No es lo mismo un dato frío -el histórico de ventas de hace un año- que un dato ‘vivo’ -datos de telemetría de nuestros sistemas de seguridad para detectar una intrusión-. Esa variabilidad hace que no sirva un enfoque unitario. Luego está la parte de compliance, que afecta a los nuevos derechos digitales y a la visibilidad, cómo las compañías son capaces de obtener un mapa de sus datos y cómo los pueden utilizar.

¿De qué manera el crecimiento exponencial de los datos no estructurados complica las políticas de datos de las compañías?

I. A.: Los datos estructurados (bases de datos) los tenemos muy controlados, con crecimientos vegetativos del 5% año sobre año. Los no estructurados generan otros retos como la escalabilidad, cómo puedo tener sistemas que sean capaces de albergar todos esos datos, que sean fáciles de gestionar, que den rendimiento, y el reto básico de cómo lo protejo. Las políticas de backup tradicionales no escalan a petabytes. Es muy difícil para una empresa proteger esas magnitudes. Aquí vemos la emergencia de las plataformas de escalabilidad horizontal que rompen estos paradigmas y requieren menos recursos de gestión, facilitando las migraciones. 

Lo que piden los clientes es una consistencia operativa desde donde se produce el dato hasta donde se consume

Según los analistas, en España solo una de cada dos empresas tiene una estrategia clara de datos. ¿Comparte esta tesis?

I. A.: Me parece un dato revelador. Tiene que ver con nuestro tejido industrial y cómo es la empresa española. Lo que es cierto es que vemos la necesidad de un nuevo rol, el Chief Data Officer, en contraposición del CIO. Para el CIO, los datos es una más de su tarea, como la seguridad, las aplicaciones, las operaciones… Las empresas que tienen una estrategia de datos, y les funcionan, han desgajado partes de las responsabilidades del CIO hacia el rol del CDO, un perfil cross que trabaja con toda la organización identificando los tipos de datos, casos de uso, dando herramientas a las unidades de negocio, para que puedan convertirse en negociados ‘data driven’. En esa digitalización, el dato es la gasolina. 

Qué modelos de almacenamiento se imponen actualmente. ¿La nube es definitivamente la clave?

I. A.: Nos gusta decir que la nube no es el datacenter de otro, es un modelo operativo. Más del 90% de nuestros clientes están utilizando dos o más nubes. Lo que piden los clientes es una consistencia operativa desde donde se produce el dato hasta donde se consume. La gravedad de los datos, aunque la conectividad avanza para ser algo ubicuo, va a ser un recurso limitado. El 5G nos va a dar un gran ancho de banda, pero siempre habrá una limitación, la velocidad de la luz. Siempre va a ser más eficiente procesar los datos cerca de donde se producen a llevarlos a otro sitio. Por ejemplo, la NASA trataba de juntar todos los repositorios que tenía sobre la Tierra para subirlos a la nube pública para hacerlos accesibles a la gente. Pero no modeló bien los costes de bajada de esos 250 petabytes. Un proyecto que nació para hacer más accesibles los datos al final acabó en lo contrario. Nosotros buscamos sistemas capaces, consistentes desde el extremo hasta el core o datacenter. Tenemos un sistema que se llama OneFS que puede correr en el Edge, en el CPD o en las nubes públicas, dando una misma capa de control. Si queremos acercar la infraestructura tradicional al modelo cloud, lo tenemos que hacer con modelos flexibles de pago por uso.

¿Dell quiere ser una empresa as a service?

I. A.: Hemos presentado el proyecto Appex, que sirve de paraguas para todos los offerings que tenemos como servicio. Desde los PC hasta el almacenamiento de pago por uso. Despliegue y gestión de las cargas en las diferentes nubes públicas y con modelos de consumo flexibles. Queremos romper esos ciclos de inversión Capex y movernos a criterios Opex. Tenemos una fortaleza financiera y la tecnología precisa para hacerlo.

¿Cómo aborda Dell la complejidad de la protección de los datos?

I. A.: La protección de los datos la veo en dos escenarios. Por un lado, entender las cargas de trabajo y ofrecer herramientas que permitan de una forma sencilla gestionar la protección de los datos, independientemente de su naturaleza o el tipo de cargas de trabajo. Luego está ser capaces de dotar de inteligencia a las infraestructuras para que ayuden en cierta manera a evitar problemas de ransomware que se producen en las empresas españolas y que se están acelerando. Los ataques de ransomware causaron un perjuicio de 100 millones de euros a las empresas españolas. La protección de los datos ha pasado a ser un punto en la agenda del CEO, y es que te puede parar la empresa. Nos piden infraestructuras inteligentes para detectar patrones de ataque. Si por ejemplo perciben un cifrado masivo de archivos, el sistema se para y así evitar el contagio. Tenemos un sistema llamado PowerProtect Cyber Recovery que nos permite tener una tercera copia de los datos mínimamente necesarios para que una empresa pueda seguir siendo operativa (mínnimum viable company). Una especie de ‘El Álamo’, un bastión donde contener esos datos que te permitan reanudar la operativa de las empresas. 

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