OpiniónCloud Computing

PUNTO TIC: Cloud, libertad o cárcel

Aspectos positivos y negativos de un modelo operativo que ya ha conquistado el mundo.

La nube, el monotema, es el centro de todas las estrategias tecnológicas. Pero no se trata de una decisión solamente técnica, que trae ventajas tan evidentes como la agilidad y la racionalización del uso de los recursos. La nube es un salto cualitativo mediante el cual nos despojamos de nuestras propiedades y pagamos por el uso que hagamos de los sistemas y aplicaciones. De repente, nos quitamos de encima el lastre y la preocupación de mantener unos equipos, que un tercero de confianza nos mantiene niquelados para que podamos trabajar sin interrupciones, ni cibertraumas.

 Aligeramos nuestras cargas y podemos respirar libremente, nos hemos quitado las cadenas que nos ataban al suelo. Podemos acceder a la innovación que solo los grandes como Amazon Web Services, Mi[1]crosoft o Google nos pueden brindar amorosamente mientras paguemos religiosamente una cuota que a veces no es tan barata si no se gestionan bien los recursos. La nube es el nuevo paraíso (lo digo sin ironías ni mofas), esa tierra prometida a la que todo el mundo se dirige sin vuelta atrás.

Pero igual que supone un cambio cultural para el usuario, toda ventaja lleva un inconveniente aparejado. Surgen interrogantes: ¿Ya no somos dueños de la tecnología y estamos a merced de los proveedores?, ¿están nuestros datos a buen recaudo?, ¿cumplimos con los requerimientos del GDPR?, ¿nuestra innovación no va a estar condicionada a una tecnología estándar que impone un grupo de empresas que tienden a la concentración y el oligopolio global?

Si todo el mundo usa Zoom, Netflix, WhatsApp, Facebook, Amazon, Youtube… ¿no estaremos creando mega monstruos planetarios de los que dependamos y a los que nos habremos rendido para que nos impongan su visión de la realidad digital? ¿Habremos entregado nuestra alma al diablo a cambio de vivir “libres y sin preocupaciones” y dejaremos que tomen las decisiones por nosotros? Ahí dejo estas cuestiones inquietantes, que quizá parezcan sin fundamento, pero siempre hay una posibilidad remota de que las cosas se tuerzan. La Historia está llena de ejemplos

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