OpiniónCloud Computing

Cómo reconocer el verdadero almacenamiento como servicio

Por Adela de Toledo, Country Manager de Pure Storage Iberia .

Adela Toledo, Pure Storage.
Adela Toledo, Pure Storage.

En los últimos 12-18 meses, los responsables tecnológicos han estado muy preocupados, y con razón, intentando encontrar el modo de ahorrar en sus entornos informáticos, a causa de la agitada situación externa. Independientemente de si al final han elegido operar en la nube, on-prem o de manera híbrida, lo que buscaban eran modelos de TI que les proporcionaran las ventajas de la nube — un consumo flexible, una experiencia de usuario simplificada, un coste total de propiedad (TCO) más bajo y opciones de asistencia.

Esto tiene consecuencias importantes para la infraestructura, componente informático de misión crítica para cualquier empresa que desee competir en una economía digital. Los responsables tecnológicos exigen cada vez más unos modelos de infraestructura que se asemejen al nuevo mundo de la nube, en lugar de al antiguo de compras plurianuales, gastos generales operativos y la responsabilidad de cumplir los acuerdos de nivel de servicio que recae en las partes interesadas. Actualmente, los directores de sistemas de información (CIOs) quieren evitar problemas tradicionales como los gastos iniciales, la dependencia de un solo proveedor, las previsiones arriesgadas y los gastos generales imprevisibles.

Un reciente estudio de IDC indica que en el año 2024 el 43% de las organizaciones esperan que el consumo de modelos como servicio aumente como consecuencia directa de la última crisis económica. Además, se estima que la mitad de las infraestructuras de centros de datos de todo el mundo se consumirán a través de ofertas como servicio. Sin embargo, en materia de almacenamiento no todos los que buscan un verdadero modelo de almacenamiento como servicio (STaaS) acabarán encontrando el que buscan realmente.  

No todos los almacenamientos como servicio son iguales

Los equipos de adquisiciones que se decantan por un modelo de almacenamiento como servicio acabarán probablemente decepcionados por las limitaciones de algunos proveedores. Las mismas presiones que están empujando a los clientes a pasarse a nuevos modelos operativos, también están haciendo que los proveedores tradicionales se den cuenta de que tienen que adaptar sus ofertas. Sin embargo, algunos de ellos simplemente están improvisando ofertas que solo pasan por modelos de consumo flexibles durante el proceso de especificación y selección, pero que se desmoronan cuando se enfrentan a las actuales necesidades en tiempo real de las empresas. Las dependencias a largo plazo, las fluctuaciones de costes y las actualizaciones disruptivas de los modelos tradicionales siguen existiendo.

. Las dependencias a largo plazo, las fluctuaciones de costes y las actualizaciones disruptivas de los modelos tradicionales siguen existiendo.

El objetivo de los CIOs modernos es acabar con las limitaciones tradicionales. Así que tienen que estar muy atentos a los indicios para detectar estas «suscripciones bajo demanda parcheadas» que se hacen pasar por modelos de almacenamiento como servicio. En primer lugar, hay que recordar que los modelos como servicio son algo más que modelos de costes por suscripción. Destacar las virtudes de los modelos de gastos operativos (OPEX) frente a los de gastos de capital (CAPEX) puede convencer a algunos, pero los CIOs necesitan el compromiso de que también serán satisfechas otras exigencias distintas a las de los costes. Cuando implementan un verdadero modelo de almacenamiento como servicio, los responsables de TI buscan más a un socio de la empresa que a un simple proveedor.

Los proveedores que hacen pasar sus modelos heredados por nuevas y relucientes respuestas a las demandas que están surgiendo se mostrarán reacios a participar en un acuerdo de nivel de servicio (SLA) diseñado para el cliente. En sus condiciones de contratación, la «S» se elimina de la expresión «-aaS». Además, habrá un esfuerzo coordinado para no incluir penalizaciones en los contratos relacionadas con el rendimiento o las interrupciones. Por otro lado, es muy probable que la responsabilidad de la gestión de la capacidad recaiga en el cliente, exigiéndole que sea proactivo a la hora de planificar y solicitar ampliaciones. Al final, estos cambios pueden no ser posibles según el contrato, porque una determinada capacidad puede ser modificable sólo en la fecha de vencimiento y renovación. A veces, los contratos pueden contener incluso cláusulas que comprometen al proveedor a una mera fracción de la capacidad requerida. Y en cuanto a la gestión de activos, los clientes se encuentran a menudo con que deben hacer peticiones explícitas e incluso asumir el coste del envío y la instalación.

Cómo son los buenos sistemas

Las verdaderas ofertas de almacenamiento como servicio ofrecen, por supuesto, el modelo de gastos operativos, pero yendo mucho más allá, ya que convierten al proveedor en un socio de la empresa y se centran en proporcionar valor y flexibilidad. Los proveedores de almacenamiento como servicio estructuran sus ofertas en torno a los acuerdos y los objetivos de nivel de servicio y diseñan los contratos teniendo muy presentes las necesidades de los CIOs. Para ofrecer un verdadero servicio, es necesario que haya datos de las cargas de trabajo y que estas sean observables y monitorizables por telemetría, ya que, de esta manera, se pueden gestionar los ajustados objetivos de nivel de servicio que se ofrecen a los clientes.

Como sus modelos de negocio están centrados en el servicio, los verdaderos proveedores de almacenamiento como servicio no dudan en incluir en sus contratos cláusulas de penalización vinculadas al rendimiento y las interrupciones, ya que han diseñado cuidadosamente el funcionamiento de sus sistemas para que no sean disruptivos. Por otro lado, la capacidad se gestiona en estrecha colaboración entre el proveedor y el cliente, reservándose un almacenamiento adicional desde el principio, permitiendo una ampliación rápida bajo demanda, y el contrato permite que estos cambios se realicen en cualquier momento, sin penalizaciones por «incumplimiento» de las cláusulas. Con el contrato adecuado, los proveedores también se anticipan a cualquier necesidad del activo y se encargan del envío y de la instalación sin ningún coste adicional.

Quizá una de las características más destacadas de los modelos de tipo nube no sea la capacidad para adaptarse a los nuevos tiempos, sino el hecho de hacerlo de forma automática. El almacenamiento como servicio trae consigo las actualizaciones del hardware y del software a medida que estén disponibles, en lugar de realizarlas cuando se solicitan y se pagan. Además, estas actualizaciones son 100% no disruptivas, a diferencia de los procesos tradicionales a gran escala cada 3-5 años, que no solo requieren un tiempo de inactividad/mantenimiento planificados, sino que además conllevan un riesgo innecesario y no deseado. Esta característica, más que ninguna otra, es la que determina la autenticidad de cualquier proveedor que afirme que ofrece almacenamiento como servicio.  

 

Cosechar los frutos

Lo que los clientes quieren es un almacenamiento como servicio verdadero y no los modelos que algunos proveedores tradicionales tratan de endilgarles. Como mínimo, la oferta de almacenamiento como servicio seleccionada debe proporcionar una experiencia de nube, eliminar las disrupciones en la empresa durante las migraciones (o con posterioridad a estas) y ofrecer una instalación sencilla, una gestión proactiva, opciones flexibles de entrada, ampliación y salida, un precio transparente, una arquitectura flexible, de la nube a los sistemas locales y los híbridos, capacidad de automatización, sobre todo en las actualizaciones y el mantenimiento, y una experiencia fluida que no varíe en función de si la solución se proporciona directamente o a través de una empresa asociada.

El almacenamiento como servicio tiene la capacidad de acelerar los esfuerzos de transformación digital de las organizaciones y de ayudarlas a hacer más cosas con sus datos. Los CIOs pueden adaptar mejor la tecnología a los objetivos empresariales y remodelar las unidades operativas, para que los responsables del almacenamiento puedan dejar de lado la monotonía de las tareas de gestión prosaicas y ser más creativos e innovadores: gracias a ello se logra rentabilidad, productividad, innovación y crecimiento empresarial. Y, en la actual economía digital global, ¿puede haber otro argumento más convincente a favor del verdadero almacenamiento como servicio?

 

 

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