OpiniónCloud Computing

Reducir la huella de carbono con la ayuda de la nube y Kubernetes

Adela de Toledo, Country Manager de Pure Storage Iberia.

Adela de Toledo, Country Manager de Pure Storage Iberia
Adela de Toledo, Country Manager de Pure Storage Iberia

Con la incertidumbre que trae consigo la pandemia, las empresas pueden enfrentarse a una nueva crisis: el desgaste de los empleados. El sector tecnológico no es inmune a la Gran Dimisión que afectó a Estados Unidos este verano. Se trata de una tendencia global que puede continuar hasta bien entrado el año 2022, ya que los empleados reevalúan voluntariamente sus opciones laborales y cambian sus prioridades. La pandemia desencadenó nuevas formas de trabajo y, como resultado, ahora es mucho más fácil que los empleados se desplacen regularmente entre empresas en un mercado laboral altamente competitivo que ya sufre de carencias de habilidades y escasez de talento.

En lo que a tecnología se refiere, la pandemia ha cambiado drásticamente la forma en que los líderes empresariales ven el gasto en TI. En los últimos 18-24 meses, las empresas han sido testigos de una lucha de poder entre la perspectiva de crecimiento del CEO y la perspectiva de desaceleración del CFO. Con las empresas sometidas a una enorme presión, el director financiero pasó a primer plano y dominó. Sin embargo, ahora nos encontramos en un punto de inflexión en el que el cambio de poder está más equilibrado entre ambos, y el director general vuelve a ganar la conversación.

Como sociedad, todos tenemos la responsabilidad de hacer más para usar menos energía y crear menos huella de carbono. Por eso, en 2022 las empresas deberán ser valoradas por su compromiso con la ESG (Environmental, Social and Governance, por sus siglas en inglés). La normativa ESG se convertirá en un elemento del balance en el que las empresas deberán declarar la cantidad de carbono que producen y si lo compensan suficientemente, para lo que los datos serán clave.

La nube es una fuente de fricción dentro de las organizaciones, ya que los entusiastas de la adopción y los realistas de la nube se enfrentan

No se puede negar que la nube es un enorme catalizador de la innovación, ya que ofrece a las empresas un espacio para probar diferentes técnicas o adoptar una nueva tecnología de forma prematura. Pero también es una fuente de fricción dentro de las organizaciones, ya que los entusiastas de la adopción y los realistas de la nube se enfrentan. Estas tensiones aumentarán a lo largo de 2022, ya que los CIO y CEO luchan contra el “miedo a perderse algo” y se apresuran a trasladar todo a la nube en un intento por no quedarse atrás, lo que contrastará con los denominados realistas de la nube.

Por su parte, ante el creciente número de soluciones sin código basadas en la nube, algunos predicen la desaparición de Kubernetes. Sin embargo, los contenedores y Kubernetes son la fuerza motriz que está reinventando la forma en que construimos y ejecutamos las aplicaciones, impulsando la eficiencia y la agilidad de las TI empresariales, por lo que su popularidad seguirá creciendo en 2022.

Veremos un crecimiento interanual de la adopción del almacenamiento como servicio mayor que nunca

En cuanto al canal se refiere para un gran número de distribuidores, alrededor del 75% de sus ingresos proceden de los servicios gestionados, en detrimento de los métodos ‘tradicionales’. Esta tendencia seguirá creciendo y evolucionando en 2022, y veremos un crecimiento interanual de la adopción del almacenamiento como servicio mayor que nunca. Esto está impulsado en gran medida por los usuarios finales, que están planteando más preguntas a los distribuidores sobre la eficiencia de los costes, la flexibilidad y la experiencia del usuario, impulsados por la necesidad de ser más ágiles tras los desafíos de los últimos dos años.

Computing 816