EncuentrosCloud

Las múltiples formas de la nube

El confinamiento ha despertado más que nunca el 'sentimiento cloud' de las empresas.

Que la cloud ha revolucionado la forma de trabajar ya no es un misterio para nadie. Sin embargo, para muchas empresas sí continúan existiendo misterios a la hora de abordarla. ¿Me favorece migrar todo mi negocio a la cloud o, por el contrario, es mejor adoptar un modelo híbrido? Y, de elegir esta última opción, ¿qué cargas de trabajo debo subir a la nube y cuáles no? ¿Apuesto todo a un único proveedor o, en cambio, opto por un modelo multicloud? Y, ¿qué proveedores me ofrecen un mejor servicio? La lista de dudas es larga, y los expertos reunidos en el encuentro virtual de Computing sobre Multicloud, -realizado en colaboración con Accenture, IaaS365, Micro Focus  Linke-, trataron de resolver algunas de ellas contando sus experiencias y compartiendo sus errores y sus aciertos.

La subida a la nube se complica, sobre todo, cuando tienes aplicaciones muy diversas. Es el caso de Vocento, donde hace en torno a seis años definieron una estrategia para clasificar sus herramientas e infraestructuras entre las que podían ser susceptibles de subir a la cloud y las que era preferible mantener on premise, según explicó Jorge Oteo, CIO de la compañía. Finalmente, cuenta con un entorno multicloud en el que trabaja, -en su mayor parte-, con Amazon Web Services (AWS), Telefónica y Google G Suite; y con el que han ganado en “rendimiento, agilidad y fiabilidad”. Por no hablar “de la mayor celeridad en el trabajo de los desarrolladores y de la actividad con contenedores, ambos factores favorecidos por la nube”, y que han permitido a Vocento implementar una metodología DevOps desde hace años. Sin embargo, el tránsito a la nube de Vocento aún no ha acabado. “En el próximo mes y medio esperamos tener el 99% de nuestras aplicaciones en la cloud”, dijo Oteo.

Integrar las cargas y las aplicaciones alojadas en distintos proveedores es el mayor obstáculo a salvar

No obstante, todos los dedos apuntan, -ya no solo a mover las cargas de un proveedor a otro-, sino a integrar las cargas y aplicaciones alojadas en distintos proveedores, como el mayor obstáculo a salvar en una estrategia multicloud. Y en este sentido, Google se lleva la palma como uno de los proveedores más blindados a la hora de abandonar su nube. “Hay que ser muy valiente para llevar el core del negocio a la nube de Google, porque redactan unos contratos de adhesión muy estrictos”, dijeron.

Jesús Garrido, CIO del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (Inta), reconoció que en su caso “no nos habíamos planteado la nube más que como un juguete con el que trastear y probar hasta que no se ha establecido una normativa clara, con unos sistemas nacionales de interoperabilidad, y hasta que compañías como Google no se han certificado legalmente para garantizar la seguridad de los datos”. En la Administración General del Estado se encuentran muy condicionados a la hora de ir a otras nubes que no sean la cloud de la Administración pública, SARA. Pero una cosa está clara, “la nube para la AAPP será hibrida o no será. Nunca tendremos nuestras aplicaciones críticas en la nube. No veo a la AAPP corriendo el riesgo de mover a Google o Amazon los sistemas de tributación de impuestos, por ejemplo”. En Inta han adoptado Office 365 y, tras el decreto del estado de alarma por el coronavirus, han hecho uso de herramientas colaborativas que les han permitido abrirse a “nuevas formas de trabajar”.

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