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Vivir en las nubes, con los pies en la tierra

Por Osmar Polo, Director General de T-Systems Iberia.

Osmar Polo, Director General de T-Systems Iberia.
Osmar Polo, Director General de T-Systems Iberia.

Cualquier pequeño cambio genera a su vez nuevos cambios en el entorno en el que se producen, y la tecnología ha actuado como un acelerador del cambio social, económico y empresarial especialmente en la última década. El crecimiento de la inversión en tecnología que se prevé el próximo año, en torno al 4%, llevará aparejados nuevos cambios para acercar negocio y tecnología de forma accesible y comprensible para cualquier perfil ejecutivo. La inversión en tecnología en España crecerá en 3.000 millones de euros en 2021 según las últimas estimaciones de IDC, lo que sitúa el volumen del mercado en España en 47.800 millones de euros, un 4,4% más que en 2020.

Por otro lado, el Gobierno de España incluye en el anteproyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2022, aprobado en Consejo de Ministros extraordinario, 27.633 millones de euros de los Fondos Europeos de Recuperación (40%) destinados a industria, energía, I+D+i y digitalización. Las cifras acompañan la buena evolución que tanto la digitalización como el cloud han vivido en los últimos años, y en la actualidad su importancia para la supervivencia de cualquier empresa es incuestionable. Desde la pyme y startup más joven y pequeña, hasta las corporaciones y administraciones con mayor tamaño, todos somos hoy más conscientes que nunca de que la correcta integración de diversas tecnologías en la estructuración de la oferta y procesos es crucial para mejorar la productividad y la competitividad.

No se trata de adaptar la empresa a la tecnología que quiere utilizar, sino de entender qué tecnología se adapta mejor a la realidad de la empresa

El reto a partir de ahora no es evangelizar sobre la necesidad de digitalizar o sobre la adopción del cloud, es bajar esta creciente inversión en tecnología a la realidad del negocio de las empresas y ayudar a los CIO a trasladar todo el potencial que tiene a las necesidades reales de cada empresa. Esto plantea una nueva evolución en el rol que jugamos los proveedores de tecnología y nos posiciona en primera línea para lograr el objetivo de alcanzar esa correcta integración de tecnologías y la creación de ecosistemas que rentabilicen la inversión.

Efecto Dominó

Como consecuencia, en 2022 seguiremos evolucionando en nuestro papel de asesores para convertirnos en un driver de innovación dentro de las empresas, y actuar como ideadores y desarrolladores de nuevas soluciones que respondan a necesidades concretas de nuestros clientes y del mercado. Debemos, de alguna forma, simplificar la creciente complejidad del entorno tecnológico, actuando como un puente entre la empresa y la tecnología. Para ello, es fundamental conocer todos los elementos y características que aportan valor y que diferencian a una empresa en el mercado: su momento de crecimiento, su grado de madurez digital, la capacitación de sus empleados, su especialización y valor diferencial en el mercado, así como la realidad de su industria y el contexto de mercado.

Aspectos que hasta ahora estaban en un segundo plano, cobran fuerza en 2022 para simplificar los procesos de innovación e integración tecnológica. No se trata de adaptar la empresa a la tecnología que quiere utilizar, sino de entender qué tecnología se adapta mejor a la realidad de la empresa, desarrollar las soluciones que no existen para sus necesidades, y estimular el espíritu innovador y de cambio entre los empleados.

Decía al inicio que cualquier pequeño cambio genera a su vez nuevos cambios en el entorno en el que se producen. Las primeras piezas de nuestro particular ‘Efecto Dominó’ de 2022 ya han empezado a caer. La inversión crece, las empresas son conscientes de que deben integrar la tecnología, y de que el cloud es fundamental para su futuro. Para continuar con este movimiento y aprovechar las mejoras exponenciales que puede traer, sin embargo, debemos saber cómo interconectar la tecnología y los negocios. Debemos aprender a vivir en las nubes, pero con los pies en la tierra.

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