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La fiebre de las criptomonedas, ¿una moda pasajera?

La inversión en criptomonedas se ha multiplicado en los últimos doce meses pero, ¿dará sus frutos?

Con la pandemia, la imaginación de las personas se ha desarrollado de forma espectacular. En los meses de confinamiento nos entregamos a hobbies que antes no habíamos explorado, como la cocina, las manualidades, el ejercicio en casa o el horneado de galletitas. Pero hay una actividad en particular que ha experimentado una explosión en los últimos meses entre gente que previamente no pensaba ni en jugar a la Lotería: la inversión en criptomonedas. Pero, ¿todo el mundo que invierte tiene claro lo que es una criptomoneda? ¿Hace falta ser un experto para invertir?

El nacimiento de las criptomonedas no fue cosa de un día. Durante décadas, científicos, matemáticos y tecnólogos con visión de futuro fueron allanando el camino para crear un sistema global de intercambio de valor distinto al establecido. El concepto de criptomoneda fue descrito por primera vez por Wei Dai, científico especializado en computación, criptografía e informática, en 1998, cuando propuso la idea de crear un nuevo tipo de dinero descentralizado que usara la criptografía como medio de control. Dai publicó un ensayo en el que presentó b-money, un sistema de efectivo electrónico distribuido y anónimo. B-money nació con las características que hoy en día están presentes como parte fundamental de las criptomonedas, entre ellas, la necesidad de verificación del trabajo computacional por parte de la comunidad en un libro contable colectivo.

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Pero no fue hasta diez años más tarde, en 2008 -cuando estalló la gran crisis financiera a nivel mundial-, que Satoshi Nakamoto, una persona o grupo de personas que se presentaron bajo este pseudónimo, publicó un documento en el que hablaba por primera vez de Bitcoin, definiéndola como un sistema de efectivo electrónico. Con el paso del tiempo, podemos decir que existen más criptomonedas que grupos de música, aunque no todas han tenido éxito, en especial aquellas que no han aportado ninguna innovación.

¿Cómo funcionan las transacciones?

Las criptomonedas no están reguladas por ninguna institución y no requieren de intermediaros en las transacciones. Esto ha dado lugar a que, en muchas ocasiones, se hayan utilizado con fines ilegales, por lo que en un principio se les estigmatizó de cierta manera, pero ya sabemos que el problema no está en las cosas, sino en el uso que se hace de ellas. Cuando decimos que las criptomonedas no están reguladas, nos referimos a que no cuentan con el respaldo de un banco central u otras autoridades públicas y que no están cubiertas por mecanismos de protección al cliente como el Fondo de Garantía de Depósitos o el Fondo de Garantía de Inversores.

Aunque las transacciones con criptomonedas no están reguladas por ley, se utiliza una base de datos descentralizada como registro contable compartido, denominada blockchain, para su control. La tecnología blockchain, o cadena de bloques, aporta seguridad a las transacciones gracias a su capacidad para evitar, por ejemplo, que un mismo activo digital se pueda transferir en dos ocasiones o que sea falsificado. Blockchain funciona como un gran libro de contabilidad virtual donde se pueden registrar y almacenar cantidades ingentes de información formando una red que está protegida, de tal manera que todos los datos que alberga no se pueden alterar ni eliminar.

Ya que estas monedas no están disponibles de forma física, hay que recurrir a un servicio de monedero digital para almacenarlas. Un monedero digital, o wallet, es un software o aplicación donde es posible almacenar, enviar y recibir criptomonedas, aunque lo que realmente se almacena son las claves que dan la propiedad y el derecho sobre las criptomonedas y permiten operar con ellas. Existen dos tipos de wallet: calientes y fríos, es decir, los que están conectados a Internet y los que no.

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