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El sector turístico mejora sus modelos de negocio con la digitalización

El Observatorio TravelTech refleja que casi la mitad de las empresas turísticas consideran un reto la transformación digital para mejorar sus modelos de negocio.

Las empresas del sector turístico, mercado que representa en torno al 12% del PIB español, están abordando su transformación digital para mantener su competitividad mediante la mejora de sus modelos de negocio. Éste es un reto que reconoce el 44% de los participantes en una encuesta que incluye el Observatorio TravelTech, que han realizado conjuntamente Innovation Hub Travel Edition de Mobile World Capital Barcelona (MWCapital) y el Gremio de Hoteles de Barcelona, y Sngular, a través de su marca Futurizable.

A esa mejora de los modelos de negocio, le sigue en importancia, la necesidad detectar y dar respuesta a los cambios de hábitos, gustos e intereses de los clientes, opinión que comparte el 28% de los participantes en el sondeo, y garantizar la sostenibilidad medioambiental, cuestión que señala el 22%. A gran distancia sitúan la mejora de la rentabilidad, que solo mencionan el 6% de los encuestados pero que está muy ligado a la mejora del modelo de negocio.

Para resolver estos desafíos, las empresas turísticas están repensando sus modelos e incorporando procesos digitales, en los que la tecnología abre una buena oportunidad, sobre todo en áreas como la mejora del conocimiento del cliente (60%), el desarrollo de nuevos modelos (22%), el acceso a nuevos mercado o clientes (15%) o el aumento de la productividad y rentabilidad (3%).

Sobre las tecnologías que mayor impacto pueden tener a la hora de abordar esa transformación digital, ocupan los primeros puestos Big Data (38%), la inteligencia artificial (29%), las realidades virtual y aumentada (19%) y la automatización de procesos y la robótica (10%).

La opinión del sector

Buena parte de los resultados tienen también como base el trabajo realizado en un ‘think tank’ que reunió en una jornada a representantes de 20 empresas del sector y que complementan a la encuesta. Para los asistentes, big data es también una de las tecnologías emergentes con mayor proyección para el sector turístico, pero el sector se enfrenta ante el reto de poder aplicar la tecnología en todo el ‘customer journey’ del cliente para aportarle valor mediante mejores servicios porque, como coincidieron los participantes en el encuentro, “los datos por sí mismos no significan nada”.

Esta tecnología es transversal y complementa las aportaciones que pueden realizar otras como Internet de las Cosas, en la medida en que permite captar toda la información que rodea al turista, y la realidad virtual o la aumentada, que permite ofrecer nuevas experiencias tanto en la fase de inspiración del viajero como durante el viaje. También coincidieron en el potencial de tecnologías como la robotización, para la realización de determinadas tareas; las de reconocimiento biométrico, para la detección de emociones, o blockchain, para la detección del fraude. Hay otro reto común que también comparten: disponer de personal especializado en estas soluciones para poder sacarles partido.

Innovación abierta y sostenibilidad

Además, en opinión de los profesionales del sector, existe una falta de cultura de compartir en las empresas y tampoco hay una hoja de ruta que ayude a las organizaciones a innovar en abierto. Además, las personas que tienen que aplicar la innovación.

Por eso, la prioridad encontrar nuevos modelos de negocio que tengan como centro la innovación abierta y como eje de actuación la simbiosis de la Academia, el sector empresarial, las startups, las aceleradoras y los destinos turísticos. Incluso se apuntó la conveniencia de crear un espacio vivo donde todas las partes implicadas puedan trabajar e impulsar esta área.

Finalmente, el sector tiene que encontrar fórmulas que garanticen la sostenibilidad del turismo frente a la masificación que puede acabar con el atractivo de los destinos y, al mismo tiempo, encontrar un encaje a nuevas formas de hacer turismo y de trabajar, que viene de la mano de tendencias como la economía colaborativa, sin caer en la precariedad laboral. En este punto, se echa de menos que la legislación no vaya más rápida en consonancia con los nuevos entornos que surgen con la evolución tecnológica.

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