El euro provoca la renovación de los cajeros automáticos

La banca lleva mucho tiempo preparándose para el cambio al euro, un cambio que exige que el día 1 de enero los cajeros automáticos dispensen la nueva moneda. Los cambios técnicos, pero sobre todo los logísticos, son los grandes retos a superar.

Publicado el 03 Ene 2002

Las cifras son claras y según los estudios la mayoría de los españoles entrarán en contacto con la moneda única a través de la red de cajeros automáticos desplegada por nuestro país, una de las más extensas del mundo, (un terminal por cada 909 españoles), sólo superada por Japón. Con más de 44.000 cajeros repartidos por el territorio nacional, esta red se prepara para la distribución de los nuevos billetes, que empezará el próximo día 1 de enero de 2002. Las primeras cifras señalan que en los primeros días del año 2000 se dispensarán 600 millones de euros a través de esta red, es decir nada más y nada menos que casi 100.000 millones de pesetas. ¿Está la red lista para esta ingente cantidad de movimientos?

La conversión de los cajeros es una de las últimas fases que los bancos están realizando en lo que es la adaptación del euro a nuestro sistema monetario. Desde hace más de cuatro años se ha estado trabajando intensivamente en este cambio de moneda. La primera fecha fue enero de 1999 cuando los bancos debían empezar a trabajar con las dos monedas, y aunque el cliente sólo veía que junto a las pesetas venía su valor en euros, el trabajo de adaptación fue increíble. Ahora con la llegada física de la moneda, le ha tocado el turno a los cajeros automáticos, los ATM.

Para comienzos del año 2002 se espera que entre el 80 y 85 por ciento de los cajeros estén trabajando en euros y que a mediados o finales del mes de enero sea el 100 por ciento de ellos. Dispensando desde el primer momento billetes de 10, 20 y 50 euros. De hecho el compromiso del Banco de España es que el 28 de febrero sólo se trabaje con euros.

Un proceso que posee más complicaciones de logística que técnicas y cuyos rangos de inversión por parte de los bancos y fabricantes son apenas conocidos, según Carlos García Reig, Gerente de Servicios Profesionales de NCR Esta es sólo una parte de la inversión que una entidad financiera ha hecho en la transición al euro y yo creo que desde luego no es la parte más costosa. No tengo cifras, ni porcentajes, además algunas entidades han aprovechado para cambiar parte del parque de cajeros que ya estaban anticuados. Es complicado saberlo.

Los fabricantes por su parte señalan que ha habido una carga de trabajo y ha habido necesidad de algunos recursos adicionales, pero también señalan que muchos clientes han dejado de hacer cosas que otros años estaban haciendo, concentrándose en el tema euro. Gonzalo Suárez, director de marketing de Wincor-Nixdorf hacia referencia a este punto mostrando como tras meses de trabajo llega la recta final para la adaptación de los ATM y con el objetivo de que todos sus terminales sean capaces de funcionar.

NCR, uno de los que más fabricantes con más cuota de mercado de cajeros automáticos en nuestro país, más de un 50 por ciento, lleva trabajando desde el año pasado con sus clientes para realizar las adaptaciones de aplicaciones y hardware según necesidades. Por su parte otros fabricantes como Wincor-Nixdorf, con unos 10.000 cajeros automáticos, están de lleno en sus planes de adaptación.
Los cambios que se deben realizar en un cajero para la adaptación del euro afectan por un lado al software o aplicación del cajero y por otro al hardware, que no es ni más ni menos que hacer un cambio en los denominados cajetines, lugar donde se almacenan los billetes en el interior del cajero.

Cuando se involucran nuevos billetes, lo que se interviene es la máquina, la cual va a necesitar modificaciones o ciertas adaptaciones; anchura, grosores, ese tipo de cosas. Y también hay que modificar de nuevo las aplicaciones, te puedes imaginar que las aplicaciones deben mostrar tanto en el recibo como en pantalla un contravalor, señaló Carlos G. Reig de NCR.

Sin embargo, en el caso del software, a pesar de tener que realizar algunas modificaciones, apenas ha habido complicaciones, ya que es un proceso de adaptación de la aplicación a una moneda nueva, y eso es lo que llevan haciendo con la mayoría de aplicaciones desde comenzaron las primeras migraciones al euro. Una vez superadas las pruebas no hay más que instalarlas en el servidor del banco y dejarlas preparadas para ser lanzadas automáticamente en una fecha concreta.

Por su parte el hardware, o sea el cajetín, ha tenido otra dinámica de trabajo y otros problemas. De hecho su adaptación se puede realizar de dos formas diferentes; o cambiando por completo el cajetín, o bien readaptándolo para el uso de la nueva moneda. El primero apenas tiene complicación pues es sustituir uno por otro el mismo día 1 de enero. Esta opción ha sido elegida por muchos bancos para aprovechar y renovar su parque de cajetines, en algunos casos un poco antiguos. La segunda opción es la readaptación de los cajetines, y este caso es quizás el que suponga mayores problemas, no de carácter técnico sino más de ámbito logístico.

A pesar de existir varias soluciones no ha habido al final una que destacase por encima de la otra, de hecho los clientes se han decantado por ambas soluciones casi en el mismo porcentaje.
Las compañías fabricantes están de acuerdo; la adaptación de los cajeros es más un problema de logística y distribución que uno técnico, ya que la readaptación de los cajetines de pesetas en euros, no es complicado técnicamente, pero supone tiempo ya que la red de cajeros es muy amplia y exige mucha mano de obra para hacer los cambios necesarios.

Esta logística supone también una mayor inversión y Carlos R. Reig de NCR nos comentaba al respecto que, el software no implica un coste muy elevado comparado con las grandes redes, pero el control logístico es más complejo ya que hay que involucra a muchas personas. Este proceso implica la recogida de los cajetines para que se haga una readaptación centralizada. Tras la recogida, se realizan los cambios y se devuelven ya modificados para su reinstalación. Lógicamente este proceso es más rentable que si las adaptaciones se realizaran físicamente en el cajero, ya que los técnicos puede estar más de dos horas con cada sistema, que además están dispersos geográficamente, lo que supone unos costes importantes. Además, si tiene que adaptar 20.000, pues son muchas horas de trabajo para hacerlo en tres o cuatro días. No hay gente suficiente. Hay que utilizar logísticas específicas en sitios centralizados, no hacerlo todo en la propia ubicación, y reutilizando muchos de los recursos que se van a poner en juego. La logística involucrada es enorme.

Las soluciones no son siempre las mismas y dependiendo de los clientes se pueden realizar los cambios en algún local de cliente o en locales del fabricante. De hecho hay clientes que se han decantado por soluciones mixtas.

De hecho desde NCR se señalaba que la adaptación de las aplicaciones está casi finalizada porque es un trabajo que se puede hacer por adelantado. De hecho ahora se está recogiendo lo que se sembró hace ya algunos años y que fue el momento de mayor inversión en investigación y desarrollo para encontrar la mejor solución para los cajetines, aunque eso sí de cifras concretas de inversión.

A estas alturas de año en la que nos encontramos todos los fabricantes de cierto peso están dando los últimos toques a este proceso de adaptación, que además contará, como ya se hiciese durante el año 2000 y su efecto, con un grupo de soporte por si hubiese algún problema, actuar de forma inmediata. Un proceso planificado cuyos responsables espera que se cumpla según lo esperado y de paso a la última fase de la moneda única europea.

Esperanza Navas

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Redacción Computing

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