OpiniónInfraestructuras

¿Las TIC al servicio de quién?

Hasta qué punto las TIC cubren nuestras necesidades, o somos nosotros quienes cubrimos las suyas.

Las Tecnologías de la Información se han constituido en un auténtico barómetro para medir el nivel de modernización de una empresa, con sus conceptos asimilados de eficiencia, productividad y competitividad. Pero al mismo tiempo se las considera como el garante de la modernidad, las herramientas que nos permiten alejarnos de un pasado con pantalla negra de caracteres verdes y donde el oscurantismo era moneda corriente. Un mundo aburrido, somnoliento y gris.

La mayoría de profesionales y usuarios personales hemos abrazado los nuevos dispositivos que nos proporciona la industria como auténticos estandartes liberalizadores. Las tabletas, los smartphones... nos dotan de un nuevo poder, el de desplazarnos libremente por los mundos digitales y acceder a un horizonte de aplicaciones que han proliferado, a través de las cuales es posible alcanzar las funcionalidades más sorprendentes. Los nuevos dispositivos móviles también crean una conciencia de clases, de nativo digital, perteneciente a redes sociales, y dominador de las técnicas de navegación más avanzadas, frente a aquellos que esconden con rubor sus teléfonos que solo sirven para llamar y a quienes la palabra Twitter les suena a chino.

Gente que es tildada de dinosaurios e inadaptados. Estamos asistiendo a un dogmatismo y determinismo digital, a un sobredimensionamiento del concepto 'siglo XXI', del progreso con palabras mayúsculas. Aquel que no sigue las líneas marcadas por la tecnología no tiene visos de ser feliz. Y no está bien visto mostrarse escéptico y llegar a decir que las TI también son killer de muchos negocios, que no consiguen levantar cabeza por la propia fuerza que imponen y su capacidad disruptiva de dinamitar los modelos tradicionales. Las TI son necesarias, pero al servicio de las empresas y las personas. Nunca al contrario.

Computing 799