OpiniónInfraestructuras

Reforzar el talento del sector industrial en épocas de crisis

Por José Ramón Travé, director comercial de Unisys España.

El sector secundario o transformador ha vivido muchos altibajos en los últimos años. En EEUU, por ejemplo, a principios de 2019 se hablaba de un nuevo resurgimiento de la industria y después del verano el Índice de Gestores de Compras (PMI) -el indicador refleja la situación económica del país a partir de la percepción de los gestores de compras- mostraba cómo se había reducido la confianza empresarial por debajo de 50. En España, ese mismo índice culebreó durante todo el año pasado desde los casi 52 puntos de abril hasta el 50,40 de este pasado mes de febrero, pero tocando suelo con 46,8 en octubre... a la espera de los resultados de un marzo excepcional debido al estado de alarma causado por el COVID-19.

Estos movimientos en la confianza del sector industrial provocan que los expertos estén continuamente adaptando sus análisis, ya sea al alza o, como en la situación en la que nos encontramos ahora mismo, a la baja.

Pero esto son solo previsiones. El sector manufacturero continuará impactado por muchos factores, la mayoría fuera de su control, como lo que está ocurriendo ahora mismo en prácticamente todo el planeta. En realidad, la coyuntura actual mostrará cómo los que ya estaban preparados para intentar ajustarse a dichos factores negativos podrán obtener mejores resultados que aquellos que no habían tenido en cuenta la posibilidad de pasar por una mala temporada. Y la respuesta global a la mayoría de los problemas en cualquier organización es la adopción de tecnologías digitales innovadoras.

Lo primero, el talento

A pesar de que muchas veces escuchamos que la tecnología acabará con los puestos de trabajo, lo que realmente consigue el uso adecuado de la tecnología es que los profesionales de mayor talento puedan trabajar en nuestra organización. De hecho, según diferentes informes, sigue existiendo una importante brecha entre los perfiles que demanda el sector y la oferta laboral existente. En EEUU se cifra esa brecha en más de medio millón de puestos de trabajo sin cubrir. En 2018, Deloitte afirmaba que en la próxima década habrá un crecimiento de más de 4,6 millones de puestos de trabajo en el sector secundario… pero que alrededor de 2,4 millones no se cubrirán por falta de formación idónea. Esta situación representa un importante reto para la industria tanto a corto como a largo plazo, pero la tecnología puede acercar la respuesta a este desafío, ya sea mediante el desarrollo de soluciones de alta calidad que reduzcan los errores humanos en la cadena de producción como mediante la mejora de procesos que incrementen la productividad y el crecimiento.

De hecho, diferentes estudios realizados por Unisys muestran que las organizaciones que más invierten en tecnología cuentan con empleados más motivados porque pueden realizar mejor su trabajo; y que hasta el 44% de trabajadores que desempeñan sus funciones en empresas con poco uso eficiente de la tecnología se sienten frustrados, frente al 7% que muestra su desilusión en empresas líderes en el uso de la tecnología. Por ello, los trabajadores de empresas rezagadas en el uso de la tecnología tienen un 600% más de opciones de abandonar la organización frente al 2% que lo está pensando hacer en organizaciones líderes en uso de tecnología, según datos de Unisys. Esto puede parecer sorprendente sin más, pero si pensamos que la suma de trabajadores desmotivados cuesta hasta 605.000 millones de dólares a la economía de EEUU, según la consultora Gallup, y que reemplazar un trabajador cuesta entre 6 y 9 meses de salario a la empresa, tal vez debamos pararnos a reflexionar.

Compromiso, productividad y trabajo en equipo

Las fábricas que cuentan con una importante inversión tecnológica en flujos de trabajo colaborativos permiten a los profesionales colaborar y acceder a la información que se comparte de forma sencilla, rápida y segura. De esta manera, pueden comunicarse con compañeros y clientes para resolver cualquier problema eficientemente, sin perder tiempo y mejorando el sentimiento de orgullo por trabajar en una organización innovadora. Según Gallup, un equipo comprometido con la empresa puede hacer crecer el negocio hasta un 21%.

Una de las herramientas tecnológicas más utilizadas en los últimos tiempos en las empresas son los asistentes virtuales y chatbots que, mediante algoritmos de inteligencia artificial y aprendizaje automático, pueden manejar tareas rutinarias para que los profesionales se dediquen a actividades de valor añadido. En este sentido, la seguridad es clave para que se puedan aprovechar estas herramientas de forma útil y se minimicen los riesgos. De la misma manera, las herramientas, para que sean ampliamente adoptadas entre los trabajadores, deben ser intuitivas y proveer de experiencias consistentes desde cualquier lugar o dispositivo.

Entre otras fábricas que han demostrado cómo la inversión en innovación tecnológica ha mejorado el compromiso de sus trabajadores, ha incrementado su cifra de negocio y ha conseguido procesos más eficientes, encontramos a Nutreco. Este fabricante de alimentación para animales ha desplegado una serie de infraestructuras escalables y seguras para dar soporte a sus modelos económicos y de nutrición mediante el uso de Big Data con el objetivo de ayudar a los ganaderos y agricultores con los que trabaja la compañía a obtener mayores beneficios en los 35 países en los que opera y en los doce idiomas con los que se comunica. Además, la compañía afirma que gracias a los servicios de transformación de infraestructuras y de fuerza de trabajo digital ahora tiene mucha mayor capacidad de entrar en nuevos mercados en todo el mundo, algo impensable antes de contar con estas tecnologías.

De la misma manera, un productor de champán, vino y otros alcoholes, gracias al uso de los servicios de fuerza de trabajo digital puede dar soporte ahora a 4.000 trabajadores en Europa y EEUU a través de más de 10.000 dispositivos de forma sencilla. Gracias a esto, el viticultor ha mejorado, según confirma él mismo, su productividad y la experiencia de sus distribuidores, ya que cualquier incidencia se resuelve ahora mucho más rápidamente. Y, lo más importante para el Consejo de Administración: la distribución y las ventas son ahora consistentes en todo el mundo.

En definitiva, nos encontramos en un momento de cambio y ahora se verá qué organizaciones estaban bien preparadas para asimilar situaciones de crisis y cuáles no, pero también es el momento de reflexionar y ver cómo mejorar el camino hacia el futuro una vez que la situación vuelva a su cauce y la tecnología está ya demostrando ser decisiva en el futuro de muchas organizaciones industriales.

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