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Ingeniería emocional, la gran desconocida

Por Pilar Garrido Jimeno, Senior Business Manager, Modis (Grupo Adecco).

 

Desde hace años, aquellos que nos dedicamos a la consultoría tecnológica, a la captación de negocio y a la búsqueda de los Ingenieros para desarrollarlo, conocemos la importancia que tiene el poder retener el talento en un entorno tan dinámico, rápido y competitivo como es el sector TI.

Es por ello que las empresas, las consultoras, tenemos que hacer un ejercicio de mejora en el cuidado de nuestros equipos, en mantener la cercanía y la comunicación, máxime en esta época en la que la irrupción de la pandemia derivada de la COVID-19 hace que solo nos veamos a través de las pantallas y de los teléfonos móviles.

Al margen del sector, todos hemos oído hablar de la inteligencia emocional, de la gestión de competencias, de las habilidades blandas o soft skills y de la importancia de desarrollarlas y entrenarlas cada vez más en un entorno laboral. ¿Cómo saber quién puede ser un buen líder? ¿Cómo detectamos a aquellas personas capaces de gestionar equipos y saber sacar lo mejor de cada uno? ¿Cómo sabemos quién necesita reconocimiento, quién necesita tener un sentimiento de pertenencia? ¿Para quién es más importante permanecer en un entorno seguro y así poder ayudarle a encontrar su capacidad para desarrollarlo y permanecer en él?

¿Para quién es más importante permanecer en un entorno seguro y así poder ayudarle a encontrar su capacidad para desarrollarlo y permanecer en él?

En respuesta a ello, creo firmemente en la existencia de una metodología que da respuesta a todas estas preguntas, y es una gran desconocida aún: la ingeniería emocional. Afortunadamente creo que poco a poco va adquiriendo importancia y se está dando a conocer de la mano de grandes profesionales y mentores que han dedicado su vida al estudio de las emociones y las tipologías de personalidad.

La ingeniería emocional demuestra cómo el ser humano funciona a través de las emociones como si de una ingeniería se tratara y rebela la existencia de aquellas emociones dominantes de nacimiento (competencia), aquellas capacidades que nos hacen únicos (talento) y aquello que da sentido a nuestras vidas (la vocación).

De la misma manera, si en un proceso de selección tenemos en cuenta y conocemos las diferentes tipologías de la personalidad, sabremos identificar fácilmente quién tiene facultades de liderazgo, quién tiene un perfil constructor enfocado a la ayuda y el desarrollo de sí mismo y de los demás, quién es el revelador con grandes capacidades creativas… Y por ende, sabiendo quién necesita qué, podemos retener ese talento que tanto cuesta encontrar y cómo ayudar a cada uno donde más lo necesita.

Personalmente, ha sido un descubrimiento y creo que, contando con buenos profesionales conocedores y promulgadores de esta metodología, se pueden generar equipos y saber retenerlos, con gran excelencia no solo en lo profesional sino también en lo personal, ya que como ingeniería, es imposible que una camine sin la otra.

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