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La digitalización afianza la transición hacia la industria 4.0

María Mercedes Platas, Senior Sales Account Executive-Digital Transformation Specialist en Ekon.

Todos los directivos del sector industrial tienen claro que la digitalización es clave para prosperar.  Las empresas saben que tienen que ir avanzando hacía la digitalización y la automatización de todos los procesos porque buscan la optimización y la eficiencia. Otro tema es cómo llegar hasta allí dependiendo de los recursos y de la estrategia de cada compañía.

El fenómeno del Covid-19 ha acabado por implantar esta tendencia que ya era inevitable y ahora es un auge imparable.

En los últimos dos años se ha dado una aceleración brutal en la digitalización del sector industrial. Es clave que la información fluya entre departamentos de forma digital. Se ha percibido un cambio claro en los hábitos de consumo y esto ha llevado a un avance digital forzado. De la misma manera que en nuestra vida personal estamos modificando nuestros hábitos de compra, los clientes también lo están haciendo a nivel industrial.

Trazabilidad, el hilo que permite seguir los procesos

La palabra clave es la trazabilidad. Es el hilo que te permite ir atrás o hacia delante en los procesos, ver qué ha pasado y qué es lo que puedes mejorar. Se necesita saber cada etapa que ha pasado cada producto. Desde la compra de la materia prima hasta la salida del paquete al cliente. Los datos están ahí y se trata de jugar con ellos para poder mejorar los procesos.

Una empresa que tenga un historial de vida de unos 5 años ya tiene en datos una mina de oro porque el ERP, al fin y al cabo, es una base de datos inmensa. Para llevar a cabo todas estas estrategias hay que tener automatismos para que los usuarios no tengan que hacer tareas repetitivas y eliminar los errores humanos. Incorporar procesos en el ERP para digitalizar y tomar la información necesaria para medir el rendimiento de los negocios, proporciona una mayor eficiencia, entrega y reducción de errores.

Cómo nos ayuda esta tecnología en el día a día

Se observa una mejora notable en todos los niveles. Antes no había tiempo para hacer nada, hasta que llegó la pandemia y ahí fue cuando los directivos decidieron lanzarse al futuro. Pero no solo tiene su lado bueno. Tienen que luchar constantemente para solucionar los problemas que se van presentando. Supone un conflicto diario. Surgen nuevas necesidades y herramientas pensadas para soluciones muy concretas y que tienen que crecer. Siempre tienen cosas que hacer, pero la pregunta es, cómo han podido vivir sin esto antes. Tienen que sentarse a pensar, previamente, para ver los posibles efecto mariposa que puede tener, porque si se equivocan, hipotecan su futuro inmediato. Las empresas tienen que renovarse al mismo tiempo que cambia todo lo demás. Los retos son continuos.

Mucho más que el front office

Sea el tipo de negocio que sea, el cliente quiere inmediatez. Hoy en día todavía se tarda 24 horas en confirmar un pedido y esto es inadmisible. Es un reto para las empresas no quedarse en el front office y que trabajen de forma ágil y automatizada en todo lo que el cliente no ve. El reto no está solo en la digitalización y en solucionar los problemas que van surgiendo en el día a día, sino que también se encuentra en el uso de otras tecnologías. Invertir en ellas tiene que formar parte de la estrategia de la compañía.

Desde la gerencia de muchas empresas siempre ha habido una inquietud en dar más herramientas al cliente para fidelizarlo. Las pequeñas cosas influyen en los hábitos del cliente para que se quede con la empresa. En cierta manera, esa información viene del ERP, pero también de la información que suministran los partners y otras herramientas externas. A lo que hay que añadir el activo más importante de cualquier organización, que no es otro que sus personas.

El CRM, cada vez más importante

Muchas empresas ya han visto que trabajar solo con archivos de ofimática clásica es inviable y necesitan soluciones más potentes e integradas. De ahí la importancia del CRM, que en algunos casos tiende a dejarse como secundaria, cuando en realidad uno de los elementos clave de cualquier empresa son sus clientes y la atención que se les debe prestar. No se debe dejar la implantación del CRM para el final, porque es entonces cuando se llega tarde a las necesidades del cliente.  

Los datos son importantes y cada vez son más. Si lo que las empresas hacen, en definitiva, es satisfacer a sus clientes mediante un producto, es el CRM quien aporta información muy valiosa para la empresa. Para ello existen herramientas que se integran y cuyo resultado es muy gratificante. En este aspecto no debemos olvidar que la gestión de los recursos humanos va a estar cada vez más ligado a la digitalización y que con los históricos que nos ofrecen las herramientas podemos saber lo que va a ocurrir.

Nuevos proyectos sin solución de continuidad

Las empresas deben buscar un punto de equilibrio entre innovar y poder dar soluciones a las necesidades actuales. Encontrar esa estabilidad es un reto. Estamos ante un proceso de crecimiento que no tiene fin; en el que sin solución de continuidad el final de un proyecto es el inicio de uno nuevo, habitualmente más complejo y orientado hacia una triple función: que los clientes puedan disponer de todos los datos, que los procesos sean más eficientes y que la información fluya mucho más.  

Es importante prepararse para afrontar nuevos objetivos y para ello son necesarios todos los medios humanos y tecnológicos. Si bien no sabemos cuál va a ser la evolución, una cosa es cierta, las empresas que cuenten con las herramientas más completas y versátiles estarán más preparadas.

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