OpiniónInfraestructuras

La crisis económica derivada de la guerra de Ucrania

José Ramón Gonzálvez, Profesor del MBA in Digital Business de IEBS Digital School

El 14 de marzo sumamos dos años desde que se declaró la alerta por la pandemia del covid, la crisis de una enfermedad que provocó la mayor evolución tecnológica, no sólo en formas de trabajar (teletrabajo, reuniones virtuales, formación) sino en la forma de vida de los consumidores que fueron conscientes de que, a pesar de tener que permanecer en sus hogares, podían tener a su alcance toda la oferta de ocio sin necesidad de moverse de su casa. Cine, deportes, alimentación, lectura, todo quedó muy cerca gracias a comenzar a usar más frecuentemente unas tecnologías que solo utilizaban, como le gustaba decir a Steve Jobs, los ‘early adopters’.

A día de hoy nos encontramos al final de esa pandemia, por los menos en disminución del nivel de contagios, aunque ha surgido un terrible hecho que de nuevo que va a afectar a nuestra forma de vida: la guerra de Ucrania. Estamos en este caso más bien ante una crisis económica. Ya antes de esta invasión observábamos los niveles de precios, reflejados en el IPC medio de Europa que se situaba en el 5%, mientras el de España se ha situado en un 7,5%. Vamos a pasar de una inflación que se denomina moderada a una inflación galopante cuando los ratios se sitúen en cifras de 2 dígitos.

La guerra ha acelerado ese fenómeno de la inflación porque de repente muchos países han perdido un cliente potencial para sus empresas como es Rusia, por los bloqueos económicos impuestos por los países europeos y Estados Unidos. Sectores de consumo que vendían grandes cantidades de producto han debido interrumpir sus operaciones de comercio exterior. Hemos visto el cierre de las tiendas de Inditex como ejemplo en Rusia, aunque además las compras de viviendas de ciudadanos rusos en España han cesado. Por lo tanto, estamos ante un nuevo ajuste de la oferta y la demanda, al comprobar que la duración de la guerra (los más optimistas hablan de más de un año) va a hacer que las empresas busquen nuevos clientes y los países nuevos proveedores de combustibles y gas

El mayor miedo que tienen los países es que se produzca una situación de estanflación, es decir, una terrible combinación de inflación alta, decrecimiento económico y altas tasas de desempleo, en resumidas cuentas una gran crisis de rango económico que va a afectar sobre todo a los ciudadanos. Un empobrecimiento de sus bolsillos que frenará sobre todo el consumo.

¿Y, la tecnología? Pues ante situación mucho me temo que va a seguir teniendo un papel relevante, porque al igual que comenzábamos hablando de la evolución o aceleración tecnológica que han tenido que realizar los consumidores a raíz de la crisis del covid, esta tendencia se mantendrá, aprovechando las posibilidades que ofrece la tecnología para realizar actividades tanto de ocio como en otros momentos de la vida diaria. Como en el confinamiento, podremos disfrutar desde nuestro hogar de streamings, formación on line, práctica de deportes on line, etc, pero en este caso porque resultará mucho más económico para el bolsillo.

Computing 816