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La inversión pública necesita movilizar inversión privada para impulsar España como polo de innovación

Instituciones y empresas multinacionales desgranan las claves para que las inversiones del Plan de Recuperación cumplan el objetivo de modernizar el modelo productivo y asegurar la transferencia de innovación a la sociedad.

Helena Herrero, presidenta de HP España y de la Fundación I+E.
Helena Herrero, presidenta de HP España y de la Fundación I+E.

LaFundación I+E ha celebrado la jornada ‘Innovar para Transformar España. Ahora o nunca’, en la que ha reunido a diferentes agentes del mundo institucional y empresarial, en torno a los desafíos que afronta el país a partir del Plan de Recuperación y la necesidad de transformar y modernizar su modelo de productivo.

Ha abierto la jornada Helena Herrero, presidenta de HP España y de la Fundación I+E, quien se ha referido al momento crucial que afronta nuestro país, pero también a la oportunidad que tenemos por delante. “Nunca hemos vivido una situación como la que hemos tenido que afrontar en 2020, tanto desde el punto de vista sanitario y social como del impacto abrupto en nuestra economía; pero nunca hemos tomado tanta conciencia sobre la importancia de la ciencia, la investigación y la ciencia, ni hemos dispuesto de la capacidad para acometer inversiones como las que nos permiten los fondos europeos que vamos a recibir. Por lo tanto, ahora es el momento de aprender de lo que nos puede servir para el futuro y reinventar nuestro modelo económico y productivo, en definitiva, nuestro proyecto de país, para lo cual necesitamos movernos todos y actuar con compromiso y determinación”.

La Fundación I+E insta a que la inversión pública en innovación contemplada en el Plan de Recuperación actúe como tractora de inversión privada, de manera que, por cada euro invertido por la Administración, las empresas inviertan dos. Así, su aportación representaría dos tercios, en consonancia con los indicadores de los países más avanzados. La movilización de esa inversión podría traducirse en la generación de riqueza, empleo y ecosistemas de colaboración público-privada que contribuyan a hacer de España un polo tractor de innovación.

Estrella Soriano, directora de Investigación Clínica de Pfizer España, ha comenzado aludiendo el récord de inversión en I+D de la industria farmacéutica en España en 2019, anunciado recientemente por Farmaindustria, y ha subrayado el papel cada vez más relevante que está jugando la investigación clínica, “no sólo por los recursos económicos, sino por el hecho de facilitar a los profesionales un campo de acción mucho mayor, y a los pacientes un mejor acceso a terapias que mejoren su bienestar”. También ha destacado el hecho de que España es un referente en este ámbito, y de hecho, es el segundo país, tras Estados Unidos, donde las empresas hacen más investigación. También ha apuntado la posibilidad de que España participe en los próximos ensayos clínicos de la vacuna contra la Covid-19 desarrollada por Pfizer.

El Pacto por la Ciencia y la Innovación contempla que la inversión púbica y privada en I+D represente el 3% del PIB en 2030, frente al 1,24% actual

José María Casado, responsable de Evaluación de Políticas Públicas de la AIReF, ha centrado su intervención en los incentivos fiscales a la I+D empresarial, señalando que en España gozan de una potencia teórica en relación con otros países, pero, en la práctica, algunos elementos de la normativa están lastrando su efectividad. Ha apuntado que, por cada euro de incentivo fiscal, se incrementa en 1,5 euros el gasto empresarial en I+D+i y que, por cada punto porcentual de incremento en dicho incentivo, la inversión aumentaría en 110 millones de euros. Aun así, para incrementar la eficacia y transparencia del sistema, la AIReF recomienda eliminar algunos requisitos, como la obligación de mantener la plantilla adscrita a actividades de I+D durante 24 meses, así como establecer mecanismos de acreditación rápido y semiautomático para empresas innovadoras.

Por su parte, Teresa Riesgo, secretaria general de Innovación del Ministerio de Ciencia e Innovación, ha subrayado que “tenemos que hacer las cosas de manera distinta para no dejar por el camino el conocimiento que se genera en nuestro sistema público y que genere un beneficio social”. Ha destacado las acciones acometidas por el Gobierno en los últimos meses para potenciar el ecosistema innovador, como el Plan de Choque para la Ciencia y la Innovación o el Pacto por la Ciencia y la Innovación, al que se han sumado 38 entidades de la sociedad civil y “para el que hemos encontrado un gran movimiento social de adhesión”. Dicho plan contempla, entre otros objetivos, que la inversión púbica y privada en I+D represente el 3% del PIB en 2030 -frente al 1,24% actual. También ha incidido en que “la innovación ha cambiado, ya no hablamos sólo de ayudas directas, sino también de diversificarlas a través de la ayuda a la capitalización de empresas de base tecnológica con alto riesgo, además de mecanismos para fomentar la compra pública de innovación y beneficios fiscales”.

A continuación, ha intervenido Julio Poyo-Guerrero, subdirector del Departamento de Asuntos Económicos en Gabinete de la Presidencia del Gobierno de España, quien ha desgranado los aspectos relativos a la innovación contemplados en el Plan de Recuperación, Transformación Y Resiliencia. “La innovación -ha señalado- es transversal a cada una de las 10 palancas del plan, especialmente en lo que se refiere a desarrollo rural, infraestructuras resilientes o la transformación y digitalización en sectores clave, además de la específica de ciencia innovación, que es la tercera palanca que más fondos recibe”. Como especial reto, ha apuntado que “somos un país que habitualmente tiene problemas para ejecutar 30.000 millones de euros de fondos comunitarios en siete años, y ahora hablamos de 20.000 millones más sólo en el próximo año, por lo que estamos trabajando en detectar todos los cuellos de botella que dificultan la canalización y ejecución de esos fondos, de manera que todo el tejido innovador y empresarial acceda a ellos”.

Finalmente, José Antonio López, presidente de Ericsson España y vicepresidente de la Fundación I+E, ha insistido en la necesidad y a la vez oportunidad de transformar España. “Si queremos una España sostenible y un estado del bienestar para la próxima década, hacer un poco más de lo mismo no nos sirve, la cuestión no es evolucionar, sino revolucionar para transformarnos como sociedad. En concreto, respecto a los planes de despliegue de la tecnología 5G en España, ha remarcado que “con los planes actuales, en España disfrutaremos de un 5G magnífico, a nivel de otros países europeos. Pero si queremos ir más allá, atraer y retener talento y convertirnos en un ecosistema tractor de innovación para el país, debemos elevar nuestro grado de ambición. Para ello, creemos en dos proyectos principales: la cohesión rural y lo que genera diferenciación, llegar al 1 Gb/s para toda la población y 10 Gb/s en las empresas tractoras”.

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