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Prioridades de inversión tecnológica para 2022

Por José Luis Pérez, Director de Operaciones de Penteo.

Dejamos ya atrás los peores meses de la pandemia y entramos en un nuevo escenario donde (por lo menos en nuestro país) la economía va recuperando gran parte del vigor. Posiblemente todavía costará llegar a los niveles de bonanza económica y social que teníamos antes de la covid-19, y quizás algunos estándares de vida y pequeños lujos que teníamos asumidos no lleguen a ser exactamente iguales.

Analizando el periodo pandémico, podemos resumir que, aunque la sacudida del primer confinamiento en toda Europa fue descomunal, el sector tecnológico se ha visto menos afectado que el resto de las economías. Durante 2019 tras los meses más duros de la pandemia, ya vimos que los presupuestos, lejos de disminuir, se mantenían en una línea conservadora, pero sin decrecer. Además, una de las principales conclusiones que podíamos sacar es que el rol que habían jugado las TI en las compañías había sido clave para poder mantener las operaciones a pesar de tener que llevar a la gran mayoría de trabajadores a sus casas.

La ejecución del presupuesto durante 2021 ha sido del 80% sobre el que estaba previsto

La función TI se encuentra en una mayoría de empresas como un área dependiendo jerárquicamente de la Dirección General o bien de una Dirección de Recursos Corporativa (Dirección Financiera, o Dirección de Recursos Generales). Es obvio que la visión de la tecnología tiende a ser más estratégica en aquellas empresas donde el departamento de tecnología recae bajo la batuta del CEO.

Las perspectivas para el año 2022 son muy buenas en relación con el ejercicio 2021. Se han diseñado presupuestos expansivos con un crecimiento agregado tanto del gasto operativo como de la inversión en proyectos de tecnología. Pero antes de entrar en 2022, empecemos por ver qué pinta ha tenido el cierre de 2021. 

Balance 2021: Ejecución moderada, innovación baja 

La ejecución presupuestaria durante 2021 ha sido del 80% de la inversión prevista, así que 20 euros de cada 100 euros presupuestados para el CAPEX no se llegaron a realizar nunca. Los principales motivos por los cuales el presupuesto de inversión no se llega a ejecutar de forma completa son principalmente por la falta de recursos internos y, en segundo lugar, por lentitud del negocio. 

Esto tiene mucho que ver con el trinomio Presupuestación-Demanda-Proyectos.  Si esta triada no funciona correctamente, una de las consecuencias es la lentitud en la toma de decisiones de inversión durante el año y, consecuentemente, los retrasos en el inicio de los proyectos acaban provocando que no dé tiempo para finalizarlos. 

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Artículo publicado originalmente en el Anuario Computing 2022

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