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Grupo VASS, un caso de éxito a imitar

La compañía conmemora su 20 Aniversario.

Javier Latasa, Presidente de Grupo VASS
Javier Latasa, Presidente de Grupo VASS

Hace ahora 20 años que Javier Latasa creó VASS. Tenía por entonces 27 años, todo un reto para un economista joven estimulado por su entorno; hermanos ya emprendedores y, sobre todo, un padre que le animó mucho para poner en práctica el proyecto -el padre, mentor, al que nos referimos no es otro que Miguel María Latasa, anterior director general y promotor de Informática El Corte Inglés-. “La creación de VASS es algo mucho menos estructurado de lo que pudiera parecer, el entorno era muy favorable; en mi casa hemos vivido alrededor del mundo de la tecnología, mi padre en primer lugar, que nos ha inculcado el cariño por ella y espiritualmente tiene mucho que ver, él me animó muchísimo”, indica el propio Javier Latasa.

Sus primeros pasos los dio con 22 años en IBM, donde permaneció tres años, para pasar a continuación a una pequeña empresa americana adquirida por Computer Associates, una breve etapa antes de independizarse como free lance y trabajar para Andersen Consulting. Su consejo para los emprendedores es siempre el mismo: “Hay que tener un oficio, si no, es muy difícil montar una empresa; en mi caso lo hice pensando en grande, intentando aprender de los mejores y cogiendo lo mejor de cada casa, eso sí, aportando mi estilo”. Como parte de este estilo subraya “una cultura para ser gente normal, pasándolo bien, siendo honestos, transparentes y sin hacer las cosas que no sabes”.

Javier Latasa establece la compañía en 1999 con un capital social de 500.000 pesetas (3.000 euros). Instalaba sistemas SAP y era una época de mucha demanda marcada por la llegada del euro y año 2000, era un momento dulce para los consultores de SAP. “Desde el primer día ya ganaba dinero y esta es la característica singular de VASS”. Eran tiempos en los que hacía de todo, desde constituir la compañía a visitar clientes, facturar, etc. “Los primeros seis-ocho años fueron muy intensos, vendía, contrataba, facturaba, abría y cerraba la oficina, pagaba las nóminas…”. Las entrevistas de trabajo las tenía que hacer los viernes por la tarde en el hotel Eurobuilding de Madrid, “no tenía otro momento, lo primero que me pedía era un gin tonic, la gente alucinaba; había quienes no querían, pero cambiaban en cuanto me veían a mí... Ese casi siempre entraba en VASS” (risas). Esos años los recuerdo con mucho cariño, pero fueron años duros”.

Las entrevistas de trabajo las tenía que hacer los viernes por la tarde en el hotel Eurobuilding de Madrid, no tenía otro momento

El primer domicilio social de la empresa fue en su propia casa. Algún padre se preguntaba, “¿esto qué es?”, cuando acompañaba a su hijo en su primer empleo. “Decidí alquilar una sala a uno de mis hermanos, a partir de ahí pasé a media oficina y luego a oficina entera”. Siempre ha situado la sede en Alcobendas, una población cercana a Madrid, donde aún se mantiene.

No se olvida de la primera factura que emitió VASS, a Daimler Chrysler, su primer cliente. Después de estos años siguen colaborando en algún proyecto residual, “pero seguimos teniendo una muy buena relación, puedo decir que el 98% de los clientes que contratan a VASS siguen con nosotros”.

Fue en 2006 cuando abría su primera oficina en Barcelona, con los primeros proyectos fuera de Madrid.

Salto internacional

Según pasaban los años, VASS fue cogiendo músculo. Así, en 2007 dio el salto internacional a Inglaterra, el primero. “El entorno no me era ajeno -trabajó allí un año- y llegamos apoyados por algunos clientes; el reto en Londres era: ¿Por dónde empiezo?, algo que me ha pasado cuando aterricé en Colombia o en México, ya que al principio se te hace todo cuesta arriba, solo se supera dándote siete tortas, es todo a base de fuerza bruta”. Considera que hay que adaptarse a la cultura de cada país, “por eso las empresas en el extranjero son locales; por ejemplo, en Colombia, el 95% de nuestros clientes son locales, aunque también aprovechemos la sombra de grandes clientes corporativos, pero no hacemos lo que otras compañías españolas, que van bajo el paraguas de un gran contrato en la región y eso marca la diferencia. En estos países se reconoce perfectamente a VASS, en su cultura y en su oferta”.

A nivel internacional queda el reto de Estados Unidos, “que es el reto de todas las grandes tecnológicas españolas, donde todavía ninguna ha triunfado. VASS está lejos de conseguirlo, facturamos allí en torno a los seis millones de euros en una pequeña sede, con previsión de llegar este año a 10, pero no tenemos todavía una oferta de valor en este mercado”. Reconoce que el tema internacional es complicado, “pero cuando bajas a un país y ves que los clientes te felicitan es gratificante”. Valora a su vez que “hay empresas que están haciendo las cosas muy bien, no solo VASS, lo que es una oportunidad para llevar el sector tecnológico fuera de España”.

Hoy en día, su red de oficinas se extiende por Reino Unido, EEUU, México, Colombia, Chile, Perú y Benelux -abierta este último año-.

Hay empresas que están haciendo las cosas muy bien, no solo VASS, lo que es una oportunidad para llevar el sector tecnológico fuera de España

Talento

Durante estos años de evolución, VASS ha creado una estructura marcada por el talento; cuenta con un comité de talento mensual presidido por el propio Javier Latasa. “Pensamos mucho en nuestra gente”, afirma. Declara al respecto que miden mucho la rotación, como uno de los seis indicadores por los cuales se evalúa a la dirección, en concreto, la rotación no deseada: “La rotación natural es deseada, VASS no podría existir con la misma plantilla de hace 20 años, lo que tenemos que hacer es controlar la rotación no deseada y en nuestro caso es un KPI que está por debajo del mercado”. En el caso de VASS, la rotación es de un 22% y la rotación no deseada está sobre el 13%. “Para mí, lo más importante es mantener la rotación por debajo de estos ratios y parecer atractivos; VASS ha sido la compañía menos atractiva del mundo, cuando hacíamos una oferta me decían, ¿pero quiénes sois? (risas). Ahora somos una compañía reconocida”.

El presidente de VASS dice haber visto tres burbujas, la de Internet, la de 2008 y la de ahora, “y he visto empresas desaparecer por contratar muy por encima del mercado, algo que hoy también se está haciendo; es cierto que al final la gente trabaja por dinero, pero también por sentirse importantes como parte de un proyecto”.

De los 100 empleados con los que ya contaba en 2002, apenas tres años después de su fundación, pasó a 500 en 2011 y a 1.000 trabajadores en 2014. Ahora son ya más de 2.000.

He visto empresas desaparecer por contratar muy por encima del mercado, algo que hoy también se está haciendo

Hay que valorar su apuesta. Como sustento de esta estrategia, las oficinas centrales de VASS en Madrid cuentan con gimnasio, comedor, restaurante, sala para fisioterapia, zonas de trabajo openspace, parking para bicicletas, parking para coches compartidos y hasta un huerto ecológico urbano, el mayor de España dentro de una empresa (120 metros cuadrados de superficie cultivada).

Negocio

Desde que Javier Latasa fundara la compañía en 1999 desde su propia casa, VASS ha ido creciendo de forma exponencial hasta facturar, en el último ejercicio más de 110 millones de euros. Su previsión es cerrar 2019 con cerca de 130 millones de euros -aproximadamente el 70 por ciento de la facturación corresponde a España-; englobando a su ecosistema de empresas (VASS, NATEEVO, Serbatic y vdSHOP).

Sede central de Grupo VASS ubicada en Alcobendas (Madrid)
Sede central de Grupo VASS ubicada en Alcobendas (Madrid)

VASS gana porcentualmente más dinero en el mercado internacional que en el nacional. En España mantiene unos ratios de EBITDA del 6-7%, en internacional en Latinoamérica del 10-12%, en Estados Unidos algo más. La media final se sitúa en el 8-9%.

Javier Latasa considera a VASS un caso único de éxito con una cultura muy singular “porque no veo ninguna empresa igual en mi competencia, somos únicos, gustemos más o no, y eso es muy ilusionante para mí y para mi equipo”.

VASS@400

VASS@400 consiste en situar a la compañía en una de 400 millones de euros en 2024

Hace cinco años, VASS lanzó el proyecto VASS@200, “hemos cumplido casi todos sus objetivos”, indica Latasa. Tiene que ver con la transformación de la compañía, dejar de ser una empresa de tecnología para convertirse en una de soluciones de negocio y facturar 200 millones de euros -esto último podría ser en 2021-. Ahora avanza hacia un proyecto denominado VASS@400, el cual consiste en situar a la compañía en una de 400 millones de euros en 2024. “Implica hacerla más grande internacionalmente y potenciar el mundo de las soluciones”.

Javier Latasa mantiene que no está en sus planes vender la compañía a pesar de tener varios pretendientes, “sí, en cambio, contar con alguien que nos ayude a alcanzar el proyecto VASS@400”. Así, para apuntalar esta iniciativa contempla “un modelo de crecimiento inorgánico y otros económicos que nos puedan ayudar, con socios financieros que nos acompañen; estamos abiertos a todo tipo de planteamientos, necesitamos ser más sólidos para llegar a 400 millones, como es nuestro objetivo”.

Deporte y arte

Javier Latasa nació en Madrid. Su padre es navarro y su madre de Cádiz. Afirma que esa combinación es muy explosiva. Pero se remonta a sus abuelos, a los que califica de “singulares”. Por parte de padre era pelotari, deportista profesional que se movió en el mundo del deporte, del reto, “el ambiente deportivo te genera una competitividad muy sana”. Por otro lado, tiene abuelo escultor, Juan Luis Vassallo, del cual tomó la parte del nombre que constituye VASS -En Cádiz se ubica el museo Vassallo, donde está el logo de VASS en todas las esculturas-.

Uno nos inculca la cultura competitiva del deporte y otro la cultura creativa, del arte. Esas dos escuelas las he utilizado mucho en mi vida y me han ayudado, porque no me considero una persona brillante ni inteligente, sí trabajadora que sabe aplicar esos criterios, siempre con la cultura de tener sentido del humor”. Así, su máxima es el trabajo, donde nada se improvisa y nada viene dado, “si no entrenas no ganas, eso sí, combinado con una fuerza creativa para que las cosas funcionen”. Javier Latasa piensa que VASS transmite credibilidad, “a base de trabajo, trabajo y trabajo”. Quizás por ello y para continuar activado, “sigo manteniendo contacto con Navarra y Cádiz, más en el primer caso, estoy muy orgulloso de mis dos raíces”.

Javier Latasa es madrugador: “Realizo deporte a primera hora del día cuando puedo y soy más activo por las mañanas que por las tardes”, según explica. Para mantener la forma, como subraya, nada mejor que el deporte: footing, bicicleta y jugar al frontón… “algo que hago bien”. La familia es muy importante para él: “Siempre he tenido mucho tiempo para mi familia y mis hijos, es fundamental”, sin por ello dejar de lado un buen número de aficiones, entre las que figuran la caza, la pesca, las setas, los caballos “y todo lo que tenga que ver con el campo y la naturaleza”.

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