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Digitalización y fondos europeos

Por Antonio Garamendi, Presidente de CEOE.

Antonio Garamendi, Presidente de CEOE.
Antonio Garamendi, Presidente de CEOE.

El año 2020 quedará marcado en la historia reciente de la humanidad por el impacto de la pandemia sanitaria provocada por la covid-19, un virus del tamaño de la milésima parte del grosor de un cabello humano con la capacidad de hacer temblar los pilares de nuestra civilización, con importantes consecuencias en nuestra sociedad y en nuestra economía.

Afortunadamente, la cooperación entre todos nosotros, a nivel individual y también de forma colectiva, ha hecho que hoy nos encontremos en una situación más favorable que al inicio de este duro camino que ha dejado tantas vidas atrás. En la definición de este nuevo horizonte ha jugado y jugará, sin duda, un papel fundamental la pertenencia a un club tan exclusivo como es la Unión Europea, poniendo en valor el dicho de que “la unión hace la fuerza”.

Uno de los elementos fundamentales en este contexto lo constituye el fondo de recuperación Next Generation EU, aprobado en el mes de julio del año 2020 por el Consejo Europeo. Un fondo de carácter excepcional, dotado con 750.000 millones de euros, que se articulará, fundamentalmente, a través del Mecanismo para la Recuperación y la Resiliencia (MRR) y del mecanismo React EU. Su objetivo: garantizar una respuesta europea coordinada para hacer frente a las consecuencias económicas y sociales de la pandemia.  

Cabe señalar que España recibirá en torno a 140.000 millones de euros de este fondo, que se articularán a través de los Planes Nacionales de Recuperación y Resiliencia. En el caso español, a través del Plan España Puede, donde se concreta el programa de inversiones y reformas a las que deben destinarse estos fondos.

Debemos apelar a la necesidad de una mayor simplificación administrativa y la reducción de las trabas burocráticas que puedan suponer un freno al máximo aprovechamiento de los fondos 

Este nuevo horizonte también se encuentra marcado por las enseñanzas que nos ha dejado la pandemia. Entre ellas cabría destacar el claro papel que ha jugado para la continuidad de nuestro modo de vida el uso de las tecnologías digitales, especialmente en los momentos más duros del confinamiento. También ha quedado patente la evidencia de que la competitividad y sostenibilidad de nuestro modelo productivo y de bienestar social dependerá, en buena medida, de nuestra capacidad de subir al tren de la digitalización de la sociedad en su conjunto, es decir, de ciudadanos, empresas y Administraciones Públicas.

Tanto es así, que el Mecanismo para la Recuperación y la Resiliencia, elemento central del Fondo de Recuperación y Resiliencia, establece una reserva mínima del 20% de los fondos para la transición digital, en una clara apuesta de la Unión Europea por esta política como estrategia de futuro. A nivel nacional, dentro del Plan España Puede, el Gobierno español ha elevado este porcentaje hasta alcanzar aproximadamente el 30%, reforzando así el alineamiento de las políticas nacionales con la estrategia marcada por la Comisión Europea.

Una gran oportunidad

Sentadas las bases, tenemos ahora ante nosotros la oportunidad de aprovechar esta disponibilidad de recursos para posicionarnos entre los países que lideran este proceso de transformación digital dentro de la UE. Debemos recordar que España se encuentra en una posición intermedia en materia de digitalización a nivel europeo, tal y como señala el indicador DESI (Índice de la Economía y la Sociedad Digital) que publica la Comisión Europea, destacando en los ámbitos de las infraestructuras digitales y de los servicios públicos digitales, pero mostrando importantes carencias en materia de capital humano o adopción de tecnología por parte de las empresas.

Por ello, a la vez que continuamos trabajando en reforzar aquellos ámbitos en los que nos encontramos mejor posicionados, debemos incidir en dar solución a los aspectos relacionados con el capital humano y la adopción de tecnología por parte de las empresas, ámbitos en los que nos queda mucho camino por recorrer. En este sentido, cabe destacar que ya se han puesto en marcha en nuestro país distintos planes relacionados con el fomento de las competencias digitales y la digitalización de las pymes, en el marco de la Estrategia España Digital 2025. En este último ámbito, el de las pymes, resulta de especial trascendencia el programa Kit Digital, presentado recientemente, con una dotación de más de 3.000 millones de euros para el periodo 2021-2023, para promover la digitalización de pymes y autónomos.

 No obstante, teniendo en consideración las dificultades que se han encontrado en el pasado en la ejecución de programas de ayudas, debemos apelar, una vez más, a la necesidad de una mayor simplificación administrativa, en todos los niveles -estatal, autonómico y local- y la reducción de las trabas burocráticas que puedan suponer un freno u obstáculo al máximo aprovechamiento de los fondos por parte de ciudadanos y empresas. Nuestra competitividad futura dependerá de la efectividad y agilidad con la que seamos capaces de gestionar la oportunidad que se abre ante nosotros con los fondos europeos y la digitalización.

Artículo originalmente publicado en el Anuario Computing 2022

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