OpiniónMercado TI

Camino de la organización cloud

Javier de la Cuerda, Managing Director de Enimbos, parte de Accenture.

Javier de la Cuerda Managing Director de Enimbos, parte de Accenture
Javier de la Cuerda Managing Director de Enimbos, parte de Accenture

Parece que las aguas vuelven a su cauce. Han sido tiempos difíciles, en lo personal y en lo profesional, y la incertidumbre inicial va dejando paso a una ‘nueva normalidad’. Nuestro sector ha sabido adaptarse y reaccionar. Creo que esta situación ha reforzado la contribución de las TIC a la sostenibilidad de nuestro país. Estos dos últimos años han sacado lo mejor de nuestros equipos, gracias a las personas que han respondido con magnífica profesionalidad a las necesidades de nuestras organizaciones.

Nos encontramos ante una nueva revolución industrial, asociada a la espectacular innovación de los servicios de inteligencia artificial, machine learning, industria conectada, plataformas y soluciones como servicio en la nube y, por último, los nuevos paradigmas de la seguridad digital. Este cambio precisa de una rápida adaptación del conocimiento a las nuevas necesidades. Es por ello por lo que se requiere que nuestros equipos compartan no solo conocimiento de la mano de las más exigentes certificaciones, sino también experiencia que garantice la máxima solvencia para aplicar dichos conocimientos. El proceso de aprendizaje requiere la máxima integración de las personas, siendo clave que los miembros con mayor práctica enriquezcan con ella a los nuevos talentos que se suman al mercado laboral.

El valor de las personas

La transformación hacia una ‘organización cloud’ supone el reto por el cual todas las compañías deben adaptar un modelo de trabajo que alinee de manera instantánea la capacidad a la demanda. Un modelo organizativo flexible requiere disponer de los mejores recursos cuando sean necesarios y convirtiendo el modelo de dominios tecnológicos y funcionales a estructuras mucho más ágiles. Tenemos que abordar el cambio, optando por maximizar el valor de nuestras personas, consiguiendo que estas sigan siendo los principales embajadores de nuestras marcas. Para ello, creo necesario que miremos el nuevo paradigma en base a las siguientes pautas:

Primero, debemos optar por equipos más pequeños y completamente integrados. Jeff Bezos acuñó el término ‘Two-Pizza-Team’, apostando por un tamaño de equipo que puedan comer con dos pizzas. Estos tienen que ser multidisciplinares y diversos, facilitando espacios laborales que sean fuentes de saber e inspiración compartida. Con ello, garantizamos el máximo nivel de traspaso de conocimiento entre los miembros del equipo, al tiempo que conseguimos la mayor motivación.

Es necesario apostar por equipos donde cualquier miembro puede asumir la máxima responsabilidad en función de su nivel de conocimiento

Segundo, debemos fomentar la máxima flexibilidad y encontrar hilos conductores que maximicen la interrelación, que permitan a los equipos encontrar fines comunes y nuevos desafíos que abordar. Tenemos que optar por modelos basados en sprints, que faciliten la ejecución rápida de las tareas, identificando constantemente los nuevos requerimientos y adaptando de manera continua las entregas.

Tercero, el sistema de análisis de desempeño y de la retribución debe parecerse al sistema de evaluación continua. Las personas tienen que ver a sus organizaciones con la capacidad de acompañar su contribución con la valoración de sus capacidades y la compensación asociada.

Por último, tenemos que adaptar el modelo organizativo. Es necesario apostar por equipos donde cualquier miembro puede asumir la máxima responsabilidad en función de su nivel de conocimiento y capacidad de asumir el reto. A partir de ahí, todos somos piezas del mismo engranaje, facilitando de esta manera la misión conjunta del grupo.

Es evidente que este cambio en el estamos todas las organizaciones nos permitirá maximizar el valor de nuestro principal activo. Además, es una oportunidad para seguir aportando en el proceso de transformación de los negocios, fomentando la innovación, eficientando la producción, facilitando soluciones más innovadoras, dotando de mayor seguridad y resiliencia y, por último, alineando los costes con la necesidad cambiante en la que todos nos encontramos.

No digo nada nuevo al afirmar que las personas son las raíces de nuestro presente. Tengamos cuidado en no perder los hilos humanos. Motivemos, cuidemos, fomentemos las relaciones interpersonales y, con ello, garanticemos el futuro.

Artículo publicado en el Anuario Computing 2022

Computing 813