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Teletrabajar, una vacuna contra los contagios

Según José María González, CEO y fundador de JMG Virtual Consulting, el escritorio virtual (VDI) es la herramienta perfecta para el teletrabajo.

La bajada de incidencia en los casos de coronavirus, entre el comienzo del verano y el inicio del otoño, había devuelvo a muchos trabajadores a sus puestos presenciales. Sin embargo, todo volvió a cambiar a finales de noviembre. Ante el incremento de la incidencia del COVID-19, en prácticamente todos los países del mundo y causada por la nueva variante del virus Omicron, son miles las empresas que regresaron al teletrabajo como medida para evitar contagios entre sus trabajadores.

El aumento de la incidencia del coronavirus, causado por el descontrolado ritmo de expansión de la variante Omicron, está haciendo que empresas, de toda tipología y tamaño, se estén replanteándose su política laboral en cuanto a la presencialidad en los centros de trabajo. El teletrabajo ha resultado ser una herramienta eficaz para reducir los contagios entre los trabajadores y, además, evitar que la actividad laboral se pare. Pese a todo, pese a los datos, parece que en España el teletrabajo no consigue arrancar del todo. Por lo menos, eso es lo que parecen indicar los datos de informe publicado por el Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI), dependiente de la Secretaría de Estado de Digitalización, a partir de datos sobre teletrabajo de la Encuesta de Población Activa del INE. (el estudio es de 2020 pero puede servir como referencia): durante los últimos tres meses de aquel año solo el 8% de trabajadores teletrabajaron más de la mitad de los días.

Datos que hablan del éxito del teletrabajo

Desde que comenzara la pandemia, en marzo de 2020, muchas han sido las empresas que han puesto en marcha planes sanitarios y protocolos de seguridad para sus trabajadores. Esto incluye el fomento del teletrabajo pero, también, la creación de equipos burbuja de trabajadores y la incentivación, entre los mismos, de la vacunación temprana, entre otras medidas. Sobre la amplia aplicación del teletrabajo habla un estudio de 2020 que revela cuales fueron los niveles de aplicación de esta medida en distintos países del mundo:

Las industrias altamente digitalizadas consiguieron las tasas más altas de teletrabajo durante la pandemia: más del 50% de los empleados, de media
  •             En Reino Unido, Australia y Francia, el 47 % de los empleados teletrabajaron durante los confinamientos en 2020. En Japón, que no llegó a instituir un confinamiento para todo el país, el porcentaje de empleados que teletrabajaron aumentó del 10 % al 28 % entre los meses de diciembre de 2019 y mayo de 2020.
  •             Las industrias altamente digitalizadas -principalmente, empresas de comunicación, además de compañías prestadoras de servicios profesionales, científicos, técnicos y financieros- consiguieron las tasas más altas de teletrabajo durante la pandemia: más del 50% de los empleados, de media.
  •             El recurso al teletrabajo, durante la primera fase de la pandemia, tuvo un uso más extendido entre los trabajadores de las grandes empresas que entre las pymes. Esto podría deberse a una menor preparación digital previa entre las pequeñas y medianas empresas. También, a su especialización en actividades menos apropiadas para la adopción de un trabajo remoto.
  •             Los trabajadores con un mayor nivel de cualificación han tenido un mayor y mejor acceso al teletrabajo durante la pandemia. En EEUU, por ejemplo, los niveles de acceso al teletrabajo entre universitarios fue quince veces más elevado que entre los empleados menos calificados.
  •             En casi todos los países de los que se disponen de datos, los porcentajes de teletrabajo durante la pandemia han sido mucho más altos entre las mujeres –seguramente influenciadas por elementos como la maternidad- que entre los hombres. La diferencia es menor en los casos de Dinamarca, Suecia y el Reino Unido.
  •             La productividad percibida en el hogar aparece fuertemente asociada con el deseo de trabajar en casa. Sin embargo, si bien la mayoría de las empresas y las personas ahora esperan un mayor uso del teletrabajo que antes de la pandemia, es probable que relativamente pocos empleados trabajen a distancia a tiempo completo en el futuro.

Herramientas para que los virus no entren en el ordenador del teletrabajador

En este contexto de máxima extensión del teletrabajo las empresas tienen la necesidad de preparar sus infraestructuras digitales. Necesitan asegurar dos elementos básicos. Por una parte, una máxima velocidad de transmisión de datos. Por otra, asegurar el mayor nivel de seguridad posible para sus transmisiones, a fin de evitar posibles ciberataques.  José María González, CEO y fundador de JMG Virtual Consulting, señala algunas medidas a tomar y herramientas a implementar, por las empresas, a la hora de desarrollar sus estrategias de teletrabajo:

1.           Planificación anticipada de la capacidad de interconexión

Al menos un 40% debería quedar libre para posibles aumentos del tráfico de datos.

2.           Automatización y virtualización

Esto implica que parte del ecosistema de interconexión puede mantenerse y supervisarse en remoto. Además, gracias a la interfaz de cliente abierta que tiene cada empresa (API), los clientes pueden ajustar de forma independiente el ancho de banda que necesitan.

3.           VDI y Escritorios virtuales

Una infraestructura de escritorios virtuales (VDI) es perfecta para el teletrabajo, ya que mantiene seguros a los trabajadores frente a posibles contagios de COVID-19. Además, les permite seguir trabajando con normalidad (dentro de la excepcionalidad de la situación, claro). Soluciones de escritorio como servicio (Desktop as a Service, DaaS) y, también, aplicaciones enfocadas cada vez más a los dispositivos móviles son una alternativa viable para mantener la actividad laboral de las empresas.

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