OpiniónMovilidad

Una cultura laboral flexible e inclusiva

Carolina Moreno, Vicepresidenta de Ventas para EMEA y Directora General para el Sur de Europa de Liferay.

Carolina Moreno, Vicepresidenta de Ventas para EMEA y Directora General para el Sur de Europa de Liferay
Carolina Moreno, Vicepresidenta de Ventas para EMEA y Directora General para el Sur de Europa de Liferay

Son muchas las compañías que han anunciado en los últimos meses la implementación de nuevos modelos flexibles de teletrabajo con el objetivo de mejorar la conciliación de la vida personal, familiar y laboral de sus empleados. La irrupción de la pandemia y lo vivido durante 2020 y 2021 ha supuesto un desafío particular para muchas corporaciones en el ámbito del trabajo remoto, pero además ha removido los cimientos corporativos de un modo que -a pesar de atravesar una situación sanitaria más favorable- ya se percibe como imposible una completa ‘vuelta atrás’ a modelos anteriores donde el trabajo presencial era lo que primaba.

Además, durante más de año y medio, las compañías hemos aprendido muchas lecciones. Una de ellas es que contamos con plantillas altamente comprometidas, en las que podemos confiar y que realizan un excelente trabajo allá donde estén. Pero también nos hemos dado cuenta de la necesidad, porque creo que hay que llamarlo por su nombre, de volver a vernos, a colaborar en persona, crear y desarrollar esa creatividad que surge en esas conversaciones en persona. Era importante volver a comer juntos y sentirnos de nuevo parte de la empresa.

Conciliar los dos mundos

Ahora sabemos que todo esto, las ventajas de ambos mundos son posibles. Las nuevas fórmulas de trabajo híbrido nos ofrecen el enorme beneficio de la flexibilidad y la inclusión, personas con distintas situaciones personales podrán optar a puestos de trabajo que antes tenían vetados por el encorsetamiento de horarios o localizaciones de los puestos de trabajo. Estos nuevos modelos reducirán el tiempo que tradicionalmente compartíamos en persona, cara a cara, se cambiarán los hábitos de trabajo, la organización de las reuniones y las agendas, se establecerán días para pensar y desarrollar tareas para las que no sea necesaria la interacción con otros compañeros, y los días de crear e innovar en equipo. Es una nueva organización del tiempo que beneficia a todos. Los empleados estarán más contentos y motivados pudiendo organizar sus tiempos de trabajo de la mejor manera posible y eso redundará, como está más que demostrado, en la productividad de la empresa.

Por otro lado, no podemos olvidar que la tecnología está de nuestro lado en este cambio que estamos viviendo, las plataformas colaborativas juegan aquí un papel fundamental, de hecho, estas tecnologías ya no son solo meras herramientas de interacción, sino que deben ser tomadas como agentes activos y muy influyentes en la relación que se establece entre las personas. Por este motivo, en estos modelos flexibles de teletrabajo, la evolución y estado del espacio de trabajo digital (digital workplace) será un valor fundamental. Las herramientas de los espacios de trabajo digitales deben servir de apoyo para que el empleado se halle en el centro del negocio y así se pueda garantizar plenamente la cohesión, la comunicación y la colaboración entre toda la plantilla.

Los empleados estarán más motivados pudiendo organizar sus tiempos de trabajo de la mejor manera posible y eso redundará en la productividad de la empresa

Otra lección que cualquier compañía debería haber aprendido es la de ‘involucrar’ a sus empleados desde el inicio en un proyecto de esta magnitud. Establecer un modelo de trabajo híbrido escuchando previamente a nuestros equipos, sus necesidades y las del negocio, lo que garantizará el éxito de cualquier iniciativa. En este sentido, crear grupos de trabajo de empleados que, una vez implementado el modelo, puedan aportar mejoras, nuevas ideas o corregir desajustes, permitirá ‘mantenerlo vivo’ y ajustarlo a las necesidades reales del día a día de todos y cada uno de los miembros que conforman la organización.

En conclusión, nos hallamos en un momento coyuntural donde la sociedad demanda cambios en la cultura corporativa que fomenten la diversidad en el ámbito de las experiencias laborales, apoyen al empleado y habiliten modelos que permitan su propia autogestión y desarrollo. Como compañías tenemos la obligación moral de responder a este reto con iniciativas que propongan un modelo laboral flexible e inclusivo, que permitan que las plantillas crezcan, tanto en el ámbito individual como en equipo, y que las experiencias laborales se enriquezcan para responder a las necesidades de los nuevos tiempos.

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