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Un 57% de los consumidores prefieren la banca electrónica en la era del Covid-19

La progresiva transformación de los servicios bancarios tradicionales hacia modelos basados en plataformas puede ayudar a los bancos a acelerar sus planes para la mejora de la innovación, el crecimiento, los beneficios y la eficiencia operativa.

Los bancos minoristas se están viendo obligados a impulsar su proceso de transformación ante el empuje de los nuevos participantes en el sector que, centrados en la experiencia del cliente, están ganando fuerza en el mercado, según revela el informe World Retail Banking Report 2020 (WRBR) publicado por Capgeminiy Efma. Como consecuencia de la crisis sanitaria, está creciendo la interacción digital de los consumidores con sus bancos y, en ese contexto, los modelos de plataforma ofrecen agilidad y escalabilidad en estos tiempos de incertidumbre. 

Ya son más de la mitad (57%) de los consumidores los que prefieren la banca electrónica, frente al 49% en el periodo anterior a la Covid-19, y un 55% los que prefieren las aplicaciones móviles para la gestionar servicios bancarios, frente al 47% anterior, con lo que estos ámbitos ganan importancia en el contexto de la pandemia, que sigue conduciendo a los consumidores hacia la banca digital.

Un 57% de los consumidores prefieren la banca electrónica, frente al 49% que la prefería en el periodo anterior a la Covid-19

Transformar el núcleo de la actividad

Como consecuencia de haber priorizado los beneficios a corto plazo antes que la sostenibilidad a largo, algunos bancos tienen en la actualidad una acumulación de sistemas que se están quedando anticuados. El 80% de los directivos de banca indica como principales problemas en el proceso de digitalización los relacionados con la ciberseguridad y la protección de la privacidad, seguido de cumplimientos normativos (79%), los sistemas centrales heredados (77%), identificar los colaboradores adecuados (73%) y los sistemas anticuados de gestión de datos (68%).

Colaboración y Open X

La modernización progresiva es el método de evolución preferido (54%) entre los directivos, ya que permitiría a los bancos actualizar las funciones más críticas y transformar gradualmente los antiguos sistemas.

La colaboración es también un factor claro de aceleración del éxito para los bancos. Dos tercios (66%) de directivos del sector afirma que se tarda entre uno y dos años en innovar y lanzar un concepto nuevo cuando se trabaja en solitario; el 58% indica que se tarda menos de un año en lanzar un producto en colaboración con fintech o bigtech. Sin embargo, se identifican como barreras para una colaboración efectiva la preocupación relacionada con datos y ciberseguridad (75%), las trabas regulatorias y de cumplimiento (72%) y una escasa compatibilidad en el ámbito de las TI (72%).

El modelo de Open X, -un modelo de plataforma abierta en la que trabajan juntos participantes de todas las dimensiones y de sectores diversos-, ayuda a los bancos a reducir los costes operativos y a pasar de una inversión fija elevada en novedades informáticas a un modelo de costes más flexible y racional que incorpore en el ecosistema a entidades especializadas.

  

Los modelos de plataforma

Los bancos que adopten modelos de plataforma pueden ampliar su presencia en el mercado, mejorar sus ineficiencias operativas, incrementar la rentabilidad de su negocio y ofrecer productos y servicios personalizados y diferenciados de los de sus competidores tradicionales. Al cambiar a un modelo basado en plataforma, los bancos que estaban experimentando un crecimiento gradual de clientes pueden crear nuevos modelos de negocio para monetizar algunas de sus fortalezas.

El informe destaca tres opciones principales para la transformación a un modelo de plataforma: los bancos pueden comprar e integrar una nueva plataforma, crear una plataforma propia o compartir plataformas ya existentes con otros. Los obstáculos a la implantación de un modelo de plataforma son los relacionados con seguridad, sistemas tradicionales utilizados en sus servicios principales, un sistema anticuado de gestión de datos, una cultura intrínsecamente contraria al riesgo, encontrar a los colaboradores adecuados y las limitaciones presupuestarias.

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