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El CIO y el CEO: destinados a entenderse

El ascenso de CIO a CEO no es tan descabellado como muchos pudieran pensar, es cuestión de encontrar el camino adecuado.

El evento anual de CIOnet dedicado a las TIC como motor de la economía española tuvo un broche de oro con la intervención de Honorato López Isla, uno de los pocos profesionales que puede ostentar el honor de haber sido CIO y CEO de una gran compañía, como en su caso ha sido Unión Fenosa. Este histórico personaje que vivió en primera persona la fusión de Unión Eléctrica y Fenosa, ve con toda la naturalidad la evolución del responsable de Sistemas hacia la máxima dirección de una organización.

Pero, claro, no se trata de un camino de rosas ni un trayecto exento de dificultades. Este hecho requiere que el CIO tome conciencia de algunos aspectos que normalmente se alejan de su 'zona de confort', como se debatió en dicha jornada. Efectivamente, López Isla insistió en que no debe haber enfrentamiento entre el CIO y el resto de responsables de la compañía, sino que tienen que remar en la misma dirección. Ante todo, con el gran reto de que las TI se conviertan en un componente estratégico del negocio. El perfil del responsable de Sistemas corresponde normalmente al de un ingeniero, profesión que tiene un nivel elevado de formación, pero que a su vez tiende hacia el individualismo.

Para López de Isla, se trata de un matrimonio en el que las TI tienen que apoyar al negocio, y viceversa. Las quejas del resto de ‘C’ de la compañía destinadas al CIO están relacionadas con su escasa preparación en la gestión de los recursos y del capital humano. También le piden un lenguaje más claro y que los proyectos tecnológicos sean más predecibles y que no terminen encalleciéndose por los siglos de los siglos. Algunos más audaces le acusan de estar hipotecado por el proveedor, en una especie de síndrome de Estocolmo, en virtud del cual terminan poniendo en marcha implantaciones que no son realmente necesarias. Quizás estas críticas resulten excesivas y en muchos casos inconsistentes. Pero lo cierto es que el responsable TI tiene que entender que el mundo le pide no solo que funcionen las cosas, sino que sean baratas y que satisfagan el propio ego y necesidades de los responsables y usuarios de la organización. Si son capaces de conjugar todas estas demandas, se convertirán en el principal actor de la empresa. Y cambiar la I por la E, se convertirá en una transición casi lógica.

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