OpiniónMundo digital

Experiencia y cultura TI: transformemos el sótano de TI en el nuevo garaje startup

Por Gabriel Martín MD Employee Experience Architecture en Accenture.

Los desafíos fundamentales a los que nos hemos enfrentado muchas organizaciones de TI en la evolución tecnológica de los últimos cinco años han sido la elección de nuevas tecnologías para enmarcar nuestras futuras soluciones de negocio y también cómo integrarlas, de forma ágil, flexible y escalable con los sistemas tradicionales.

La búsqueda de un efecto combinatorio entre lo nuevo y lo tradicional ha sido clave para demostrar si este nuevo TI híbrido se convertía en el facilitador de negocios más ágiles, o simplemente en un remolque costoso que haría difícil evolucionar el negocio a la velocidad requerida. 

En la actualidad muchos componentes de ese nuevo TI hibrido están entrando en fase de madurez:  adopción generalizada de la nube, hipervirtualización desde infraestructuras a canales, 'containerización' de los monolitos, automatización inteligente del ciclo de vida, inteligencia operativa, integración de la seguridad en los procesos agile (DevSecOps), desacoplamiento de los canales de experiencia, plataformas conversacionales, etc. Empezamos a hablar del renacimiento del nuevo 'custom' porque sobre estas plataformas híbridas se abre un mundo de posibilidades creativas para marcar la diferenciación digital.

Pero esta conquista de la doble o múltiple velocidad en las plataformas de TI ha generado, en muchos casos, una doble velocidad organizativa y cultural que puede convertirse en un freno a la hora de integrar TI con negocio a escala. Dos culturas y experiencias de vivir, que conviven en armonía tecnológica, pero en tensión organizativa reflejada en múltiples niveles: CIOs que se sienten desconectados del negocio, eclipsados por el lenguaje fresco de los CDOs, equipos tradicionales de 'back' cada vez más alejados del negocio y equipos digitales despreocupados de la complejidad operativa de los sistemas que consumen. La doble velocidad cultural: el sótano frio del TI corporativo tradicional y el espacio cool de la startup digital.

En esta nueva etapa, el gran reto es lograr transformar el actual TI, garante invisible de la estabilidad operativa de las organizaciones, en un área que innova de forma ágil con el negocio y que opera esa innovación a escala. Un reto de transformación cultural y organizativa. La doble velocidad ha sido un medio. No un fin.

Y tenemos dos palancas para hacerlo realidad. Desde dentro de la organización de TI tradicional, acelerando la automatización inteligente en todos los niveles del ciclo de vida. Reinvirtiendo en transformación estratégica y progresiva del talento y convertirlo en cultura ágil. Podemos incubar cultura ágil con células autogestionadas que se responsabilicen del incremento de la automatización, de la implementación del viaje a la nube o de la adopción de nuevas tecnologías o plataformas. Agile por defecto en todo lo nuevo.

Y también desde los equipos, factorías o hubs digitales que muchas organizaciones ya hemos puesto en marcha, ampliando el foco de sus responsabilidades para incluir no solo la ideación y prototipado rápido sino también la estrategia de escalado y operación de dichos productos y servicios por parte de los equipos tradicionales que se responsabilizarán de su ejecución.

Asumiendo que la doble velocidad cultural que han disfrutado como factorías o laboratorios es un escenario temporal que evolucionará como parte de la estrategia de transformación corporativa integral, los hubs digitales maduros se convierten en catalizadores del cambio, transformando e incorporando a los equipos tradicionales a su cultura ágil.

Paradójicamente, en este renacimiento del nuevo “custom” el reto estará mucho más centrado en las personas y la cultura que en la propia tecnología. Convirtamos nuestros sótanos de TI, que con rigor y humildad han sido los garantes de la estabilidad tecnológica de estos últimos años, en las nuevas start-up a escala de nuestros negocios ágiles.

Computing 784