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El departamento de TI escala puestos en la cadena de valor de las compañías

Juan Parra, Consejero Delegado de DXC Technology España y Portugal.

Juan Parra, Consejero Delegado de DXC Technology España y Portugal
Juan Parra, Consejero Delegado de DXC Technology España y Portugal

"El ritmo del cambio nunca ha sido tan rápido, pero nunca volverá a ser tan lento”. Recordamos esta cita del primer ministro canadiense, en el World Economic Forum de Davos hace ya 4 años, al expresar el encadenamiento de retos a los que ya se enfrentaban las organizaciones. La realidad ha superado la previsión, pues la crisis de la pandemia está produciendo una resaca de derivadas y consecuencias que han aumentado la volatilidad y la dificultad por anticipar la evolución de las condiciones del mercado.

En 2021 hemos continuado nuestro particular curso avanzado de digitalización y el departamento de TI ha capturado la oportunidad para seguir creciendo en su aportación de valor, saliendo de su zona de confort, centrándose en los ámbitos que promueven el desarrollo del negocio. Como resultado de esta mayor implicación, nuestras compañías están consolidando las fortalezas que nos permiten competir mejor, como son la agilidad y la sostenibilidad.

  •  La agilidad es el motor que proporciona capacidad de respuesta a nuestra organización. Nos permite comprender, y anticiparnos a la evolución de nuestro entorno, encontrando los elementos de innovación que nos proporcionarán diferenciación.
  •  Actuando en el plano estratégico y con el objetivo de generar un impacto positivo en la sociedad, la sostenibilidad no solo concierne a la eficiencia en el uso de recursos. La sostenibilidad nos prepara para los retos de futuro, sean estos de índole social o económicos.

Disrupción y modernización

La creación de estas fortalezas no es posible sin que se produzcan disrupciones en las arquitecturas y la modernización de sus componentes, ya que nuestro reto consiste en integrar la combinación de nuevos dominios tecnológicos para obtener todo su valor potencial y reducir la deuda tecnológica heredada. Veamos algunos ejemplos:

Nuestras compañías están consolidando las fortalezas que nos permiten competir mejor, como son la agilidad y la sostenibilidad
  •  No podemos considerar servicios de puesto de trabajo que solo sean proactivos, sino que deben generar una experiencia personalizada y automatizada a cada usuario, lo que requiere inteligencia artificial embebida y orquestación a escala.
  •  La modernización de las aplicaciones no solo implica un cambio en el lenguaje de programación o en la plataforma de ejecución, sino la transformación a nuevas arquitecturas que aumenten su capacidad de integración y modularidad, su substitución por software como servicio en aquellos ámbitos más adecuados, o la adopción de la programación low code para simplificar procesos internos.
  •  La inteligencia artificial aporta un valor exponencial cuando somos capaces de industrializar el desarrollo de casos de uso y la gestión del flujo de datos (Data Ops), incorporando su resultado a las decisiones que soportan nuestros procesos transaccionales.
  •  La nube no es una nueva ubicación de nuestros centros de proceso de datos, es una nueva arquitectura donde desarrollar los procesos empresariales.

Estamos frente a un escenario con muchas opciones, donde necesitaremos priorizar el desarrollo de los componentes más críticos, aquellos que nos proporcionan más ventajas y hacen posible que las nuevas capacidades sigan creando valor y fortalezas.

Artículo publicado en el Anuario Computing 2022

Computing 813