OpiniónSeguridad

Y no sólo cuestión de Seguridad. Moisés Camarero, director general del Grupo Compusof

Las nuevas formas de comunicación de las empresas, así como las avanzadas aplicaciones informáticas tanto para móvil como para fijo, están evolucionando demasiado rápido en los entornos de negocio.

Es como si la necesidad de comunicarnos supere a la racionalización de cómo lo hacemos, en qué entorno, con qué objetivo y, por supuesto, si lo hacemos con la debida seguridad. Nos hemos sumergido en una vorágine de interrelacionarnos sea como sea que, en algunos aspectos, puede llegar a hacernos perder el norte.

Recuerdo cuando las primeras formas de seguridad en la navegación se limitaban precisamente a eso, a mantener una cierta prudencia en la red. Ahora, y gracias a los avances de la tecnología, las aplicaciones se han multiplicado permitiéndonos cubrir un amplio espectro de posibilidades a la hora de realizar operaciones tanto desde el ordenador como desde cualquier dispositivo móvil. Un reciente informe en materia de seguridad afirma que la principal preocupación de las empresas son los ciberataques; me llamó la atención que superaba a aspectos tan decisivos como la crisis económica. Al parecer, el motivo partía de la mayor movilidad de los empleados, el uso de dispositivos diversos y la permeabilidad de las redes sociales en los negocios.

Creo que la situación puede resolverse con un uso racional de las nuevas soluciones de seguridad. Ante todo, es más que de sobra necesario optar por herramientas seguras que protejan de manera proactiva los activos digitales, cumplan con las políticas empresariales y las normativas legales, a la vez que controlen los riesgos internos y/o externos. En el mercado han surgido tecnologías clave que fortalecen nuestros negocios.

El mayor valor de una organización es su conocimiento e información; resguardarla, por supuesto debe ser una prioridad, pero no basta. Nuestro reto también está en saber implementar modernas técnicas que incluyan reconocimiento de patrones y análisis de comportamiento para poder detectar las más sofisticadas amenazas que están dañando a las empresas cada día. Además, si aparte de aumentar la seguridad podemos mejorar los tiempos de respuesta y utilizar menor número de recursos, habremos mejorado sustancialmente.

Por supuesto que existen ya en el mercado soluciones que aportan estos beneficios; compañías como HP han apostado fuertemente por la inversión en materia de seguridad ofreciendo algunos productos que realmente llenan nuestras expectativas. Sin embargo, en nosotros está el saber racionalizar las aplicaciones. Puede ser que no todos los empleados hagan uso de las mismas soluciones y dispositivos; tendremos que valorar por departamentos y puestos determinando las necesidades en seguridad. Hoy en día parece que se lleva el ‘bring your own device’ y ello puede ser una de las causas más importantes de las fugas de información.
Economizar no tiene porqué implicar cometer determinados errores que pueden pagarse caro. Por mucho que confiemos en nuestros propios recursos humanos, el origen de un ciberataque puede estar fuera o dentro de nuestro entorno y escapar de cualquier control.

Entonces, ¿Por qué invertir en seguridad? Quizás sea una de las inversiones más rentables que podamos efectuar, puesto que además facilita el acceso ubicuo a la información necesaria, añadiendo productividad, pero de forma segura. No escatimemos en blindar la información, pero también, pongamos sentido común para establecer prioridades y racionalizar la seguridad. Nos movemos en un mundo en el que la tecnología aporta un gran valor, pero es necesario controlar los riesgos que conlleva.

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