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La visión del directivo: La bondad de la tecnología

María José Talavera, Directora General de VMware para España y Portugal.

María José Talavera, Directora General de VMware para España y Portugal
María José Talavera, Directora General de VMware para España y Portugal

La tecnología no deja de ser una fuerza neutral, pero si se combina con los valores humanos puede llegar a hacer cosas extraordinarias en aras de un mundo mejor. Tenemos ante nosotros una oportunidad única de introducir un cambio positivo en la sociedad y, aunque nos encontramos ante un pronóstico desalentador, tanto a nivel medioambiental como social, revertir la tendencia nunca ha sido tan asequible como lo es ahora.

Afortunadamente, somos conscientes de los peligros que comporta no definir y cumplir objetivos de desarrollo sostenible. Tanto es así que Naciones Unidas, por ejemplo, ha definido 12 de estos objetivos, entre los que se encuentran acabar con el hambre, crear ciudades seguras y sustentables o combatir el cambio climático. Todas ellas sirven de base para contribuir a un planeta mejor para todos sus habitantes.

Es deber del ser humano utilizar la tecnología de manera positiva y contribuir a que todo esto sea posible. Desde VMware, a través de la virtualización de infraestructuras, hemos sido capaces de ahorrar al planeta, durante el año 2017, una emisión de CO2 equivalente a la eliminación de más de 18 millones de coches recorriendo 300.000 kilómetros.

Y aun estando muy orgullosos de este logro, sabemos que ninguna empresa puede cambiarlo todo actuando de manera aislada.

Las compañías TIC tenemos que asegurar que el poder de la tecnología busque el bien común y un mundo más justo

Durante las últimas cuatro décadas, hemos avanzado significativamente en el desarrollo y uso de la tecnología creando una base que nos permite acometer el hacer más y más rápido; pero el objetivo no debe quedarse ahí, además de más y más rápido hay que buscar el bien común que supone un mundo más justo, más sano y, por tanto, más sostenible.

No hay duda alguna acerca del poder de la tecnología, ya sea para bien o para mal, pero las compañías tecnológicas tenemos que asegurar que ese poder se utilice como una fuerza para hacer el bien en el mundo.

Esa es la belleza de la tecnología: transformar algo neutro en una palanca transformadora. Y somos nosotros los que debemos impulsar que su uso se extienda de unos pocos a la gran mayoría, aumentando y mejorando así las vidas de todos, eliminando barreras y contribuyendo a un bienestar más homogéneo.

Ya sean servicios bancarios móviles para aumentar el poder económico de las mujeres en áreas rurales, bombas alimentadas por energía solar que proporcionen agua limpia y segura a los municipios o utilizar blockchain para aumentar la eficacia y eficiencia de los proyectos de inmunización en algunas de las áreas más pobres del mundo, nuestro trabajo es coger esas capacidades y aplicarlas donde más se necesiten.

Tecnología y progreso

De manera intuitiva, asociamos la tecnología con el progreso, generalmente creemos que algo mejor, más rápido y más inteligente conduce a avances y enriquecimiento. Y esta intuición nos ayuda a buscar nuevas ideas, las realmente grandes, las que pueden cambiar el mundo. Este gran cambio está más cerca y es más asequible de lo que podemos imaginar. Por ejemplo, según estudios recientes, en 2020 España superará la barrera de los 80 años en esperanza de vida, y en 2040 se convertirá en el país con la mayor esperanza de vida, gracias al continuo progreso, aun a pesar de los recortes, de los sistemas sanitarios.

Hoy tenemos cuatro superpoderes tecnológicos que nos van a ayudar a traer un cambio positivo:

  • Movilidad, conectando a millones de personas en el mundo.
  • Cloud, proporcionando una capacidad de cómputo sin límites.
  • Inteligencia artificial, dotando de inteligencia a las máquinas (tanto hardware como software) para impulsar procesos más eficientes.
  • Edge/IoT, conectando el mundo físico con el digital, extendiendo la capacidad del cómputo de datos hasta lugares tanto insospechados como cotidianos.

Por separado, estos cuatro superpoderes tecnológicos son poderosos, juntos están rediseñando todos los aspectos de la sociedad y provocando un efecto transformador en la calidad de vida alrededor del mundo.

De hecho, ya lo han hecho: la tecnología ha ayudado a obtener formas de energía más limpias y alternativas, a hacer grandes descubrimientos en la medicina, a conectar áreas rurales, a crear más oportunidades laborales y a limpiar nuestros océanos.

No hay nada que no podamos hacer, las capacidades tecnológicas están ahí, de nosotros depende el uso que se les quiera dar para hacer del mañana un futuro deseable.

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