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PUNTO TIC: La tecnología nos salvó de la depresión

No solo ha sido el teletrabajo, la tecnología nos ha ayudado a sobrellevar la pandemia haciéndonos sentir útiles frente al caos.

Después de casi nueve meses de pandemia, creo que ha llegado el momento de preguntarme si he cambiado, si la tecnología me ha ayudado a superar toda esta carga emocional depresiva. Puedo decir sin ambages que la tecnología me ha sacado del agujero, de ese pozo de frustración que suponía no poder salir de casa, no poder ver a los compañeros de trabajo, departir con tus amigos, ni abrazar a los familiares.

Saltó en pedazos nuestra zona de confort que ingenuamente creíamos inexpugnable. Pero, por fortuna, no estábamos solos.

Muchos héroes han hecho posible el milagro: sanitarios, servicios públicos, mujeres de la limpieza (muchas víctimas silenciosas), seguridad, alimentación, transportistas… (perdón si me dejo a alguien). Pero la tecnología me ha permitido sentirme útil, dentro de mi inutilidad, y llegar a directores generales de grandes empresas y compartir su experiencia, aislados en nuestros hogares, casi iguales. Me ha ayudado a sobrevivir a la sombra del teletrabajo, y a poner en práctica la imaginación. He podido recuperar mi pasión por las grandes películas con las plataformas de streaming: he salvado al soldado Ryan, curado las heridas del Renacido Di Caprio o compartido la humillación de Unamuno mientras duraba la guerra. Haciendo balance, creo que he cambiado, que me he desposeído del engreimiento que te otorgan los años, que he entendido que mis creencias eran puro artificio.

Un virus, un ser microscópico te arruina la vida y la única manera de combatirlo es la ciencia y la tecnología. La pandemia me ha enseñado que soy insignificante, y que la esperanzadora vacuna que ha anunciado Pfeizer (y otras que todos conocemos) no hubiera sido posible sin auténticos especialistas y tecnología de primera como el big data y la inteligencia artificial. No sé si soy más digital porque ya me desenvuelvo con Teams y Zoom con toda naturalidad (soy un nuevo converso en esta materia) o porque mi ventana hacia la realidad es un portátil con prestaciones sorprendentes pese a su tamaño. Lo que sé es que esta tecnología se ha convertido en mi compañera inseparable cargada de futuro.

Computing 799