Hay vida más allá de FaceBook

Por más que me pregunto para qué es útil o importante FaceBook no encuentro ningún motivo, ninguna razón convincente.

Publicado el 22 Abr 2010

Señores: no tengo FaceBook. Me niego en rotundo. Tampoco estoy adscrita a ninguna otra red social, salvo una muy conocida para mantener contactos profesionales, porque hace unos tres años, cuando todo esto era muy nuevo, estaba escribiendo un artículo sobre ello, y el chico que llevaba la prensa, muy amablemente me mandó una invitación, pero en cualquier caso, nunca he vuelto a conectarme y mucho menos a actualizarlo, así que supongo que, ya por aburrimiento, habrán borrado mi perfil. Y déjenme que les diga algo: se está muy bien sin FaceBook, sin Twitter ni Tuenti, sin Flickr, ni LinkedIn, sin MySpace… en fin, sin redes sociales.

Ya sé que suena muy feo que una periodista inmersa en el mundo de las TIC no sólo no esté afiliada a una de estas redes, sino que, además, se atreva a reivindicarlo. Pero así es. Y he comprobado que hay vida más allá de todo ello, que no necesito para nada a las redes sociales: sigo manteniendo sin problemas el contacto con mis amigos y no me pierdo ningún acontecimiento importante. Seguramente más de uno pensará que a estas alturas, soy un bicho raro, que no quiero ser “moderna” ni adaptarme a los “nuevos tiempos”. Puede ser. Pero es que por más que me pregunto para qué es útil o importante FaceBook no encuentro ningún motivo, ninguna razón convincente.
Hay quien dice que hay que tenerlo para “volver a contactar con amigos de la infancia o con gente que no ves hace mucho tiempo”, pero sinceramente, si dejé de verles o de mantener el contacto con ellos, digo yo que por algo habrá sido. A día de hoy, conservo algunos de amigos de hace muchos, muchos años y a pesar de ello, nos llamamos, nos mandamos e-mails, a la antigua usanza, vamos. También hay quien argumenta que tiene muchos amigos que viven en muchas partes del mundo y que solamente así se puede mantener el contacto con todos ellos. Tampoco me vale. Tengo amigos que viven muy lejos, en otros países e incluso en otros continentes, y continúo comunicándome con ellos sin necesidad de estar en ninguna red social. Otros intentan llevarme a caer en la “tentación” haciéndome ver que desde un punto de vista profesional, significa estar más visible y multiplicar las oportunidades de encontrar un empleo mejor, pero es que todavía no conozco a nadie que haya cambiado de trabajo gracias a una red social.
Yo tengo mi propia teoría, y reconozco que es un poco más “maliciosa” que todos los argumentos anteriores. Sé que es probable que más de uno no esté de acuerdo conmigo, pero estoy convencida de que la verdadera razón por la que la mayor parte de la gente está afiliada a alguna red social es por puro cotilleo. Así de simple. Porque gracias a FaceBook te enteras de absolutamente todo lo que le sucede, no solamente a tus amigos, sino también a sus amigos, a los amigos de sus amigos, a parejas, familiares… y así se va aumentando el círculo. A pesar de sus supuestos niveles de privacidad, te puedes enterar “en primicia” y mucho antes que un bicho raro como yo que no esté apuntado a ninguna red, de si “Pepita dejó a su novio”, o si “Juanito se va a ir de vacaciones a la Patagonia”, o si “despidieron a Fulano”. Lo siento, pero no pienso tener FaceBook, a no ser que algún día llegue a encontrar un motivo realmente válido.

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Lucía Bonilla

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