EntrevistasAnalytics

"Que aún no hayamos podido crear una auténtica IA comparable a la humana no es un fracaso"

Álvaro Barbero, Chief Data Scientist del Instituto de Ingeniería del Conocimiento.

En el imaginario colectivo el concepto de inteligencia artificial está asociado a los robots con forma de humano y las máquinas que nos hablan, ¿son estas las formas reales de desarrollar la inteligencia artificial?

Á. B.: Basta echar un vistazo a nuestro alrededor para comprobar que esta forma de construir IA aún no es realista. Pero es comprensible que en el imaginario colectivo tengamos esta visión: no conocemos ninguna otra inteligencia al nivel que presentan los seres humanos, por lo que es lógico que asociemos inteligencia artificial con 'humanos artificiales'. La ciencia ficción ha reforzado esta idea, desde los cerebros positrónicos y replicantes hasta nuestros días. Incluso IA como HAL, que no presentan un aspecto humano, pueden mantener una conversación bastante natural.

¿Por qué nada de esto ha ocurrido? El problema radica en que no sabemos cómo funciona realmente nuestra inteligencia. Nuestro cerebro es un órgano extremadamente complejo, y aunque podemos entenderlo y replicarlo a nivel de grupos de neuronas, aún no entendemos cómo funciona en su conjunto. Además, el imitar los comportamientos inteligentes ha resultado mucho más complicado de lo que los expertos imaginaban. En los años 60, uno de los padres de la IA (Marvin Minsky) opinaba que el construir una máquina capaz de reconocer qué objetos aparecían en una fotografía era un proyecto fácilmente abordable por dos estudiantes universitarios durante un verano. Sesenta años después, aún seguimos trabajando en resolver este problema.


Es decir, que no hayamos podido crear una auténtica inteligencia artificial comparable a la humana no es un fracaso. En el camino hemos desarrollado inteligencias artificiales especializadas en resolver problemas concretos y que han funcionado espectacularmente bien.

¿Cómo es la inteligencia artificial aplicable a la empresa?

Á. B.: Tenemos que pensar en la IA como un programa software que puede aprender a realizar automáticamente tareas repetitivas. Leer una reclamación de un cliente y decidir qué departamento debe procesarla, calcular el precio a ofertar para una póliza, identificar transacciones fraudulentas, predecir las ventas que tendrá un producto... son tareas que solo un experto en el campo puede realizar, pero que una IA puede automatizar para realizar de forma mucho más rápida. De esta forma el experto puede concentrar su tiempo y habilidades en los casos más complicados o en tareas de más alto nivel, donde una máquina no llega.

¿De verdad están las compañías implementando esta tecnología inteligente?

Á. B.: Sí, y a todos los niveles. Las grandes compañías de Internet (Google, Facebook, Netflix, Spotify, ...) basan muchos de sus servicios en IA que les permiten optimizar los anuncios y publicaciones que muestran, así como las recomendaciones que realizan. En el otro extremo, muchas de las startups basan sus productos en tecnologías con algún componente de inteligencia artificial. El uso de estas tecnologías se está haciendo tan accesible. Existen casos llamativos como HBO, que han creado una app para móvil que detecta si en una foto hay un perrito caliente o no, mediante las últimas técnicas de visión artificial. Y simplemente como una acción de marketing para promocionar una de sus series.

En España también son muchas las empresas y sectores que van añadiendo componentes de IA a sus procesos. En el Instituto de Ingeniería del Conocimiento (IIC), donde trabajo, colaboramos a diario con empresas de energía, banca, salud, Recursos Humanos, marketing, etc., que quieren implementar estas innovaciones en sus procesos de negocio.

¿Supone la inteligencia artificial una amenaza real para los puestos de trabajo?

Á. B.: Como cualquier tecnología, su propósito es facilitarnos la vida, por tanto, si ns ahorra trabajo es que la tecnología funciona. Pero esto no es algo que debamos temer, ya que en la historia hemos visto varias repeticiones de este patrón en el que desaparece un tipo de empleo, pero surgen otros: de la caza a la agricultura, de la agricultura a la factoría, y de la factoría a los servicios. Sí que desde el nivel político será necesario poner en marcha medidas que faciliten esta transición y que aseguren que toda la sociedad se beneficie de la riqueza creada.

Las IA seguirán mejorando a medida que se siga invirtiendo en I+D

Temer a que las IA superen a las personas, ¿es algo infundado y alimentado por la ciencia-ficción o tiene sentido?

Á. B.: En varios aspectos ya nos han superado. Ningún humano puede hacer operaciones matemáticas o razonamientos de lógica pura tal y como lo hace un computador. Y existen tareas más complejas para las que pueden construirse IA muy específicas que rindan mejor que un humano. Ya en 1996, una IA (Deep Blue) se convirtió en el mejor jugador de ajedrez del mundo. Recientemente, otra IA (AlphaGo) venció al campeón mundial de Go.

Las IA seguirán mejorando a medida que se siga invirtiendo en I+D. Y no parece haber un argumento sólido por el cual no puedan alcanzar en algún punto una inteligencia comparable o superior a la nuestra. No podemos predecir cuándo ocurrirá eso, porque aún no comprendemos cómo de complejo es el problema de replicar la inteligencia natural, pero en vista de los últimos avances en el campo, no parece que vaya a ser a corto plazo.

También es importante destacar que los humanos de hoy en día no son como los de la Edad de Piedra. Biológicamente apenas hemos cambiado, pero social y tecnológicamente el cambio ha sido enorme. Hoy con un móvil en la mano puedes acceder a comunidades enormes de personas que al colaborar forman una especie de ‘súper-inteligencia’: puedes consultar cualquier dato en Wikipedia, hacer cualquier pregunta en Stackexchange o Quora, y casi siempre obtendrás una respuesta informada. Las IA son más potentes en cada generación, pero nosotros también, y el futuro más probable seguramente sea la colaboración entre ambos.

¿Cuándo empezaremos a sacarle rendimiento real a la inteligencia artificial? ¿O ya se lo estamos sacando?

Á. B.: Ya lo estamos haciendo. Aunque tal vez pasando desapercibido para un humano. No es casual que, para cualquier consulta en un buscador web, encuentres lo que querías entre los primeros resultados el 99% de las veces. Tras este proceso tan aparentemente sencillo hay años de I+D en recuperación de información y sistemas de recomendación. Tampoco es casual que puedas hacer una compra online y en 3 días puedas recibir un producto que se fabrica en la otra punta del mundo. Igualmente hay años de trabajo en IA que pueden predecir las demandas de productos y planificar el stock de antemano. Puede que no las veamos, pero están allí haciendo su trabajo.

Ejemplos más visibles son Siri, Cortana y Google Assist. Aún no funcionan tan bien como nos gustaría creer, pero ya nos facilitan algunas tareas como poner una alarma o llamar a alguien mientras vamos con el ‘manos libres’ en el coche.
 

Computing 774