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Reinventando la formación con nuevos canales de comunicación

Unit4 ha congregado en Madrid a un conjunto de instituciones educativas superiores públicas y privadas para analizar la situación de su sector y debatir en torno a sus necesidades tecnológicas.

Las universidades y escuelas de negocios no pueden hacer oídos sordos a las demandas y necesidades de las nuevas generaciones. La búsqueda de una creciente cualificación para afrontar el desarrollo económico y social exige cambios en las Instituciones de Educación Superior, quienes están invirtiendo en mejorar sus redes e infraestructuras. Para conocer cuál debe ser el nivel de informatización de una organización de estas características, Jorge Ramos, director de Programas de Alta Dirección del Instituto Internacional San Telmo de Sevilla, explica que “aunque somos una universidad muy joven, de 30 años de antigüedad, puedo asegurar que en este proceso ha habido muchos cambios: hemos visto nacer las aulas virtuales y poco a poco se ha ido entendiendo la importancia de contar con herramientas tecnológicas básicas, como un ERP. Ahora cada vez son más necesarias las TIC, puesto que deben ser un área de conocimiento no solo a nivel técnico, sino también a nivel estratégico; hay que entender cómo pueden utilizarse estratégicamente para diferenciarse de la competencia”.

Mientras tanto, Santiago Acaso, director académico de los másters de dirección comercial, marketing, telecomunicaciones y negocio digital del Instituto de Empresa, opina que “la educación es uno de los pilares para resolver los problemas por los que atraviesa en hoy España. La educación es un desastre porque se sigue un modelo memorístico, clásico, y la implantación de las TI prácticamente no existe porque no son correctas las estrategias que se siguen desde el punto de vista tecnológico”. A partir de este punto, quedó demostrado que las redes sociales centran hoy una de las principales preocupaciones de los responsables de la toma de decisiones de este sector. Precisamente por ese motivo, Santiago Acaso muestra su convencimiento de que la gran esperanza para combatir el problema del desfase educativo está en esas redes sociales, que “son un fenómeno revolucionario que no se puede ignorar. Por eso hay que estar muy activos en esas redes sociales, que no deben ser ignoradas ni por empresas ni por universidades, porque sin un gran vehiculo para contactar con los alumnos y saber qué piensan sobre la calidad de los profesores, entre otras cosas”, manifiesta. En definitiva, “la tecnología permite tener canales de comunicación como nunca antes, y hay que saber exprimir su potencial”.   Por su parte, Fernando Bocanegra, en representación del Instituto Europeo de Posgrado, añade que efectivamente, las redes sociales tienen una gran importancia, especialmente para los alumnos más jóvenes. “Este canal fomenta al máximo la colaboración: tenemos el caso de estar en clase haciendo una práctica usando Google Docs para compartir un mismo documento”. Sin embargo, añade que “hoy las universidades todavía son muy ajenas a las redes sociales, a pesar de su importancia”.
Siguiendo con este último punto, la experiencia demuestra que no siempre es tan fácil adaptarse a las nuevas tecnologías, puesto que cambian continuamente y suponen una importante inversión. Ese es el caso por ejemplo de la Universidad San Jorge de Zaragoza. “Somos un centro muy joven. Nosotros decidimos apostar por las herramientas colaborativas, y para ello hicimos un gran esfuerzo en intentar difundir ese entorno, formar al personal, a los alumnos, etc. desde el principio”, explica Jorge Miguel Moneo, director de TI de la entidad.   “Nuestra intención fue abrir foros, wikis, y demás herramientas de Web 2.0, pasando por nuevo equipamiento e infraestructuras, pero nos encontramos un día con el nuevo fenómeno de las redes sociales, y ahora nos planteamos qué hacer”, reconoce añadiendo que “prácticamente todo ha quedado obsoleto en un plazo de dos años, porque los gestores se han dado cuenta de que hay que cambiar de perspectiva e incorporar esos medios sociales, que implican procesos de cambio importantes, como una adaptación de los recursos técnicos. Plantea retos complicados”, admite.

La importancia del ERP
Pero no solo de redes sociales se debe nutrir una institución superior. En el caso de la Universidad Católica Portuguesa, ubicada en Lisboa, las prioridades son bien distintas. “En Portugal no se detecta tanto una necesidad de redes sociales, sino más bien de otros proyectos TIC, como la necesidad de consolidar un ERP que contemple aspectos cruciales como la gestión de back office para atender las necesidades actuales”, afirma Miguel Campos, director del Proyecto ERP de dicho centro. Pero al mismo tiempo conviene “pensar qué viene después, y para ello estamos en proceso de implantación de un CRM para gestionar adecuadamente la relación con los alumnos. Estamos estudiando cómo buscar y mejorar nuestras relaciones con los antiguos alumnos, porque puede ser una nueva fuente de ingresos, útil para conseguir que sus hijos se inscriban”, señala.   De acuerdo con Campos, todavía es pronto para conocer los resultados de la implantación de sus sistema de gestión, puesto que “implica mucha complejidad: teníamos seis proveedores de TI distintos y necesitamos de buenos consultores con muchos conocimientos sobre cada una de las áreas, pero estamos esperanzados”, comenta. Efectivamente, el hecho de contar con buenos consultores es clave. “Cuando haces una implantación de ERP es de agradecer la colaboración de un buen consultor experto que lidere el proyecto desde los propios procesos que se definan. Está bien que nosotros participemos, pero hace falta un consultor que contribuya a llevarlo todo a cabo de la forma más eficiente”, opina por su parte Jorge Miguel Moneo de la Universidad de Zaragoza.
En una Universidad pública, como es el caso de la Autónoma de Madrid, el ERP también es muy importante. “Las tecnologías sirven para que todo funcione sin problemas, y para que la universidad sea capaz de seguir el ritmo de los cambios de reglamentación. Nuestra preocupación no está tanto orientada al cliente o captación de alumnos, como que la Administración Pública nos siga financiando”, subraya François Mestre, director de Informática de la entidad. En este contexto, la herramienta de ERP debe “acompañar el proceso de adaptación a las nuevas disposiciones y regulaciones, como Bolonia, la Ley 11/2007, los planes de financiación de las Comunidades Autónomas, becas, etc. Desde el punto de vista del CIO esto se traduce en cambios permanentes en la aplicación de ERP para que la universidad pueda adaptarse a todo ello”, puntualiza.

Un nuevo paradigma educativo
¿La tecnología puede considerarse como commodity? Algunos participantes del debate aseguran que sí, y otros no están de acuerdo con la afirmación. Pero, en cualquier caso, las nuevas tecnologías tienen que ser una herramienta que facilite la transición a un nuevo escenario más adaptado a la realidad social. José Antonio arrabal, director de la Compañía de Formación Empresarial, menciona que “hay que cambiar los métodos de aprendizaje a través de la innovación y las nuevas tecnologías. Debemos cambiar nuestro esquema mental, y ser conscientes de que tenemos la obligación de pensar no solo en el hoy, sino en lo que le va a pedir al alumno a la sociedad dentro de unos años. Los directivos de las escuelas de negocio debemos anticiparnos al futuro e incorporar las nuevas tecnologías. Las redes sociales son un canal más, pero hay que incorporar todas las herramientas posibles. Todo ello hará que nos diferenciemos de la competencia”.
Por otra parte, quedó patente que el cloud computing, aunque no es nada nuevo, y en la mayor parte de las instituciones docentes se lleva haciendo desde hace algún tiempo, también está muy presente en la informática de las universidades. Así lo asegura Joaquín Loza, CIO de la Universidad Europea de Madrid, entidad que aprovecha las ventajas de la nube para unificar e integrar los sistemas de todos los campus repartidos por el mundo, ya que pertenece a un grupo de 55 universidades distribuidas a nivel global. “El cloud no es algo nuevo, lo llevamos haciendo desde hace 20 años. Yo desde la década de los noventa ya hacía proyectos de este tipo. Esta modalidad es una evolución natural: hoy no hace falta tener un CPD porque es muy costoso, e implica algunos problemas relacionados con la seguridad, refrigeración, etc. Por eso buscamos hosting y un proveedor del servicio”, asegura. Jorge Ramos, del Instituto San Telmo de Sevilla, completa la afirmación explicando que “el cloud computing interesa mucho, es muy demandado, y nosotros tenemos la obligación de adaptar nuestros métodos de enseñanza y revolucionar la manera de educar. Hay que ir en paralelo y adelantarnos a las herramientas que puedan venir”.


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