OpiniónMundo digital

España solo captura el 13,5% del potencial digital

Por Alicia Richart, directora general de Digitales.

Alicia Richart, presidenta de Digitales
Alicia Richart, presidenta de Digitales

Diferentes estudios señalan que el impacto de la transformación digital sobre el valor añadido bruto de los principales sectores económicos de España alcanzará de 120.000 a 200.000 millones de euros en 2025, esto es, un incremento de entre el 1,3 y el 1,8% anual del PIB. Existe una fuerte correlación entre el PIB per cápita y el nivel de digitalización de un país. La economía digital representa el 5,6% del PIB de España, pero únicamente estamos capturando un 13,5% del potencial digital.

Sin embargo, somos el país europeo con mejores infraestructuras de telecomunicaciones de banda ancha, solo por detrás de Japón y Corea, y esto significa una clara ventaja competitiva que debemos aprovechar fomentando su demanda. Por eso nace DigitalES, para tratar los desafíos de la revolución tecnológica y trasladar a las empresas, la sociedad y las administraciones públicas, el gran impacto que la digitalización tiene en nuestras vidas. Para contribuir a ello, las 45 empresas líderes que formamos esta patronal, cuya facturación equivale al 4% del PIB, aportamos nuestra experiencia y conocimiento en aquellos servicios que facilitan el desarrollo digital de los distintos sectores sociales y económicos de España. Hemos hecho avances significativos, pero nuestro nivel de digitalización no alcanza al de la mayoría de los países de Europa central y occidental.

España perdió la oportunidad de la revolución industrial en el siglo XIX y no puede dejar escapar esta nueva revolución tecnológica, que se traduce en crecimiento económico, de empleo y de inversión, tanto directamente como por medio de vínculos con los diferentes sectores productivos. Por eso hay que trabajar en dos ámbitos. Uno centrado en las empresas, para que actualicen sus modelos de negocio por las nuevas oportunidades que ofrece el tratamiento de datos, la inteligencia artificial, el machine learning, la robótica, el 5G e Internet de las Cosas. Y otro, atendiendo al sistema educativo y acelerando los cambios sustanciales necesarios para impulsar la formación en competencias digitales en edades tempranas.

España perdió la oportunidad de la revolución industrial en el siglo XIX y no puede dejar escapar esta nueva revolución tecnológica

Además, si logramos articular una agenda de transformación integradora basada en la colaboración público-privada, el sector productivo español desarrollará las mejores soluciones y propuestas para aprovechar las grandes oportunidades de la 4ª Revolución Industrial, los ciudadanos disfrutarán de mayor bienestar al reducirse las brechas de desigualdad, y convertiremos la innovación en progreso. Pero para conseguir esto no basta con tener empresas tecnológicas potentes y consolidadas, o una sociedad deseosa de incorporar a sus vidas tecnología novedosa (España destaca por ser uno de los países europeos con mayor número de ‘early adopters’).

Hace falta también un sector público comprometido, valiente y decidido. Que no tenga miedo a los nuevos modelos de negocio digitales y permita su desarrollo, eliminando barreras y trabas, facilitando la inversión y, por tanto, reduciendo las obligaciones fiscales. No se puede administrar ni regular el mundo del siglo XXI con premisas del siglo XX. Por eso, desde el sector reivindicamos un Level Playing Field, donde todo el mundo compita en las mismas condiciones y con las mismas reglas de juego.

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