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IA agéntica: de la adopción fragmentada a la transformación de las organizaciones



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La IA es un cambio profundo en cómo se definen los procesos, cómo trabajan las personas, cómo se toman decisiones y cómo se construyen organizaciones capaces de aprender y adaptarse continuamente

Publicado el 5 feb 2026

Carlos Fernández Naveira

Socio de McKinsey & Company y líder de QuantumBlack en España y Portugal



Agentes IA

La inteligencia artificial está presente en la agenda de prácticamente toda empresa, pero la mayoría de las organizaciones siguen en la fase de experimentación. Según la nueva edición del informe ‘The State of AI in 2025’ de QuantumBlack, AI by McKinsey, que analiza el pulso de esta tecnología, el 88% de las compañías utiliza IA en al menos una función, pero solo una de cada tres la está escalando a nivel empresarial. La paradoja es evidente: la tecnología avanza más rápido que la capacidad organizativa para absorberla y convertirla en valor.

Más allá de modelos y algoritmos, la IA es, sobre todo, un cambio profundo en cómo se definen los procesos, cómo trabajan las personas, cómo se toman decisiones y cómo se construyen organizaciones capaces de aprender y adaptarse continuamente. La llegada de la IA agéntica -entendida como sistemas capaces de actuar de forma autónoma en tareas complejas- acentúa este punto de inflexión y obliga a repensar qué significa ser una organización ‘rewired’, que es como solemos denominar a organizaciones que usan la tecnología conectando su información y sus datos para generar impacto.

Liderar el cambio: de la automatización a la transformación de la organización

La conversación alrededor de la IA se ha centrado en la eficiencia: automatizar tareas, reducir costes, eliminar fricciones operativas. Este sigue siendo un objetivo prioritario para el ~80% de las organizaciones encuestadas, pero las empresas que realmente capturan valor van más allá de la eficiencia. Los AI high performers (apenas un 6% del total de las compañías encues

tadas) utilizan la IA para transformar, no solo para optimizar, y se enfocan prácticamente en la misma medida en crecimiento e innovación. Estos ‘high performers’ muestran tres veces más involucración de la alta dirección con implicación visible y sostenida en las iniciativas de IA. Este liderazgo activo desencadena un efecto cultural clave: cuando existe una visión clara y ambiciosa, la innovación deja de ser un experimento periférico y se convierte en un propósito compartido. La IA se integra en un sistema coherente que une estrategia, talento, datos, tecnología, modelo operativo y escalado. Denominamos a estas estructuras Rewired Organizations: compañías diseñadas para aprender e innovar constantemente.

El nuevo talento híbrido

El impacto de la IA sobre el empleo genera inquietud, pero los datos muestran una transición más compleja que una simple sustitución. Un tercio de las empresas prevé reducciones de plantilla, mientras que un 13% anticipa aumentos, especialmente en roles vinculados a la IA.

La demanda de perfiles técnicos (Data Scientists, AI, Data y Software Engineers) convive con la aparición de nuevos roles híbridos como especialistas en ética de IA o AI translators, capaces de conectar negocio, tecnología y diseño de procesos. El valor ya no reside solo en desarrollar soluciones, sino en saber trabajar con las máquinas, interpretarlas y convertir sus recomendaciones en decisiones acertadas. Y para que este nuevo mapa de talento florezca, las organizaciones deben fomentar culturas de aprendizaje continuo, donde la experimentación sea parte del trabajo diario y el error se entienda como una fuente de mejora.

Los agentes de IA llegan al trabajo: el rediseño de la organización como ventaja competitiva

La siguiente frontera es la IA agéntica: sistemas capaces de planificar, decidir y ejecutar tareas de forma autónoma, integrándose como colaboradores virtuales en los equipos. Según el informe, el 62% de las compañías ya experimenta con agentes de IA, aunque no más del 10% lo está escalando en alguna función individual. Esta evolución plantea preguntas esenciales sobre responsabilidad, supervisión y confianza: ¿qué significa delegar decisiones a un agente? ¿cómo se equilibra la autonomía de la máquina con el juicio humano?

La conversación alrededor de la IA se ha centrado en la eficiencia: automatizar tareas, reducir costes y eliminar fricciones operativas

CARLOS FERNÁNDEZ, SOCIO DE MCKINSEY

Las organizaciones están definiendo marcos de human-in-the-loop, donde la interacción entre personas y sistemas inteligentes establece un equilibrio sostenible entre capacidad tecnológica y criterio organizativo. Lo que realmente distingue a los líderes en IA no es cuánto invierten, sino su disposición a rediseñar la organización desde dentro. Estos son tres veces más proclives a replantear flujos de trabajo, implementar prácticas ágiles, integrar datos de forma sistemática y adoptar modelos de gobernanza adaptativos. Un tercio dedica más del 20% de su presupuesto digital a la IA, reflejo de una convicción estratégica y no de una curiosidad pasajera.

En la era de los agentes de IA, la ventaja competitiva no se construye únicamente con más datos o mejores modelos, sino con estructuras flexibles, culturas de aprendizaje y liderazgo transformador. La transformación y cultura que acompañan con el liderazgo humano a sistemas cada vez más autónomos son cada vez más relevantes. Asimismo, las empresas que entienden la IA como un espejo que revela cómo trabajan y cómo pueden evolucionar, son las que más éxito tendrán. La próxima frontera no será tener más algoritmos, sino más capacidad de reinventarse. Y ese cambio ya está en marcha.

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