OPINIÓN

Entre el low-code y la IA se decide el futuro del talento tecnológico



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Hoy en día es posible utilizar el lenguaje natural para generar flujos de trabajo completos, paneles predictivos e informes integrados en cuestión de minutos

Publicado el 25 feb 2026

David R. Castro

Head of Low-Code en Glintt Next



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La verdadera disrupción tecnológica no sólo se produce cuando el software escribe código más rápido. Se produce cuando las organizaciones se dan cuenta de que el futuro de la innovación depende de quién domine la combinación entre low-code e inteligencia artificial. En este punto la cuestión deja de ser sólo tecnológica y pasa a ser humana y estratégica: ¿vamos a dejar que la IA potencie el trabajo de las personas, o dejaremos que las reemplace?

Pienso que hay que partir de un principio sencillo: el low-code y la inteligencia artificial no sustituyen a los profesionales. Potencian exponencialmente el impacto de lo que las personas son capaces de hacer, siempre que existan competencias para orientar, validar y gestionar estas herramientas.

Las plataformas low-code han transformado la forma de desarrollar software al eliminar tareas repetitivas con bloques listos para usar e integraciones automáticas con sistemas corporativos tradicionales como SAP, Salesforce y Microsoft Dynamics. Esto permite entregar software más rápido, con mayor consistencia y más cercano a las necesidades del negocio. La inteligencia artificial, cuando la aplican profesionales cualificados, multiplica aún más este valor.

Lenguaje natural

Hoy en día es posible utilizar el lenguaje natural para generar flujos de trabajo completos, paneles predictivos e informes integrados en cuestión de minutos. Los usuarios interactúan con el software como si estuvieran conversando con alguien, eliminando los largos procesos de recopilación de requisitos, desarrollo y pruebas. Preguntas como «muéstrame las ventas del cuarto trimestre por región y canal» producen respuestas inmediatas a partir de datos de diferentes sistemas, rompiendo los silos de información sin comprometer la seguridad ni el control.

Este modelo sólo funciona de forma sostenible cuando existe formación adecuada. Sin ella, la inteligencia artificial se vuelve opaca, ingobernable y un riesgo real para los sistemas, ya que las decisiones críticas quedan sin el control y supervisión necesarios. Con profesionales preparados se convierte en un potente acelerador de calidad, innovación y gobernanza. Por eso, hay que situar la formación en el centro de la estrategia, invirtiendo en academias internas y talleres prácticos centrados en una visión AI-First y en Vibe Coding. Los equipos aprenden a trabajar con la IA de forma inteligente, desde generar código listo para el desarrollo hasta crear asistentes que ayudan a los usuarios a navegar y modernizar los sistemas existentes.

En este contexto surge un nuevo perfil profesional, fundamental en 2026. No se trata de un nuevo puesto, sino de una combinación de competencias que transforma la tecnología en valor para el negocio. Este profesional sabe crear software rápidamente utilizando low-code, utiliza la IA para resolver problemas complejos, garantiza que todo funcione de forma segura y conforme a las normas, y es capaz de integrar software e IA de forma eficiente para generar soluciones que realmente marcan la diferencia.

Funcionar sin fallos

La inteligencia artificial no disminuye la importancia del talento técnico, sino que la aumenta. Exige profesionales capaces de diseñar, supervisar y desarrollar sistemas cada vez más autónomos, al tiempo que siguen garantizando que las actividades esenciales de la empresa funcionen sin fallos.

Adoptar este enfoque con éxito requiere un camino estructurado en tres fases (Enable, Empower y Enterprise) que permite a las organizaciones evolucionar desde la experimentación hasta la producción a gran escala, manteniendo el control y la calidad. Las empresas que inviertan en esta capacitación no sólo acelerarán el desarrollo de software. Crearán ventajas competitivas sostenibles, respaldadas por personas preparadas para liderar la próxima ola tecnológica.

Al final, la cuestión ya no es si la inteligencia artificial sustituirá a los profesionales. La verdadera pregunta, en un sector cada vez más exigente, es quién está invirtiendo para que la IA potencie el trabajo de las personas, y no para que las reemplace.

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