La revolución de la inteligencia artificial ha alcanzado un punto de inflexión crítico. Las herramientas de IA han demostrado con creces su capacidad para acelerar el ritmo de trabajo individual, tal y como reconoce el 89% de los directivos globales. Sin embargo, la gran asignatura pendiente de las organizaciones sigue siendo el retorno de la inversión (ROI).
Según el informe anual “The State of Teams” elaborado por Atlassian, basándose en encuestas a más de 12.000 trabajadores del conocimiento y a 172 directivos del Fortune 1000, existe una profunda brecha entre la velocidad de ejecución y la coordinación estratégica entre equipos.
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El dilema del ROI y la falta de definición corporativa
A pesar de la inyección económica en tecnología, los líderes empresariales admiten serias dificultades para medir el impacto real de la IA en sus negocios:
- Falta de evidencias: Solo el 6% de los ejecutivos asegura contar con ejemplos claros del retorno de la inversión.
- Incertidumbre métrica: El 58% admite que no sabe cómo medir dicho ROI.
- Falta de foco: El 46% reconoce que los objetivos de su organización en materia de IA ni siquiera están bien definidos.
La colaboración: el gran cuello de botella empresarial
El verdadero valor de la IA reside en el equilibrio entre la velocidad individual y la eficacia con la que colaboran los equipos. No obstante, el informe detecta una desconexión crítica: el 80% de los flujos de trabajo empresariales ocurre dentro de los equipos, pero solo el 24% de los directivos centra de manera explícita sus iniciativas de IA en este nivel.
Esta falta de articulación colectiva está provocando efectos secundarios:
- Saturación y aislamiento: El 87% de los profesionales afirma que la presión por ejecutar cada vez más rápido les impide tener el tiempo necesario para coordinarse entre departamentos.
- Herramientas deficientes: El 62% señala que las soluciones tecnológicas actuales de sus empresas siguen sin facilitar una colaboración adecuada.
- El «impuesto de fragmentación»: Trabajar con flujos desconectados genera ineficiencias que ya suponen un coste anual estimado de 161.000 millones de dólares para las corporaciones del Fortune 500.
El riesgo del ‘AI workslop’ y el olvido del factor humano
La prisa por adoptar la tecnología sin una guía clara está afectando a los resultados. Casi la mitad de los encuestados (49%) sostiene que los contenidos generados por IA carecen de una calidad fiable. Es lo que los expertos denominan “AI workslop”: resultados deficientes que acaban requiriendo más tiempo de corrección que el que inicialmente se pretendía ahorrar.
Para revertir esta situación, Atlassian insta a los líderes a reequilibrar sus inversiones, poniendo el foco en las personas. Actualmente, los líderes tienen un 84% más de probabilidades de invertir en adquirir herramientas que en capacitar a sus empleados . Como consecuencia de este desequilibrio, los trabajadores muestran un cambio radical en sus temores laborales: el 90% se preocupa un 90% más por no saber dominar la IA que por la posibilidad de que esta sustituya su puesto de trabajo . El reto ya no es la automatización, sino la capacitación.



