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El 86% de los españoles reclama que Europa desarrolle tecnología propia para ganar competitividad



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La ciudadanía demanda una mayor autonomía tecnológica: el 86% apuesta por desarrollar tecnologías propias, el 70% elegiría una plataforma europea si ofreciera los mismos servicios que una no europea y el 87% considera que los gobiernos deben impulsar este desarrollo

Publicado el 13 jul 2026



Mapa Europa

El Informe Soberanía Digital en Europa 2026, elaborado por Fundación Telefónica junto con Metroscopia, revela que el 86% de los españoles reclama el desarrollo de tecnologías y plataformas propias en Europa para reforzar su competitividad global y reducir dependencias estratégicas. Este primer gran barómetro analiza las percepciones y retos de los ciudadanos y empresas en España ante el desafío de impulsar la autonomía digital del continente.

A pesar de que el concepto de soberanía digital es poco conocido, ya que solo el 29% de la población afirma haber oído hablar de él, las implicaciones asociadas generan una preocupación mayoritaria y transversal que afecta a la sociedad de forma independiente a la edad, el género o el territorio. El 82% de los encuestados considera que Europa depende mucho o bastante de empresas tecnológicas de otros países, mientras que el 69% percibe que la región se está quedando atrás frente a Estados Unidos y China en el ámbito del desarrollo tecnológico.

Esta situación de dependencia es vista por el 62% de los ciudadanos como una amenaza para la seguridad europea, situándose las plataformas de inteligencia artificial y los sistemas de pago a la cabeza de las principales preocupaciones. Los resultados del estudio evidencian que el desafío de la soberanía digital no se limita a las aplicaciones o plataformas, sino que engloba también a las infraestructuras, las capacidades industriales, la protección de datos, la ética, la seguridad, el talento y la innovación.

Prioridad europea

La ciudadanía española muestra un respaldo claro hacia la búsqueda de alternativas propias. Aunque el 67% de los usuarios reconoce no conocer actualmente plataformas tecnológicas que hayan sido desarrolladas en Europa, el 70% afirma que priorizaría una alternativa europea si esta ofreciera las mismas prestaciones y servicios que una plataforma no europea. Este escenario representa una oportunidad para impulsar un ecosistema tecnológico regional que responda a las demandas sociales en seguridad, competitividad, ética y protección de datos.

A la competitividad tecnológica se suma la inquietud por el control y uso de los datos personales por parte de las grandes plataformas digitales de fuera de Europa. Esta preocupación se intensifica cuando se trata de información sensible, alcanzando un 90% de inquietud frente al acceso a datos bancarios, un 85% respecto a información patrimonial y fiscal, un 79% sobre los datos de localización y movilidad, y un 78% en relación con la información sanitaria.

Para dar respuesta a este escenario, el 87% de los españoles considera que los gobiernos europeos deben impulsar activamente el desarrollo de tecnologías de origen europeo. Asimismo, la población identifica diversos elementos clave e infraestructuras críticas para garantizar la soberanía digital, considerando prioritario disponer de capacidades propias en ciberseguridad y telecomunicaciones para el 86% de los encuestados, en centros de datos para el 83% y en servicios cloud para el 79%.

La percepción general sobre el impacto de la tecnología combina estas inquietudes con una visión optimista de futuro, ya que la mayoría reconoce sus efectos positivos en la economía, el empleo o la educación. El 54% de los españoles confía en que la soberanía tecnológica de Europa aumentará durante la próxima década, reflejando que el continente aún dispone de capacidad para fortalecer su posición global. Con el fin de canalizar esta necesidad, Fundación Telefónica asume el reto de crear un THINK&DO TECH, un espacio europeo destinado a conectar el pensamiento estratégico y la capacidad de acción para reforzar las capacidades tecnológicas propias y reducir dependencias estratégicas desde un modelo competitivo, escalable, confiable, ético y coherente con los valores democráticos europeos.

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