OPINIÓN

Las vacaciones de verano favorecen las ciberestafas por phishing



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La otra ‘Operación Salida’: cómo las firmas se preparan para una ola de intentos de suplantación digital

Publicado el 24 jul 2026



A close-up of a person using a mobile phone surrounded by warning symbols, representing mobile banking fraud, SMS phishing (smishing), and online security threats in the 2026 digital era.

Las campañas de suplantación de identidad en Internet utilizan el periodo estival, las vacaciones y los viajes para incrementar el éxito de sus estafas aprovechando que los usuarios y las empresas bajan la guardia. Los dominios lookalike, las páginas web fraudulentas y el uso indebido de marcas buscan engañar a viajeros y turistas clonando portales de hoteles, aerolíneas, entidades bancarias e incluso organismos oficiales donde se realizan trámites vacacionales.

La llegada del verano no solo incrementa los desplazamientos y las reservas de viajes, sino que también aumenta la exposición de empresas y organizaciones a campañas de suplantación digital. Los ciberdelincuentes aprovechan estos periodos de mayor actividad para imitar marcas, portales web y dominios corporativos con el fin de captar datos personales, credenciales o pagos de los usuarios.

Sectores como el turístico, el transporte, la movilidad, la banca o el comercio electrónico concentran durante estas semanas un importante incremento del tráfico digital y las transacciones online, convirtiéndose en objetivos prioritarios. En numerosos casos, las campañas de phishing comienzan con la creación de dominios lookalike, direcciones web prácticamente idénticas a las originales, y páginas fraudulentas que reproducen la identidad visual de compañías legítimas.

Para las organizaciones, este escenario supone un doble desafío: mantener la continuidad del negocio durante un periodo marcado por vacaciones y cambios en las plantillas, y proteger su identidad digital frente a campañas de suplantación que afectan tanto a sus clientes como a su reputación.

Mónica Sorribas, Legal & Brand Protection Manager de Ubilibet, explica que las campañas de phishing evolucionan constantemente para adaptarse al contexto y que, en verano, el riesgo aumenta especialmente para las marcas cuya actividad y visibilidad se intensifican, volviéndose objetivos más atractivos para los ciberdelincuentes. En esta particular «operación salida», la suplantación de la identidad corporativa e incluso de las páginas web pone en riesgo a los usuarios, sus datos e información personal.

Empresas en riesgo en verano

Según datos de Bitdefender Labs, solo entre diciembre de 2025 y abril de 2026 se distribuyeron más de 79.000 mensajes fraudulentos utilizando dominios web que imitan los de empresas y organismos reales con el objetivo de engañar a los usuarios que buscan realizar gestiones o comprar productos.

Sorribas alerta de que los ciberdelincuentes utilizan cada vez más herramientas de automatización e inteligencia artificial para crear réplicas muy convincentes de las webs de bancos, aerolíneas, comercios u organismos públicos, dificultando que los usuarios detecten el fraude.

Además del peligro directo para el usuario, esto supone un problema crítico para las empresas, que no solo pueden perder una venta potencial o la confianza del cliente, sino que se enfrentan a un riesgo reputacional difícil de reparar. Cuando una web corporativa es clonada, la erosión de la confianza en la marca se suma a posibles reclamaciones o actuaciones de las autoridades si se aprecia falta de diligencia o algún incumplimiento normativo.

Cómo blindar una marca en Internet

Proteger una marca en Internet es cada vez más asequible para empresas de cualquier tamaño, aunque requiere enfocar el problema adecuadamente. Herramientas tradicionales como antivirus y cortafuegos no bastan cuando la marca opera y se relaciona con sus clientes en Internet, siendo necesarias medidas específicas para proteger la identidad digital frente a la suplantación y el uso abusivo de dominios.

El éxito de las campañas de phishing radica en webs bien clonadas y en dominios fraudulentos difíciles de distinguir de los reales, una situación que se agrava cuando las empresas gestionan un volumen excesivo de dominios diferentes, dificultando al usuario saber cuáles son legítimos.

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