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El espejismo digital del sector público: Las asignaturas pendientes de la Administración europea



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El promedio de la Unión Europea en servicios públicos digitales para los ciudadanos escaló hasta los 84,6 puntos sobre 100, mientras que el indicador comunitario orientado a las empresas se situó en unos notables 88,6 puntos

Publicado el 24 jul 2026

Javier de la Lama

Vicepresidente y Responsable de Servicios y Sector Público de Capgemini



Administración Pública
Javier de la Lama, Vicepresidente y Responsable de Servicios y Sector Público de Capgemini.

La transformación digital ha redefinido por completo la forma en que los Estados operan, innovan y se relacionan con los ciudadanos y el tejido empresarial. El último informe eGovernment Benchmark 2026 de la Comisión Europea revela un avance cuantitativo que, a primera vista, invita al optimismo: el promedio de la Unión Europea en servicios públicos digitales para los ciudadanos escaló hasta los 84,6 puntos sobre 100, mientras que el indicador comunitario orientado a las empresas se situó en unos notables 88,6 puntos.  De hecho, si miramos el contexto puramente nacional, España destaca históricamente a la vanguardia, consolidando niveles de disponibilidad excelentes que superan de forma sostenida el umbral del 90%.

Sin embargo, detrás de la complacencia de los grandes indicadores macro y de este «aprobado» generalizado en los ránquines, se esconde una brecha profunda en la calidad real de la experiencia de usuario, la interoperabilidad y la robustez de los sistemas. Nunca antes las Administraciones Públicas habían tenido tantos trámites indexados en internet, pero interactuar con ellos de forma fluida, intuitiva, soberana y plenamente protegida sigue siendo el gran desafío crítico de la gestión pública europea.

Una inteligencia artificial rudimentaria y sin ‘vía de escape’ humana

El mero cumplimiento técnico de habilitar un formulario online o digitalizar un proceso tradicional ya no es suficiente en un entorno donde los usuarios demandan altos niveles de agilización y personalización extrema. En plena era de la democratización de los modelos de lenguaje, la realidad de la atención automatizada en las sedes electrónicas comunitarias es todavía deficiente. Actualmente, sólo uno de cada cuatro portales públicos europeos (23%) ofrece asistencia en tiempo real mediante IA con chatbots.

La inmensa mayoría de estos asistentes virtuales están limitados a interacciones básicas y consultas rígidas. Fallan sistemáticamente cuando un ciudadano o un empresario necesitan orientación específica en procedimientos complejos de múltiples pasos. Esta falta de madurez técnica provoca que el usuario quede atrapado en un bucle de páginas de soporte obsoletas o enlaces genéricos que no resuelven su casuística particular, trasladando la frustración directamente al administrador. Peor aún: solo el 17,3% de los chatbots de las Administraciones europeas permite derivar la consulta a una persona cuando la herramienta digital se ve superada. Obligar a un usuario a enfrentarse al fallo algorítmico sin una alternativa humana de rescate no es un simple error operativo, es un foco directo de exclusión que debilita la confianza institucional.

La inmensa mayoría de estos asistentes virtuales están limitados a interacciones básicas y consultas rígidas. Fallan sistemáticamente cuando un ciudadano o un empresario necesitan orientación específica en procedimientos complejos de múltiples pasos

Ciberseguridad en el ecuador y soberanía bajo sospecha

Para consolidar un modelo de gobernanza digital fiable y con visión de futuro, las organizaciones públicas no pueden limitarse a optimizar la interfaz estética de sus páginas ; deben auditar con urgencia el control jurisdiccional y la seguridad de su infraestructura profunda. El informe desvela datos preocupantes en dos pilares que comprometen la resiliencia del sector público.

Por un lado, se evidencia un suspenso latente en ciberseguridad, ya que resulta alarmante constatar que sólo la mitad (49,9%) de las pruebas de seguridad digital automatizadas analizadas fueron superadas con éxito por los portales oficiales. Es más, ningún sitio web gubernamental de la Unión Europea cumple actualmente con la totalidad de los 13 criterios críticos evaluados. Debido a esto, las plataformas públicas siguen siendo especialmente vulnerables a amenazas comunes: solo el 3,6% de los sitios web públicos aplica correctamente las medidas de protección frente a ciberataques de tipo cross-site scripting o clickjacking, dejando expuestos portales críticos de uso diario.

Por otro lado, existe una dependencia invisible de la infraestructura externa, lo que pone en entredicho la soberanía digital de la Unión Europea en las capas de red invisibles para el ciudadano. El 37,2% de los sitios web y portales de eGovernment europeos están alojados en infraestructuras controladas por operadores cuya propiedad última se encuentra fuera de la UE, con una presencia destacada de firmas de Estados Unidos. Esta desconexión es especialmente severa en servicios empresariales clave como el registro de empresas, el cumplimiento fiscal o las comunicaciones de carácter regulatorio. En este entorno, el 25% de los servidores de correo entrante y el 36% de los servidores de correo saliente utilizados para estos trámites esenciales están controlados por compañías con sede central en Estados Unidos.

Hacia una infraestructura digital robusta, soberana y humana

Depender de forma estructural de operadores de red sujetos a marcos de acceso extraterritoriales introduce riesgos geopolíticos y regulatorios que los Estados miembros no pueden ignorar si desean salvaguardar la integridad de sus servicios esenciales. Al igual que ocurre en el ecosistema empresarial, donde la confianza digital se protege cada vez más como un activo estratégico ante un entorno de riesgos sofisticados, las Administraciones Públicas deben liderar con el ejemplo.

El beneficio de corregir estas brechas de ciberseguridad e interoperabilidad no se limita a evitar vulnerabilidades técnicas. Lograr un eGovernment maduro representa una oportunidad masiva para reducir costes de producción gubernamentales, automatizar de forma segura y devolver millones de horas de productividad al tejido de pequeñas y medianas empresas.

Las Administraciones Públicas que logren prosperar y retener la confianza en el futuro no serán aquellas que acumulen de forma inerte más catálogos de trámites online en sus páginas. Serán aquellas organizaciones capaces de combinar la empatía del soporte humano con la precisión quirúrgica, cibersegura y plenamente soberana de su tecnología. La transición de un gobierno meramente electrónico a uno verdaderamente inteligente, protegido y fiable ya no puede esperar.

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