En un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica y la aceleración digital, los responsables de tecnología de las principales entidades públicas españolas coinciden en que el rol del CIO ha trascendido lo técnico para convertirse en una pieza estratégica fundamental.
La adopción de la inteligencia artificial, el cumplimiento normativo y la protección de infraestructuras críticas centran un debate en el Congreso Aslan 2026, donde la colaboración entre Administraciones Públicas y la soberanía del dato se presentan como los pilares para garantizar unos servicios públicos resilientes y centrados en el ciudadano.
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Una transformación sin precedentes
El ecosistema público se enfrenta a una transformación sin precedentes donde la tecnología debe ser el motor de la eficiencia y la confianza. Alejandro Carballo, Account Executive en Suse Iberia, señala que los CIO ya no solo garantizan el funcionamiento operativo, sino que «deben liderar funciones estratégicas que incluyan la gobernanza y la rentabilidad, especialmente complejas en el ámbito público». Para Carballo, «el uso de estándares abiertos es la clave para que las empresas públicas mantengan el control de sus datos y construyan infraestructuras modernas, entendiendo la soberanía digital como una garantía de continuidad del servicio».
En esta misma línea, Guzmán Garmendia, Líder de Sector Público en Kyndryl Iberia, defiende el uso de la tecnología para «potenciar a las personas y desarrollar servicios que realmente ayuden al ciudadano, transformando los desafíos geopolíticos en oportunidades de desarrollo».
Transporte y movilidad: Eficiencia en tiempo real
En el sector del transporte, la gestión de datos masivos y la sostenibilidad son prioridades absolutas. Carlos Acha, Director de Tecnología e Innovación de EMT Madrid, destaca los avances que han hecho en interoperabilidad y modelos predictivos de machine learning para la optimización de rutas. «La entidad ya ha puesto a prueba vehículos autónomos en tráfico abierto y trabaja en soluciones de teleguiado dentro de sus instalaciones, siempre bajo la premisa de que la tecnología debe tener un propósito claro para el cliente».
Por su parte, Pablo Fernández, Director de Transformación Digital e Innovación de Renfe, pone el foco en la convergencia entre el mundo IT y OT. Con la llegada de nuevos trenes, Renfe debe gestionar e integrar información de múltiples proveedores en tiempo real para la toma de decisiones, un reto que, según Fernández, «requiere más un cambio cultural que puramente tecnológico, para mejorar la experiencia del ciudadano en estaciones y trayectos».

Seguridad y confianza: El blindaje del Estado
La protección de los activos críticos es el núcleo de la estrategia de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT). Raquel Poncela, Directora de Servicios Digitales e Innovación, subraya la importancia de «asegurar la cadena de suministro de componentes críticos, como los chips de los DNI o tintas de seguridad para pasaportes».
La entidad ha reforzado su resiliencia con «un CPD boutique en Burgos para albergar sistemas core y datos críticos frente a posibles apagones o ciberataques». Además, Poncela advierte sobre la necesidad de contar con herramientas de defensa avanzadas contra ciberdelincuentes que ya emplean IA, y anuncia que la FNMT ya trabaja en «algoritmos postcuánticos para adelantarse a la capacidad de descifrado que tendrán las herramientas empleadas para los ciberataques en la era postcuántica».
Logística, IA y el factor humano
La aplicación de la IA también está transformando entidades logísticas. Daniel López, Subdirector de Explotación e Infraestructuras de Correos y Telégrafos, detalla proyectos como «el gemelo digital para optimizar la trazabilidad de rutas», aunque reconoce que «el paso a infraestructuras en la nube ha aumentado los gastos operativos a pesar de reducir el time to market».
López enfatiza que el mayor reto es cultural: «el miedo a lo desconocido puede frenar la innovación, por lo que es vital comunicar los cambios de forma sencilla, especialmente a las generaciones mayores dentro de las organizaciones».
Finalmente, el cumplimiento del nuevo Reglamento de la IA se perfila como un marco de obligado cumplimiento que, aunque exigente, garantiza la seguridad de los servicios ofrecidos al público. Los líderes coinciden en que si el sector público logra implementar estas tecnologías con éxito, «abrirá el camino para el resto de la economía», siempre que se presenten «casos de uso con un retorno claro para el ciudadano» que cuenten con el respaldo de los consejos de administración y los responsables políticos.










